Voluntad y poder, los retos de Morena

¿Es Morena ese partido que puede ser el transformador de la sociedad?

Jesús Sosa Castro/ 4 Vientos

El 26 de enero la mayoría de militantes de Morena elegimos un nuevo presidente para que, en cuatro meses máximo, convoque al Congreso Nacional Ordinario en el cual se renovarán democráticamente todos los órganos de dirección.

Podría decirse que este evento se realizó con tres propósitos fundamentales. Recuperar la vida orgánica y política del partido; regularizar el funcionamiento de sus órganos de dirección y acabar con el oportunismo que había sentado sus reales en ese partido. Esta decisión provino de lo más profundo de la conciencia de la militancia. La lección que nos deja esta lucha tiene que ver con lo que los clásicos les atribuyen a Crasio y Espartaco, “ustedes, los de abajo –le decía Crasio al líder de los esclavos- son los dueños del bastón, de las lanzas, los llamados a vencer, los que organizan la vida comunitaria, los que rompieron todas las fustas y todas las espadas”.

La rebelión que se dio el 2018 fue una rebelión popular que abrazó un proyecto social y que un grupo ajeno a ella nos quiso arrebatar. Pero como Espartaco y sus camaradas, la militancia salimos del letargo para disponernos a romper todas las fustas y las lanzas que obstruían nuestros derechos y libertades. El encabronamiento lo convertimos en conciencia para movilizar nuestra voluntad y dar fin a las causas de la tragedia que estábamos viviendo. Nos reunimos consejeros y miles de militantes y nos preguntamos en voz alta, si era justo lo que nos estaba ocurriendo como partido. Miramos a nuestro alrededor y observamos que todo lo andado y construido lo habíamos hecho nosotros. Parodiando a Howar Fast, dijimos que en esta lucha no teníamos nada que perder que no fuera el sometimiento, la exclusión y el silencio. Por eso convertimos nuestra voluntad en poder y el poder en libertad para hacer justicia. Casi derrotados, volvimos a triunfar.

Estoy hablando de que la mayoría de los miembros del partido estamos dispuestos a cambiar las estructuras del sistema, de ligar la lucha de un partido democrático con todas las luchas sociales, Queremos convertir la fuerza de las mayorías populares en el instrumento que haga posible la transformación nacional. Queremos que el partido sea el puntal básico que lleve adelante la rebelión que estalló el 1º de julio del 2018. Por eso salir de la pasividad y de las disputas internas es no solo urgente sino necesario. Estoy hablando de ese momento en que los trabajadores y la mayoría de la población, sienten que ha llegado el momento de enfrentar su fuerza, su organización y su lucha en contra del conservadurismo demencial y del izquierdismo infantil. La pobreza, el desempleo, la inseguridad social por sí mismos no llevan a la transformación del país, Se requiere que el pueblo y su partido tomen conciencia de su función y generen sus propios mecanismos para enfrentar a sus adversarios

Gioconda Belli en su hermoso libro El país de las mujeres dice que la política desafía la imaginación. A veces para bien y en otras para mal. Pero cuando la mujer comprende el significado de su rol, impide que la soberbia se convierta en estupidez. Si las mujeres tienen que ser parte importante en el desarrollo de una nación o de un partido, deberían tener presente la necesidad de alinear sus pensamientos y sus acciones como lo hicieron Josefa Ortiz de Domínguez, Benita Galeana o Viviana Sansón, entre otras heroínas. Muchas de las aportaciones en la vida política de una sociedad provienen del campo de las mujeres. Pero esta verdad de perogrullo tiene matices que no se pueden obviar. Para algunas, el poder es un instrumento que se puede ejercer al margen de la ética, de los ideales y de los principios que se deben sustentar. Para otras lo que prevalece es el sentido del deber, del servicio, de la lealtad, del trabajo y de la identificación con su clase o con los sectores populares que las llevaron a los encargos públicos

¿Es Morena ese partido que puede ser el transformador de la sociedad? ¿Cuenta con una dirección competente al servicio del nuevo proyecto de nación? ¿Es un partido impulsor de la unidad interna y de las luchas sociales que se dan en el país? ¿Ha construido un amplio frente popular que defienda la transformación social y política de México? Morena representa un gran compromiso que requiere modificaciones urgentes en su dirección, en su trabajo y en su contacto con el pueblo. El crédito político que hemos convertido en bandera y que ha impulsado nuestro proyecto, no podrá convertirse en realidad si Yeidckol sigue como presidenta en funciones y no abandona de inmediato sus pretensiones patrimonialistas. El partido exige que se acabe con las disputas internas y que el encargo que le dio el congreso a Alfonso Ramírez Cuéllar lo ponga de inmediato al servicio de las tareas políticas y de organización que se requieren en Morena. De lo contrario…