A DOS DE TRES CAÍDAS: ¿Pena de muerte, aberración o justicia?

El derecho humano fundamental es el derecho a la vida, eso es innegable. Y a partir de ese principio  se desprenden todos los demás derechos humanos que tiene que ver con los derechos políticos, sociales, económicos, culturales y ambientales.

Arturo Ruiz, El Súper Cívico

¿De qué sirve una vida condenada, a la violencia, a la miseria, a la esclavitud? Para algunos, vivir bajo esas condiciones es causa del surgimiento de personas que para sobrevivir y salir adelante pueden hacer uso de la violencia, e incluso, a delinquir para intentar dejar esas condiciones de vida.

Para otros, quienes viven bajo esas condiciones tiene ek derecho natural a sublevarse, a levantarse en armas para liberarse del yugo y lograr su libertad y el acceso a una mejor calidad de vida.

Otra premisa fundamental que debe quedar claramente establecida, es que solo los gobiernos son quienes violan los derechos humanos de las personas, es decir, una autoridad o un servidor público que forma parte de una institución pública, que con su actuación o desatención, afecta a una persona o a un grupo de personas.

Por tanto, no hay violación de derechos humanos de una persona a otra persona, ahí lo que se registran son delitos de un individuo a otro.

En este tenor, es importante señalar que la función primordial de todo gobierno, es garantizar, el derecho a la SEGURIDAD DE LAS PERSONAS incluyendo el cuidado de su integridad física y patrimonial, por tal motivo, las leyes le confieren a los gobiernos el uso de la fuerza y de las armas a través de las policías preventivas y procuradoras de justicia. Esto, claro, estableciendo protocolos de actuación y normas para evitar y sancionar el abuso policial en contra de las personas.

¿Pero qué pasa cuando la criminalidad supera en número y en capacidad a las policías? Se desata la impunidad y aumenta la desconfianza en las instituciones responsables de garantizar la seguridad y de impartir justicia

¿Quiénes son los secuestradores, asesinos, sicarios, violadores, pederastas y tratantes de personas? ¿Son acaso extranjeros, alienígenas o demonios? No, son personas, son mexicanos que han perdido todo escrúpulo moral y todo respeto a las normas de civilidad y de respeto a la vida de otras personas.

En este sentido, si el ESTADO MEXICANO está siendo testigo de la alta incidencia delictiva, del alto grado de impunidad y de la reincidencia delictiva de personas que ya han compurgado penas en centros de readaptación o reinserción social. Y si se está registrando un incremento en la comisión de delitos de alto impacto, sin que exista una estrategia acorde a las normas sancionadoras y mecanismos para la procuración de justicia que se encuentran vigentes para lograr reducir y combatir de forma efectiva a los criminales que aterran a la sociedad llegando al grado de establecer cobro de piso a negocios y extorsiones para garantizar que no serán víctimas de delitos.

En este marco, ¿es viable o no restablecer la pena de muerte en México, como una forma de inhibir delitos violentos de alto impacto, como lo son los asesinatos multitudinarios, los infanticidios y la violación?

En 2019, la Cámara de Diputados y el centro de Estudios Sociales y de Opinión Publica (CESOP) publicaron un estudio denominado “LA PENA DE MUERTE. UN PANORAMA GENERAL” en dicho documento se hace una síntesis de la evolución normativa de la pena de muerte en el país.

En este documento, se señala que: “En México, el Senado de la República, adoptó dos protocolos mediante los cuales México se vincula a las normas de derecho internacional que han abolido la pena de muerte, y de acuerdo con el artículo 4, párrafo tres del Pacto de San José, se compromete a que una vez abolida la pena de muerte no podrá ser restablecida jamás. México adoptó una posición abolicionista en 2005 cuando quedó fuera la pena de la Constitución y del Código de Justicia Militar, así como con las ratificaciones de los dos protocolos de la ONU y de la Organización de Estados Americanos”

