Denuncia ante PROFEPA y critica por actos irresponsables de la CESPE tras derrame de aguas negras en Ensenada

Por acciones irresponsables de directivos, técnicos y empleados de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (Cespe) que ocasionaron el derrames de millones de litros de aguas negras al humedal La Lagunita y a la bahía de Ensenada, en una zona muy cercana a la toma de agua de mar que usa la planta desalinizadora para surtir de agua potable a la ciudad porteña, ciudadanos pidieron una investigación federal y sancionar a los responsables del desastre ecológico.

El humedal contaminado por la CESPE (Foto: El Vigía)

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos / Foto principal: Cicese

Ensenada, B.C., 11 de enero 2020.- A las voces de inconformidad por la contaminación que apenas ayer solucionó la Cespe tras 15 días de derrame continuo de aguas negras sin tratar, se sumaron la organización ambiental Pro Esteros y el Colegio de Ingenieros Civiles de Ensenada (Cice), asociación civil que identificó las fallas técnicas y administrativas que la paraestatal cometió en la contingencia y que aparentemente comenzaron con el despido de personal especializado para colocar a inexpertos.

En su reunión de ayer, los ingenieros que preside Fabián René Ibarra López manifestaron: “Hay temor de que con el cambio de gobierno y por los despidos de personal técnico especializado, se haya contratado o encargado el trabajo a personas inexpertas que hayan provocado o mal atendido el problema. De ser así, la autoridad debe responder a la sociedad.”

Por su parte, Ibarra López consideró que no es posible que “por razones políticas o de mal entendida austeridad”, se tomaran decisiones que afectaron a la población en términos de la continuidad del servicio, pero también de posibles afectaciones sanitarias ya que se derramaron 350 litros por segundo de aguas negras por espacio de al menos 15 días.

Por su parte, la organización ambientalista Pro Esteros, con sede en Ensenada, manifestó en un comunicado que ahora es indispensable realizar muestreos para comprobar la calidad del agua en el humedal, ya sea por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), la universidad estatal (UABC), el Instituto de Investigación Oceanográfica (IIO), el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior (CICESE), o cualquier otro organismo calificado.

También elaborar un plan para resarcir el impacto ambiental, tal y como lo mencionó el director de la Cespe –Marcelino Márquez Wong, un ex funcionario municipal que fue objeto de investigación administrativa por expedir facturas apócrifas- en conferencia del pasado 3 de enero.

Los humedales son capaces de tratar una cierta cantidad de contaminantes, una determinada afluencia de aguas sin tratamiento, por un cierto periodo de tiempo. Es importante no sobrepasar la capacidad de purificación del humedal, de forma que los organismos que dependen de La Lagunita, puedan subsistir, a pesar del uso que le estamos dando durante esta contingencia.”

La denuncia ciudadana ante la PROFEPA (Facebook)

Y agregó: “Evidentemente, la naturaleza tiene sus limitaciones y sería un error pensar que los humedales pueden hacer frente a cualquier concentración de residuos”.

Mientras tanto, un grupo de ciudadanos de Ensenada presentó ayer en la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), una denuncia por derrame de aguas residuales en la Lagunita El Ciprés, a fin de que abra una investigación e imponga sanciones administrativas y económicas a los responsables de la contingencia ambiental que afectó al humedal y a la bahía local por más de 15 días.

La evidencia de los errores técnicos y administrativos que cometió la Cespe en la emergencia, la precisaron los ingenieros civiles en su reunión de ayer.

Primero, explicaron que cuando el Cárcamo de El Ciprés funciona adecuadamente, ésta infraestructura se encarga de bombear una parte importante de las aguas negras que produce la ciudad a la Planta de “El Naranjo”, para ser tratadas y de ahí enviar una parte a los campos agrícolas de Maneadero y el resto va al mar, libre de contaminación

Los profesionales, algunos de ellos técnicos expertos en el tema, consideraron que ante el colapso del cárcamo, funcionarios de la Cespe tomaron decisiones equivocadas ya que primero dejaron pasar tres días antes de intervenir y buscar una solución.

“Lo que procedía en ese caso –explicaron- era cortar de inmediato la entrega de agua a las colonias que derivan sus aguas negras a El Ciprés, para evitar que se propagara la contaminación y abocarse de inmediato a reparar el daño a la tubería”, pero eso no sucedió así.

Los ingenieros civiles en su reunión de análisis del problema de contaminación provocada por la CESPE (Cortesía)

A continuación, expresaron su preocupación de que a pesar de la canalización de parte de las aguas negras hacía otros cárcamos y plantas de tratamientos, las aguas restantes que van a La Lagunita y al mar aún constituyen una fuente de contaminación y “representan una grave riesgo sanitario” y de salud pública.

“La planta de El Gallo y los cárcamos Bucaneros, Diamante e Industrial fueron utilizado para desfogar parte de las aguas negras con el riesgo de que colapsaran, ya que si bien es cierto tienen cierta capacidad nominal de bombeo, por su antigüedad ya no son aptos para someterlos a mayor presión”, denunciaron.

Esta precaria situación de la infraestructura, aunado a los problemas con el personal y funcionarios de la paraestatal, ponen en riesgo de contaminar el agua que produce la desalinizadora local, propiedad de la transnacional española GS Inima Environment y que opera su filial mexicana Aguas de Ensenada.

Esto es así porque a cientos de metros de los escurrimientos que se dieron desde el cárcamo dañado, se encuentra la toma del agua para ser planta que supuestamente produce 150 litros por segundo de agua potable para consumo de 95 mil habitantes de la ciudad porteña.

“Expresamos nuestra satisfacción porque el problema ya quedó resuelto este viernes -10 de enero- a mediodía, pero debe evitarse que vuelvan a ocurrir este tipo de situaciones que pueden desencadenar una crisis sanitaria en la ciudad y molestias a la población”, expresó el Ingeniero René Ibarra.

Finalmente, los ingenieros civiles acordaron invitar al director de la Cespe y al subdirector operativo para que expliquen qué fue lo que realmente sucedió, y solicitar que se lleve a cabo una investigación para deslindar responsabilidades y sancionar a los culpables, “si los hubiera”.