REDES DE PODER: La muerte de un mensaje

Conocí a Othón Cortez en 2019 en Tijuana, durante un evento universitario. Tenía la imagen de un luto permanente, pero con la convicción de un hombre de pueblo que nunca dejó de creer.

Alfonso Torres Chávez/ 4 Vientos

Escucharlo narrar su experiencia es algo que jamás olvidaré. Era parte de una de las etapas históricas más dolorosas del país.

La historia del asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, el 23 de marzo 1994, lo tocó de cerca, como a muchos que fuimos testigos en la televisión de un magnicidio video grabado.

El testimonio de Cortez fue arrancado con tortura, pero para la autoridad no fue suficiente y pasó un año de su vida en prisión, esto sin que el estado mexicano reconociera jamás que había cometido en error.

Othón Cortez, el 23 de marzo de 1994, junto a Luis Donaldo Colosio. en la colonia Lomas Taurinas, de Tijuana, donde fue asesinado el entonces candidato presidencial del PRI. Foto: internet

Tratar a Othón aunque fuera unos minutos y después por mensajes fue muy grato. Era un tipo sencillo, con una mirada cargada de honestidad. Víctima de un aparato judicial que lo persiguió sin pruebas.

Eso lo sabemos desde 1994, sin fundamento fue acusado y llevado a proceso, aunque su confesión le fue arrancada  a través de la tortura.

Desde el principio se le exhibió y en 1995 le dijeron el clásico “usted disculpe, nos equivocamos” aunque la PGR   jamás admitió su error.

Hace poco tiempo que Othón estaba tratando de llevar su caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

De haber  llegado a la Comisión y posteriormente a la Corte hubiera sido un litigio por demás interesante.

«El segundo tirador», así fue conocido Othón Salazar, acusado y después absuelto de haber participado en un complot para asesinar a Colosio. Foto: internet

Aunque las pesquisas de Colosio terminaron en el 2000 con un informe final que ratificó la hipótesis de que Aburto es el único responsable, esto desde luego no quita la maraña de complicidades alrededor de la muerte de Colosio.

La muerte de Othón Cortez cierra uno de los capítulos más dolorosos de nuestra historia que seguramente permanecerá abierto, sobre todo si tomamos en consideración que durante el periodo de 2019 a 2020 se han empezado a desclasificar muchos documentos como el informe del que el semanario PROCESO dio cuenta  y que hace pública la intervención del FBI que elaboró un informe clasificado con el conocimiento del gobierno mexicano y que estuvo clasificado como confidencial durante 25 años.

O la nota que apareció hoy  junto con la muerte del buen Othón, y que habla de que Colosio fue espiado durante el gobierno de José López Portillo en 1982.

Esto significa que siendo priista, Colosio fue víctima del sistema de inteligencia.

No debe olvidarse que Colosio fue senador y diputado, y esto no fue obstáculo para que fuera víctima de espionaje de su propia hueste.

Una de las ventajas de AMLO en Los Pinos ha sido la liberación de miles de documentos clasificados que ahora están disponibles en el AGN.

Imagen de portada: Othon Cortez Vázquez. Foto: Televisa (archivo) publicada en internet.