Por su parte el investigador Gastón Julián Enríquez Fuentes en 2009, publico a través de la UAM un interesante artículo, denominado “La pena de muerte: Un canto de sirena en México” en este documento, se expresa lo siguiente, que a mi consideración, es de suma relevancia: “Según una reciente encuesta en nuestro país, el 70% de la población estaría a favor de instaurar la pena de muerte para secuestradores. Pero lo más curioso del caso –por no decir lamentable– es que tan sólo el 30% de quienes están a favor de dicha sanción tienen conocimiento de que algún partido político ya la ha planteado. Esto significa que en realidad la propuesta de aplicar la pena de muerte en México subyace a las pretensiones de los partidos políticos. En otras palabras, incorporar la pena de muerte al catálogo de sanciones punibles en México va más allá de una mera iniciativa por parte de los actores políticos que están detrás de su propuesta formal ante el Congreso de la Unión; se trata, pues, del sentimiento generalizado de una población que en lo absoluto se siente segura, ni en sus bienes ni mucho menos en su integridad física”

Por supuesto que el autor de este artículo se manifiesta en contra de la pena de muerte, considerando desde su perspectiva que ni el aumento de las penas corporales, mediante mayores condenas p de privación de la libertad han podio incidir en reducir la delincuencia, de tal forma, que concluye que: “Discutir la aplicación de la pena de muerte es prestar oídos a un canto de sirena como aquel que hicieran los alemanes de la República de Weimar. Es necesario reflexionar si la grave crisis de inseguridad pública por la que atraviesa México es suficiente para la aplicación de la pena de muerte, aun con el grave riesgo de los derechos fundamentales, libertades, garantías, etc”

Por mi parte, “contrario sensu”de la mayoría de mis amigos y compañeros ideológicos y defensores de derechos humanos, yo sostengo que en una situación de grave impacto por parte de la delincuencia, en contra de la sociedad, el estado mexicano debe asumir ESTRATEGIAS RADICALES EXTRAORDINARIAS, para garantizar la seguridad de las personas y de sus bienes.

Esto, claro, definiendo que se trata de una acción temporal, no definitiva y en donde los acusados de delitos graves, merecedores de la pena de muerte deberán ser sentenciados mediante un Tribunal especial de por lo menos tres jueces, sin rostro y en donde los acusados tengan todas las posibilidades procesales para ofrecer pruebas ten dientes a demostrar su inocencia.

¿Qué delitos deberían ser acreedores de la Pena de Muerte? La mutilación de órganos o partes del cuerpo con fines de comercio o tráfico de órganos, el Filicidio, el parricidio, los asesinatos masivos, el infanticidio, el feminicidio y la violación de menores?

Se y asumo las consecuencias que implica esta postura de impulsar la pena de muerte, y entiendo que no es políticamente correcta, ni bien vista por los defensores de derechos humanos, pero cuando se es testigo del incremento de homicidios en contra de mujeres, niños, de masacres de personas, de la violación de menores de edad y de terribles feminicidios. Y que estos casos siguen incrementándose, creo que las FAMILIAS DE LAS VICTIMAS PODRAN SENTIR POR LO MENOS UNA TRANQUILIDAD AL SABER QUE EL VICTIMARIO PAGARA ESE DELITO CON SU VIDA, la sociedad advertirá a un ESTADO FUERTE Y DECIDIDO a combatir a fondo a los ASESINOS y los criminales entenderán que sus actos los conducirán a perder la vida en menos del estado.

Hay quienes dicen comprender la sentencia de muerte en tiempos de guerra, pues yo sostengo que en México y en Baja California, vivimos ya en una guerra interna de alta intensidad, en donde incluso, la delincuencia aumenta su poder mediante la compra, complicidad o infiltración de las instituciones policiales y de impartición de justicia.

Quienes asesinan con total premeditación, alevosía y ventaja, no son humanos… SON CHACALES, son bestias inhumanas… ¿O no?

  1. El fondo de esta columna, está dedicada a los niños, mujeres, periodistas, defensores de derechos humanos, defensores de derechos indígenas, defensores del medio ambiente y hombres libres que han sido asesinados en mi país.