La voz de la razón popular en tiempos del coronavirus

«Si se calla el cantor, calla la vida»

Horacio Guarany

Y uno se pregunta: ¿Cómo es que funciona en tiempos de coronavirus el sistema jurídico en el espectro local, nacional y mundial? La seguridad humana, una corriente de pensamiento jurídico avanzado en la protección de derechos humanos, es la que ahora se pone a prueba.

Osvaldo Medina Olvera / 4 Vientos

Y es que, en teoría, en la seguridad humana se centra la atención de la persona y se dejan de anteponer los intereses del propio Estado, pero la aparición del coronavirus ha puesto de manifiesto que la seguridad humana sigue siendo una teoría de difícil aplicación efectiva.

Una demostración de ello fueron las políticas que cada país adoptó respecto a los extranjeros estacionados en sus territorios, independientemente de que estuvieran contagiados o no: Si eres extranjero sano pero en plan de turista, serás bienvenido, pero en tiempos de la epidemia actual ese extranjero se ha convertido en potencial enemigo biológico en contra de un estado.

La defensa de esa seguridad hace olvidar el concepto de seguridad humana en la que debe prevalecer el derecho del individuo por encima de los intereses del Estado.

El presidente de los Estados Unidos de América se ha referido al coronavirus como un virus chino, como si el virus pueda ser etiquetado de la misma manera como el ser humano, con la milenaria etiqueta de una nacionalidad.

Muy lentamente nos estamos dando cuenta de que el virus es un ser tan diminuto pero que tiene un capacidad de movilidad impresionante. Un ser difícil de contener por la misma razón.

Al inicio, China sufrió los embates de Trump por la presencia del virus (New York Times)

Un virus que en primera instancia pone en jaque la salud del individuo y la vida de muchos de ellos dependiendo de la vulnerabilidad en la que se encuentre su estado de salud, pero hay una preocupación mundial que está, en apariencia, por encima de la seguridad humana: la seguridad de los Estados (siempre la seguridad del estado y sus intereses) y su preocupación por los intereses económicos.

Surge una polarización de intereses; evidenciada ya, en esta época: La del Estado, contra la del individuo.

Las notas en medios son -por una parte- la caída de las bolsas financieras, los intereses económicos de una nación y de un grupo de multinacionales que con la menor fuerza de trabajo, mantienen una inmensa fortuna que mueve la economía. Por la otra parte, los medios y las redes sociales evidencian la preocupación de los individuos por su salud y su supervivencia. Se evidencia la fortaleza latente de uno y la endeble fragilidad del otro sostenida ambas, por los intereses del Estado.

Es en ese escenario actual cuando mejor se comprenden los desastrosos efectos que Liberalismo y el Neoliberalismo han mantenido en contra de la población. Habrá mucho que hablar y escribir sobre esto último.

Mientras tanto, ese otro lado de la moneda; el sentir de la población expresada a través de las redes sociales (dejando de lado la poca seriedad expresada en memes) expresa de muchas maneras la preocupación por centrar la atención en el ser humano. Y parte de la seguridad humana es la debida atención a su entorno, al planeta.

La seguridad humana que implica vivir libre de miseria, libre de temores y vivir en dignidad, también contempla la preservación natural de nuestro entorno, de nuestro planeta, más allá de los intereses de las naciones.

Un zorro pasea tranquilamente en las calles de Londres ante la ausencia de humanos por el coronavirus (National Geographic)

Hoy, en diversos países en los que la cuarentena se ha vuelto una necesidad más que una obligación, surgen voces de cantores que nos invitan a imitar la cuarentena para dejar descansar a un planeta cansado del abuso de los intereses comerciales de las trasnacionales. Ha tenido que ser un virus el que nos deja ver eso y no un adoctrinamiento que nos haga concientizar en respetar el planeta.

Los cantantes, los cantores del mundo han cancelado sus conciertos y en reflexión a los tiempos que se viven, ahora vierten su talento para hacer conciencia en respetar no sólo el lapso de cuarentena; pero también para respetar nuestro planeta.

Las imágenes que ahora circulan nos muestran un planeta de ahora es, como debió ser siempre: Donde había contaminación, hoy se ven cielos azules, mares y ríos transparentes.

Todo ello me recordó la importancia del cantor. Me recordó estrofas de una canción de la época de los años 70 escrita por Horacio Guarany e interpretada por un cantor español: “Si se calla el cantor, calla la vida, porque la vida misma es toda un canto…”

La cuarentena es un excelente momento para reflexionar en lo que le hacemos al planeta. Recordar frases de no hace mucho: ¿Qué planeta dejamos a nuestros hijos?

Los efectos del coronavirus, desastrosos en la economía y en la salud humana, han sido -por el contrario- un beneficio para el ecosistema global y, a la postre, un planeta que dejamos de ver hace décadas.

Que cómo es que funciona el esquema jurídico en una época como la que ahora vivimos. La respuesta no es sencilla ni jurídica. Es la propia naturaleza la que nos indica el camino a seguir y lo dicho: El derecho no crea situaciones de hecho, sólo las regula.

Luego entonces, el momento es propicio para ponderar los derechos que protejan la Seguridad Humana a plenitud.

Es también abogado por la Universidad Autónoma de Baja California. Magister en Seguridad Humana y Derechos Humanos por la Universidad Milano Bicocca, de Milán, Italia. Desde enero de 2020, es miembro adherente de la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología (ALPEC).