Charlie Brown se compra un Iphone*

Charlie Brown es más importante de lo que parece. Nos representa a todos los mayores de 30 años. Aunque Charles Shulz, su creador, lo viese como una especie de alter ego (que se fue difuminando como tal al darle proyección a Snoopy que se convertiría en el verdadero) los postulados de este niño, eterno fracasado, siguen más vigentes que nunca. Los menores de treinta solo conocerán el fenómeno mercadológico alrededor de la serie. Peanuts inició como una tira cómica en los sesenta.

Ramiro Padilla Atondo/ 4 Vientos

Charlie Brown lo intenta todo. Todo le sale mal. Ese microcosmos que retrata a un segmento de la sociedad norteamericana de postguerra y sus modelos aspiracionales, (tanto tienes tanto vales) que ahora van siendo remplazados por los de la sociedad post industrial. Tanto aparentas, tanto vales.

charlie-brown-003-800Digamos que entramos a la era de la sociedad hipnotizada, donde la ilusión puede más que la realidad, aquí podríamos hablar del término ciber-empatía. El eterno fracasado que cree que es feliz porque apoya causas que piensa son fundamentales para el desarrollo de la humanidad…detrás de una pantalla.

Charlie Brown ya no necesita salir a la calle. Solo para lo necesario. El mundo le ha sido entregado a  través de la comodidad de una pantalla. El fracaso le está vedado porque puede ser una persona totalmente distinta atrás del monitor. Ya no hay el riesgo del roce social y puede buscar a millones de perdedores como él.

En lo concerniente a México, vivimos una sociedad dividida entre una violencia pre-industrial y un discurso post industrial. Las diferencias no pueden ser más abismales. Una sociedad polarizada inmersa en una ideología de la cual ni siquiera es consciente.

Tenemos en un extremo a aquellos que defienden la sociedad neoliberal por imitación, esto es, la reproducción de patrones de la sociedad del consumo sin los ingresos de una sociedad de primer mundo, mientras tenemos en el otro extremo a los nostálgicos de la izquierda revolucionaria que jamás vivirían en un país con un gobierno socialista, que usan los instrumentos del capitalismo para propagar su ideología, que no viene a ser sino una pose. Una búsqueda del aplauso virtual. No hay nada más ridículo que un tipo que escribe para una revista de izquierda desde una tablet sentado en un Starbucks. O los que se toman la foto para facebook con el puño en alto.

La sociedad del futuro de los Charlies Browns tendrá que ser por fuerza post ideológica, cuando se entienda que las ideologías no son más que instrumentos de control, en la mayoría de las ocasiones supeditadas al ambiente en el que se vive. Un rico no será comunista porque le fue bien en la feria.

En México vivimos la peor de las situaciones. Los pobres a fuerza de la sugestión tecnológica piensan que el capitalismo a ultranza es la panacea que los hará llegar al paraíso terrenal, mientras que la religión palia esta des-identidad con la promesa de una recompensa en el más allá.

La sociedad tele hipnotizada entonces tiende a ser infantiloide.  Busca  la recompensa inmediata que ofrecen los nuevos instrumentos tecnológicos.

Ryszard-Kapuscinski
Riszard Kapucinsky periodista polaco (1932 — 2007), también fue un destacado historiador, escritor, ensayista y poeta.

Riszard Kapucinsky habría de hacer historia al decir:

«Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante».

Charlie Brown ya se puede sentar con comodidad que la contradicción nacida de pensar en mejorar su situación está resuelta. Los instrumentos para el goce pleno de la vida están al alcance de su mano. La tecnología del mundo feliz al precio que la quieran comprar. Suicidios por la pérdida de un teléfono.

Ya puede retratarse con una camiseta del Che Guevara y una bandera comunista de fondo, aunque no entienda que es una soberana contradicción. El che Guevara ha pasado a ser parte de los mitos pop.

