SALTO CUÁNTICO: Vivimos en emergencia desde hace más de 30 años

“Nada es tan fuerte y seguro en una emergencia de la vida como la simple verdad”

Charles Dickens

¿Por qué no debemos esperar un asomo de humanidad por parte de algunos empresarios, ante la emergencia sanitaria? ¿De quién depende que la oligarquía nacional asuma su corresponsabilidad ante su propia extinción como clase social? ¿Cuál es la medida moral? ¿Quién la establece? ¿El presidente? ¿El pueblo bueno y sabio? ¿Hasta dónde alcanzará la paciencia, la fortaleza, la resistencia… el hambre?

José Luis  Flores Treviño/ 4 Vientos

Se dice que ante la adversidad surgen todas las posturas humanitarias, que cuando el pueblo de México se observa a sí mismo a punto de perecer, saca la casta, su origen, su fuerza. También se dice que, tenemos un límite, un hasta aquí, un ya basta. Que lo hemos demostrado hasta el cansancio en todos y cada uno de los pasajes históricos. Igual se menciona que somos nuestros propios verdugos, que también nos asustamos con cualquier petate del muerto. Que podemos tener la salida a los problemas frene a nosotros, y escogemos la puerta falsa.

La increíble codicia de algunos actores políticos, que toman las redes sociales para difundir las mentiras más obscenas, con tal de hacer caer un régimen distinto al suyo. No se trata de justificar cada acción del nuevo gobierno, tampoco de vanagloriar el discurso completo, se trata de asumir el mínimo asomo de humanidad.

¿Qué podemos esperar de un Felipe Calderón, un Marko Cortés, una Margarita Zavala, o comunicadores como una Denise Dresser, un Joaquín López Dóriga, por mencionar algunos, si han comerciado con el dolor, la muerte, la miseria y el hambre por décadas? ¿Qué esperar deempresarios como Alberto Baillères, Claudio X González o Emilio Azcárraga Jean, que sin recato alguno se han enriquecido a costa de la miseria de muchos? Y no digo que no se tenga derecho a ser rico, no, es solo que no se justifica el acumular riqueza, quitando toda posibilidad de crecimiento a una gran mayoría.

Si con ésta emergencia sanitaria, económica y social, no sabemos observar a los verdaderos enemigos de nuestro país, y caemos en la trampa mediática de pensarnos en manos de un presidente inepto, ya no podremos levantarnos tan fácilmente otra vez, si regresamos las riendas de la política nacional a los actores mencionados líneas más arriba.

Insidioso, Calderón lanzó en redes sociales el rumor de que un hermano del Chapo Guzmán acompañaba al presidente AMLo durante su gira de trabajo en Sinaloa. En realidad, el hombre de la imagen es un médico siinaloense. Foto: internet

No es tan difícil reflexionar cuándo un dirigente está haciendo lo correcto, no es tan difícil poner en la balanza una postura humanitaria y otra mezquina, no es tan difícil diferenciar entre un discurso necrófilo y un discurso humanista. ¿hasta dónde creen que es capaz Felipe Calderón Hinojosa, si tuvo la osadía de “confundir” a un médico con el hermano de Joaquín Guzmán Loera? ¿De verdad creen que las intenciones de un ex presidente que carga en su “conciencia” a miles de muertos por haber negociado el poder de un grupo criminal sobre otro, tenga por principio el bienestar de nuestro país?

Estaríamos muy jodidos si votamos por la ultraderecha en el 2021 y le quitamos al actual poder ejecutivo la posibilidad de continuar con la transformación de México. Y no es un vaticinio astrológico, basta con voltear la mirada a Brasil, Jaír Bolsonaro, que acaba de salir a las calles a repartir saludos y abrazos, invitando a la población a retomar la vida rutinaria pese a las recomendaciones sanitarias, es exactamente lo que espera a toda Latinoamérica en manos de los conservadores de ultraderecha. No tienen cerebro para la humanidad, solo para su ambición. Si te preguntas el porqué de tanta miseria y obstáculos para enfrentar esta y cualquier otra emergencia, en países desde México hasta la Patagonia, no es difícil. ¿Quiénes han gobernado por más tiempo pese a las advertencias de luchadores sociales desde hace décadas? El abismo de desigualdad no es producto del equilibrio económico y justicia social, la falta de hospitales e insumos médicos, no son herencia de gobiernos democráticos. Si ahora culpas a Andrés Manuel López Obrador, por recibir la debacle económica y social, desde Carlos Salinas de Gortari, hasta Enrique Peña Nieto, entonces no has aprendido nada. Tal y como no aprendieron Chile o Brasil. Argentina por su parte, acaba de retomar el camino de otro intento de democracia.

