REDES DE PODER: La vuelta al mundo en ochenta días

Este 2020 se va a celebrar en Tokio Japón, el Congreso de prevención del delito que va a producir la Declaración de Tokio.

Alfonso Torres Chávez/4 Vientos.

Este declaración sustituye a la Declaración de Doha de 2015, producto del congreso de Catar.

Estas reglas son la base del funcionamiento penitenciario.

Lo traduzco: las cárceles funcionan con base en estas reglas. Es decir, la prevención, la no reincidencia del delincuente tiene que ver con el hecho de que con su tiempo de internamiento pueda readaptarse socialmente.

México tiene entonces dos problemas fundamentales: ser firmante de la Declaración de Doha y no cumplir con sus lineamentos básicos.

Ningún país viene a contar cuentos, es decir al reunirse todos se comprometen a cumplir y presenta resultados de la operación de sus prisiones conforme a los compromisos firmados.

Uno de los temas torales es el tratamiento del delincuente.

Si la prisión no brinda el tratamiento  entonces vamos hacia atrás: eso significa que la pena de prisión no funciona.

México está enfermo de años de prisión. Esto ya lo hemos escrito antes: pero el problema no es el aumento de las penas, sino cuestionarse si una vez que nos reinsertamos ya estamos del otro lado.

Reinsertar es cumplir la pena, pero es condición sine quanon que no se violen derechos humanos, pero entonces entramos en otro brete: si lo aplicamos a rajatabla entonces ninguno de los presos que en este momento este en cualquier cárcel del mundo jamás en la vida se va a reinsertar.

DIOS

Las Reglas de Mandela establecen que parte de la readaptación del delincuente tiene que ver con el hecho de que en prisión los sujetos puedan recibir asistencia religiosa. Si, acercarse a Dios es una manera de rehabilitarse y la ONU ya lo convirtió en regla desde hace años.

Los internos que están entonces sujetos a asistencia religiosa, es porque se cree que la cercanía con la divinidad también rehabilita.

Así, las reglas de la ONU en materia penitenciaria son elementos que funcionan para que el estado pueda también delinear su política criminal.

Además desparece el concepto de peligrosidad, del cual no se quiere hablar en ningún foro internacional.

Sin embargo, los exámenes de peligrosidad son sumamente útiles para clasificar a los presos y deben seguirse  practicando.

Y finalmente la cárcel como la puerta de Dante se abre para aquellos que logran rehabilitarse.