Igual en el otro extremo. La defensa a ultranza de un sistema capitalista, que hace del Charlie Brown moderno un simple hombre masa, desprovisto de toda capacidad crítica gracias a su apetito por las novedades de todo tipo. Nos muestra que avanzamos a pasos agigantados al aislamiento social.  Evolucionamos a una especie de colmena donde al mismo tiempo estamos juntos y separados. La tecnología se convierte en un panóptico a la inversa, nosotros, los nuevos vouyeristas buscando el aplauso del big brother colectivo, al que le es imposible fijar la atención por más de pocos segundos. La “novedad” se difumina en cuestión de minutos. Nuevos protagonistas en este carrusel del mal gusto aparecen. Indígenas humillados, narcos capturados, políticos que viven una vida de telenovela se alternan con los internautas que aplauden o lanzan lodo en este circo romano virtual.

Snoopy y Charlie BrownY el problema es que es adictivo. Ya no es necesario tener una computadora. La tecnología permite tener un pequeño instrumento en la mano que da acceso a un mundo de posibilidades. Charlie Brown ya no necesita levantar la vista. Ya le pueden gritar, lo pueden insultar, atropellar, que camina por la calle sin prisas.

Puede tener novias virtuales y expresar sus frustraciones a través  de las redes sociales.  La sociedad post industrial donde los traumas son sublimados a través de la fuerza hipnótica de los medios de comunicación.  No es un simple perdedor, es un perdedor con causa. Y si necesita confirmarlo, va a las librerías. Están atestadas de títulos que lo distraerán del vacío en el que vive. Tres pasos para ser triunfador, guía para encontrar la pareja perfecta, metafísica pura para personas “normales” como tú.

Esos libros los puede traer en ese aparatito que lleva consigo a todos lados.  Sus conversaciones de café versarán sobre lo mal que esta el mundo cuando no es siquiera consciente que es parte de él.

Su indignación durará el tiempo que los medios de comunicación decidan. La nueva sociedad tecnológica hará de todos los tecno dependientes, individuos sin mayor voluntad que la dictada por los grandes consorcios, que invierten inmensas fortunas en averiguar lo que el hombre masa quiere. En diseñar estrategias de apego a los bienes materiales, aunque la vaciedad de la vida los tome por asalto.

Y quizá no sea un tema de libertad. Las sociedades liberales claman que viven en entera libertad cuando son esclavas del consumo. Es el mito de Sísifo. Acarrear una piedra hasta lo alto de la montaña para ver como cae de nuevo. Por eso el desencanto expuesto por Charles Schulz.

Habría que ver con extrema precaución el tipo de hombres en el que nos convertiremos de seguir la tendencia. Un mundo de ciegos que creen que son felices y viven su felicidad de manera virtual.

La tarea es clara. Alertar este tipo de nuevas circunstancias puede ser el paliativo para evitar ser devorados por la tecnología. Hay un mundo real más allá de la pantalla.

 Referencias:
1.- Charlie Brown el perdedor exitoso cumple 60 años. La prensa gráfica Nueva York octubre del 2010. http://www.laprensagrafica.com/fama/espectaculos/144536-charlie-brown-el-perdedor-exitoso-cumple-60-anos.html
2.- Los cínicos no sirven para este oficio. Ryszard Kapuściński
3.- La globalización, consecuencias humanas. Zigmunt Bauman (FCE)
4.- Ética para Amador. Fernando Savater (editorial Ariel)
5.- Homo videns, la sociedad teledirigida. Giovani Sartori  (Taurus)
6.- Apocalípticos e integrados. Umberto Eco (Lumen)
7.- Versión original aparecida en el suplemento palabra de El Vigía: http://www.scribd.com/doc/210060168/EVPA0302

* Este artículo se publicó en 4 Vientos en marzo del 2014. Hoy, actualizado por su autor y a petición de nuestro articulista, lo reproducimos este viernes 17 de abril del 2020.

ramiro p a*Ramiro Padilla Atondo. Ensenadense. Autor de los libros de cuentos A tres pasos de la línea, traducido al inglés; Esperando la muerte y la novela Días de Agosto. En ensayo ha publicado La verdad fraccionada y Poder, sociedad e imagen. Colabora para para los suplementos culturales Palabra del Vigía, Identidad del Mexicano y las revistas Espiral y Volante, también para los portales Sinembargo, Grado cero de Guerrero, Camaleón político, Sdp noticias, El cuervo de orange y Péndulo de Chiapas.