REDES DE PODER: La gran sonrisa

De niño mi padre guardaba en una cajita color café, unos cassettes, donde con tinta negra y azul escribió “FACUNDO CABRAL”.

Alfonso Torres Chávez / 4 Vientos

Cuando tenía 14 años de edad, escuche a Facundo Cabral por primera vez, lo recuerdo un bien: era un texto donde hablaba de los grandes personajes del siglo XX: John Lennon, Robert F. Kennedy, Jimmy Carter etc. Ese texto salpicado en dos o tres párrafos de poesía y condimentado con metadas de madre al buen estilo latinoamericano me hacía reír y reflexionar.

El hombre, el poeta, el autor se educó en un reformatorio pues durante su adolescencia fue un paria, en el más amplio sentido del término.

La vida de Facundo Cabral fue un milagro: en el reformatorio fue educado por un sacerdote jesuita que lo enseñó a leer y a escribir y lo acercó a los autores clásicos, a la poesía.

Cabral se volvió un cantautor que dedico toda su vida a luchar por la paz y contra la violencia.

A los 9 años se va a la calle a buscar la vida. A los 9 se volvió un alcohólico y a los 14 escapó de ese reformatorio. A los 46 años conoció a su padre. Su vida fue siempre un misterio, rodeado por los autores clásicos.

Imbuido por una amplia cultura producida por sus lecturas, ell mismo se describió como un vagabundo first class.

“No necesito aviones, o yates, o coches, mis amigos los tienen, por eso soy un vagabundo first class” decía el autor de No soy de aquí ni soy de allá. La muerte es solo una circunstancia decía el argentino, es algo con lo que tenemos que vivir.

La guitarra, los anteojos negros y su levis eran su vestimenta habitual. Ante una vida llena de tragedia pues fue un niño abandonado, perdió a su esposa y a su hija en un accidente aéreo, su respuesta ante la muerte fue acercarse a Dios.

Además de una infinidad de enfermedades, tuvo cáncer de uretra, de vejiga, lo que lo obligo a cirugías, u otros procedimientos.

La poesía acompañó su vida. Tuvo cáncer y pólipos. Su muerte está envuelta en un halo de misterio, pero su pérdida callo una de las voces más hermosas y perenes del mundo.

Henrry Fariñas es el personaje oscuro que trajo a Cabral a Guatemala. Fariñas está relacionado con delincuentes, y la muerte de Cabral dejó al mundo sin uno de los cantores fundamentales para entender nuestra sociedad en su conjunto.

Con su muerte se calló una de las voces más emblemáticas de la poesía y la protesta social de Latinoamérica.