Consulta olor a smog

Al Pueblo de México,

A las organizaciones solidarias de México y del mundo,

A los medios de comunicación nacionales y extranjeros

«El verdadero compromiso con el futuro

es entregarle todo al presente.»

Mexicali Resiste / A los 4 Vientos

Compañexs y hermanxs:

Hace seis días empezó la cuenta regresiva sentenciada por el presidente para oficializar la venta del agua en Baja California y, con ella, la venta de nuestra vida. Ya desde arriba están diciendo que vivir no es otra cosa más que respirar, comer, trabajar y reproducirse. A eso, y nada más, nos quieren reducir: a ser vida biológica, a ser objeto y, finalmente, a ser producto para después poder vendernos. Pero para nosotrxs «vida» no es solamente eso ─el cinismo de los de arriba se potencia cuando quieren hacernos también consumidores de nosotras mismos─, porque vida son nuestras historias y nuestros espacios, nuestros recuerdos y nuestras costumbres. Por eso dejamos claro que no somos mercancía de nadie ni lo vamos a ser. Que no nacimos para cumplirle sus caprichos a los dueños del dinero. Que por eso resistimos.

Sobre nuestra situación, la CNDH publicó hace más de un mes la Recomendación 1/2020, concluyendo que el proyecto de la cervecera más grande del mundo, construyéndose desde 2017 en Mexicali, pone en riesgo el acceso al agua de nuestra comunidad. Por ley, el gobierno de Baja California y la dirección de Conagua deben aclarar las observaciones de la CNDH ante el Senado o afrontar un juicio político, si éste así lo decidiera. En lugar de ello, el 9 de marzo, el presidente anunció una consulta los siguientes días 21 y 22, enfrentando los intereses de la empresa ─cuya una inversión regional es de 1,400 millones de dólares─ contra los intereses de la población de Mexicali, una de las ciudades con menor participación electoral del país. Con esta decisión, lo que el realmente está haciendo el poder ejecutivo, lo acepte o no, es disfrazar de democracia directa una competencia injusta entre el gran capital internacional y el respeto jurídico en México de los derechos humanos.

Sin embargo, vemos en dicha consulta una especie de hoja de ruta respecto a la relación entre la llamada 4T y los derechos humanos. Si la recomendación es descalificada, si ni siquiera se respeta la primera publicación bajo la nueva dirección de la CNDH, si se le niega el reconocimiento constitucional como órgano autónomo y si se menosprecia el respeto que «toda autoridad gubernamental» le debe mostrar, entonces, ahora sí, olvidémonos de cualquier promesa de este gobierno por el bienestar y la justicia social, y preparémonos para el saqueo masivo por quien disponga del dinero para hacerlo.

¿No es absurdo que un gobierno democrático nos prefiera consultar, sin las mínimas condiciones democráticas, si pasamos por alto el manejo a conveniencia de quienes gestionan los bienes comunes; o para decidir si se sanciona el tráfico de influencias entre políticos y empresarios ─como el hecho de que la empresa del ex alcalde panista, Víctor Hermosillo, es quien construye la cervecera─; o que nos consulte para permitirle a nuestros diputados vender cientos de hectáreas agrícolas a una empresa extranjera a once pesos el metro cuadrado? ¿Qué será, entonces, lo próximo que nos consulte? ¿Que si estamos de acuerdo a que alguien pueda volver a ser esclavo de alguien más? ¿Que si las mujeres deberían dedicarse por completo al cuidado del hogar? ¿Que si queremos volver a la encomienda y a la tienda de raya?

En suma, lo que está haciendo el gobierno federal es negar las facultades constitucionales que tiene la CNDH, cuya presidenta ha insistido en defender al señalar por escrito que los derechos humanos «no se someten a consulta y votación». Además, un valor agregado que tiene la Recomendación son las graves contradicciones y lagunas legislativas respecto a la gestión del agua en Baja California. Porque para Jaime Bonilla, aceptar la recomendación significaría también tener que enfrentarse a esos huecos legales. De lo contrario, ya conocemos la historia, esos huecos seguirán siendo aprovechados una y otra vez por los políticos-empresaridos de cualquier parte del mundo.

Debido a esta consulta, observamos que muchos grupos de resistencia han enfocado su energía a promover la participación ciudadana en dicho evento. Sin embargo, lo que han (y hemos) dejado de hacer, es presionar al gobierno de Baja California para que cumpla con la CNDH y rinda cuentas por las faltas señaladas quien tenga que hacerlo. Por ello, lo que ha hecho el proceso de organización y atención mediática a la supuesta consulta es, en realidad, quitarle la presión a quienes, desde puestos de autoridad, son señalados por la CNDH como responsables de violar leyes locales, estatales y federales para su veneficio, además de violentar nuestro derecho humano al agua.

A casi cuatro años de habernos encontrado y reconocido en tantos ojos como los nuestros, y después de haber crecido con esa fuerza que da la solidaridad entre extraños, volvemos a decir que aquí estamos y que aquí vamos a seguir.

Por un fin que no justifique los medios,

para que el medio sea el fin.