Quedarse en casa, para habitantes de países hundidos en miseria, no es fácil, es difícil, es cierto. Pero si se continúa obstaculizando la posibilidad de cambio, será imposible no solo quedarse en casa, sino de vencer toda emergencia de salud, económica y social.

Resistir no es algo que hayamos aprendido hace quince días, lo venimos haciendo hace mucho, y no para resistir una pandemia. La resistencia ante el robo y el saqueo desmedido, ante la violación de derechos humanos, ante las desapariciones y homicidios, ante la injusticia, la impunidad, la corrupción. Nuestro presidente nos pide resistir un poco más, pero no para continuar en la misma vorágine de muerte y desolación, sino para comenzar a construir un nuevo México, emancipado de sus verdugos.

La extraordinaria solidaridad del pueblo mexicano. La ilustración de Víctor Solís, caricaturista colaborador de Excélsior, reflejó la identidad mexicana, nos muestra una Victoria Alada (Ángel de la Independencia), un campesino, un obrero, un ama de casa, jóvenes y brigadistas que juntos, unidos y organizados en hilera realizan los trabajos de rescate ante los sismos de septiembre 19

¿Podrás resistir un poco más? Por primera vez en mucho tiempo, tu país está en manos de un presidente y un congreso a favor de la gran mayoría, no repitamos la historia fallida.

Permite que el gobierno federal marque el camino correcto, aún para los gobiernos de los estados en manos del PRI y del PAN; no permitas que se aprovechen de la desesperación y comiencen a trazar rutas ambiguas para descalificar el esfuerzo por la transformación.

Mediante la especulación y el alza de precios desmedidos, van a tratar de desestabilizar, aunque tengan la posibilidad de mantener costos sanos; van a dejar sin pago a los trabajadores grandes empresas y a pedir su propio rescate como cuando el FOBAPROA, para no gastar un solo peso en favor de los más desprotegidos. Así lo han hecho siempre, no podía ser la excepción ahora. Durante la crisis del AH1N1 entre los años del 2009 y 2010, nos refundieron en nuestras casas mientras se robaban todos los recursos, no solo los propios, sino los de ayuda del exterior. Tal y como se robaron lo de los terremotos del 19 de septiembre de 1985 y paradójicamente el de 2017 del mismo día y mes. Hoy por hoy, políticos salen a las calles a repartir despensas con su logo de triunfo de campaña, como si fuesen los “ángeles” salvadores de la pandemia, en lugar de liberar recursos para resistir el mes completo.

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México con el mayor respaldo popular en la historia nacional, tdesde el presidente Lázaro Cárdenas. Foto. Internet

¿Qué debieran estar haciendo las grandes empresas? Mandar a sus trabajadores con sueldos completos adelantados a sus casas; crear vías de comunicación efectiva con los centros de salud; invertir en medidas de prevención efectivas; dar todas las facilidades para evitar mayor número de contagios y mostrar un irrestricto apego al principio de vida y humanidad. ¿Tienen los recursos para eso? Por supuesto que sí, eso y más. Debieran pensar que, aún tengan la posibilidad de sobrevivir con su economía como familias pudientes, al término de la emergencia, tal y como lo dijo el Presidente de la República: “Ya nada de rescates al estilo periodo neoliberal, que le daban a los bancos, a las grandes empresas y que están pensando que va ha haber condonaciones de impuestos u otros mecanismos que se usaban antes”. No habrá rescate a las empresas, debe ser al revés: éstas debieran rescatar a los más desprotegidos. No obstante, van a culpar a AMLO de su “bancarrota”. La estrategia es esa, y van a tratar de convencer a los mexicanos de que, por no haber condonado los impuestos, el país se irá a la ruina. Nada más lejos de la realidad, los más pudientes están obligados a pagar mayores impuestos, ni siquiera se les pide ayuda humanitaria, solo a pagar lo que les corresponde, cosa que no habían hecho desde quien sabe cuándo.  

“Este es el deber de nuestra generación al entrar en el siglo XXI: la solidaridad con los débiles, los perseguidos, los abandonados, los enfermos y los desesperados. Esto expresado por el deseo de dar un sentido noble y humanizador a una comunidad en la que todos los miembros se definan a sí mismos, no por su propia identidad, sino por la de los demás.”

  Elie Wiesel