Lo que representa el avión presidencial

La compra del avión Boeing 787-8 (nombrado José María Morelos y Pavón) efectuada por Felipe Calderón y avalada por Enrique Peña Nieto, es un ejemplo claro del despilfarro de los gobiernos del PRIAN. Calderón lo compró en 218 millones de dólares, pero Peña Nieto mandó hacerle faraónicas remodelaciones, sumando al costo original, entre otros rubros, 13 millones de dólares por la sala y la recámara; 3 millones por la cocina y sus componentes; ochenta millones por los ochenta asientos; 2 millones para tapicería y alfombras, más otros gastos “menores”. Pese a ese despilfarro, apenas pasados unos años, el hoy inservible (porque no hay a quien sirva) avión, acorde al más reciente avalúo, tiene un precio de “apenas” 130 millones de dólares. Por eso, por inservible y porque su mantenimiento es carísimo, sería frívolo y ocioso el enfrascarse en un falso debate sobre la pertinencia o no de deshacerse del faraónico avión presidencial (un avión que ni siquiera Obama tiene. AMLO dixit) a través de un sorteo de la Lotería Nacional.

Tribuna Comunista*

Sólo a la derecha -carente de argumentos de peso para atacar al actual gobierno-, conviene una discusión así de insulsa y que no conduce a ningún lado. Sólo con un cinismo a toda prueba como el que exhiben los prianistas y la derecha en general, se puede discutir la búsqueda de solución a un problema que ellos causaron.

Que dadas sus características ese avión resultaría invendible lo dejó claro, en el 2015, la investigación realizada por consultores especializados, por encargo de una empresa que de ninguna manera puede acusarse de ser simpatizante del  actual Presidente de la República: Televisa.

Esa investigación señaló las enormes dificultades que habrían para encontrar posibles compradores si es que el gobierno quisiera venderlo, como es el caso ahora. Se llegó a esa conclusión por dos factores principales: Uno, porque el avión había sido concebido como de pruebas. Es decir, no era de línea, de tal manera que los mismos consultores lo consideraron como atípico. Dos, por su elevado costo de salida y su mantenimiento que es carísimo.

El lujo insultante que ningún otro presidente de ningún país del mundo se atreve a tener y exhibir, sólo Calderón y Peña Nieto. Foto: internet

Esta advertencia, sin embargo, para nada inmutó a los prianistas ni a los periodistas jilgueros que les servían y les sirven. Los gobiernos del Prian y sus vasallos, soberbios e insensibles, estaban acostumbrados al derroche, al despilfarro que los hacía vivir como jeques, a la ostentación monárquica dieciochesca (los ejemplos abundan) sin importarles el hambre del pueblo ni ninguna otra de sus necesidades.

Por su enorme complejo de inferioridad al saberse no aristócratas ni emperadores, los esquilmadores del erario trataban de suplir su enorme pobreza interior mostrando una insultante riqueza exterior lograda sobre la explotación y miseria de la inmensa mayoría del pueblo mexicano, ese mismo pueblo que, harto de ellos, les dio la espalda en las elecciones del 2018 y al que, por supuesto, jamás se le consultó sobre si quería o no que se comprara ese avión de lujo desmedido.

Para devolver al pueblo una mínima parte de lo derrochado por sus explotadores es que se venderá, de una u otra forma, esa inmensa, nauseabunda muestra del lujo en que vivían los gobernantes derechistas.

*Editorial del Movimiento Comunista Mexicano, publicada en la edición 364 (24 enero 2019) del semanario Tribuna Comunista