APARADOR: Estar completamente aburrido

¿Le ha pasado que se encuentra en una situación y de repente le entra una especie de letargo y le da sueño? En este tipo de situaciones uno quisiera salirse de dicho evento, huir, salir del aburrimiento o, en el mejor de los casos, dejarse llevar por él y descansar, dormir.

Alfonso Jiménez / A los 4 Vientos

Hay situaciones, historias y condiciones que nos generan una especie de cansancio y, a veces, hartazgo. Lo manifestamos con conductas como bostezos, somnolencia, pesadez en los ojos, entre otras. El cuerpo va manifestando cierta necesidad de descanso frente a determinadas situaciones que cansan nuestra capacidad física y mental.

El cansancio y la somnolencia es normal. Cuando uno tiene muchas actividades físicas y mentales, si uno se desvela, el cuerpo se las cobra, arrastrándonos con una fuerza tal en la que la necesidad de descanso se hace evidente. Cuando nos aburrimos o nos hartamos de una situación, el cuerpo nos demanda una pausa, una salida de la situación que en esos momentos nos parece insoportable. Piense, por ejemplo, en una conferencia tediosa, en una película poco entretenida o en aquel libro que le ha hecho bostezar más de una vez. ¿Cómo le comunica a usted su cuerpo ese hartazgo de la situación y la necesidad imperiosa de echarse a dormir o salirse hacia otro espacio? ¿No le parece que el cuerpo expresa un deseo aparentemente incontrolable de fuga? En esos momentos el sueño parece como el mayor de nuestros deseos, la finalidad de nuestra vida en ese instante en particular.

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Esto se manifiesta no solo a través del sueño, sino también con otro tipo de comportamientos. Tome por ejemplo el entretenimiento, que también es un buen caso de fuga por diversas formas de hartazgo y cansancio. Irnos de fiesta, ver series o películas vía streaming o escuchar música son comportamientos que permiten escapar de situaciones que nos causan un hastío. Vaya, nos ayudan a soportar más algunos momentos, como viajar 12 horas en un autobús o esperar un vuelo atrasado. El hartazgo se observa también a través del deseo de los anhelados puentes y, mejor aún, unas vacaciones después de varios meses de trabajo sin cesar.

En lo personal alcanzo a ver que estos comportamientos nos muestran, al menos, dos perspectivas. La primera de ellas, sobre cómo las situaciones, eventos, personas y cosas llegan a hartarnos. Como dice esa maravillosa canción, “…hasta la belleza cansa…”; lo mismo con la comida, nuestro trabajo, familiares, y, en general, prácticamente todo acabará por hartarnos en algún momento. Esto no es cosa menor, somos el único ente de este planeta que se aburre o se harta y buscamos descanso. Como si, de alguna manera, el hecho mismo de vivir nos cansara. En su obra La interpretación de los sueños, Freud nos da un guiño respecto a cómo el deseo de sueño es una manifestación del cansancio por la vida. No se trata solo del proceso de un desgaste natural por el consumo de energía, sino que realmente necesitamos “desconectarnos” de nuestra existencia.

En una segunda perspectiva, el cansancio puede ser una necesidad para la manifestación de la vida. Vaya, el aburrimiento es, en realidad, aquello que nos permite ser lo que somos. Cuando nos hartamos de la vida y su cotidianeidad empezamos a reflexionar sobre qué sigue después, qué otra serie ver, que otro trabajo realizar, qué otra cosa estudiar o qué otro tipo de comida comer. De tal suerte que todo lo bueno puede surgir, en gran medida, por el hartazgo. Así, el cuerpo mismo nos arrastrará hacia una nueva vida o situaciones diferentes que nos permitan otras experiencias.

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En ambos casos, se vislumbra inicialmente el fuerte golpe que implica caer en cuenta que solo nosotros los humanos nos aburrimos, de ahí que tenemos expresiones de entretenimiento, arte, artesanías, trabajo, entre otras cosas (sin excluir que también se generan por las necesidades de atención de necesidades básicas). Esto es un impacto, ya que no es algo manifiesto en toda la naturaleza. Siempre pensamos que lo que nos hace humanos es la razón, pero, ¿y si uno de los núcleos de la vida humana fuera el aburrimiento?

En cualquier caso, independientemente que esta idea pudiera sostenerse o complementarse, la vida es desgaste, es aburrimiento. Yo le invito a no tomar al aburrimiento y al hartazgo (con su respectiva somnolencia) como un enemigo por vencer; por el contrario, puede ser interesante adoptar al aburrimiento como un indicio que nuestra vida debe moverse, que algo empieza a generar molestias en nuestra existencia. Solo el humano se aburre, así que, entre que esta pesadez nos habla del desgaste que implica estar vivo y, paradójicamente, nos invita a vivir más, yo le sugiero que, si tiene oportunidad, se deje vencer por el sueño o se salga discretamente de esa aburrida conferencia.