REDES DE PODER: Violencia de género no es violencia de género

Entrevistaron a un imbécil –literal porque no encuentro otra palabra- que se atrevió a decir que el feminicidio no existe.

Alfonso Torres Chávez / 4 Vientos

Para quienes no lo sepan un dato al vuelo: los códigos penales que en el mundo tipifican el feminicidio lo hacen porque en las legislaciones penales modernas existen consideraciones especiales sobre los llamados “crímenes de odio” que normalmente se dan hacia grupos minoritarios o débiles de nuestra sociedad.

El feminicidio es un crimen de odio sin más. La realidad es que el feminicidio es un delito grave y la movilización que se está planeando para el 9 de marzo es un baño de agua helada para el estado.

El estado mexicano se ve indefenso ante conductas misóginas.

La discriminación estructural se da desde la publicidad. México es el mayor consumidor en el mundo de tintes para el cabello, en un país en que la mayoría de las personas somos de tez morena y de ascendencia indígena.

Los mexicanos somos víctimas a veces de nuestro propio narcisismo misógino. Me explico: la diferencia que puede existir entre hombres y mujeres y que es producto de la discriminación a veces, pone a las mujeres en una situación de desventaja, pues la discriminación puede darse desde el trato directo hasta la publicidad.

México tiene recursos, alimentos y personas que trabajan para hacerlo crecer.

La pobreza que existe en México, podría resolverse si los recursos con los que cuenta el estado, se distribuyeran de forma equitativa. Las condiciones sociales, económicas, y las políticas de inclusión que debería aplicar el estado mexicano están en vilo.

México no puede estar siempre en el piso, aunque esté sometido a crisis políticas cada sexenio, la necesidad de la gente, la gran capacidad de trabajo es la que nos ha mostrado el camino a seguir.

Aunque la crisis de seguridad es evidente, esto no es solo una cuestión de chauvinismo que es aquel aprecio exagerado por lo extranjero, sino de personajes mal intencionados que si no fuera por toda la gente buena y trabajadora que tenemos en México ya nos hubiera ganado la batalla.

Para que mujeres y hombres alcancen condiciones de igualdad no solo hacen falta marchas como la que se programa para el 9 de marzo, sino el trabajo conjunto de toda la sociedad.

Una marcha no va a cambiar el país en un día, o una paralización tampoco, pero si la conciencia de que todos somos directamente responsables.

Que el país llegue a buen puerto depende de todos.

Profesor de derecho procesal constitucional de la UIA TIJUANA Docente de CEIST Universidad en Tijuana B.C.