Por 60 días, gobierno federal ocultó la muerte de un tiburón blanco en Isla Guadalupe

A casi dos meses de que la Directora de la Reserva de la Biósfera Isla Guadalupe, Marisol Torres Aguilar, presentara una denuncia en contra de una empresa estadounidense que presta el servicio de observación de tiburón blanco en la Isla Guadalupe, por la muerte de un escualo originada por la presunta negligencia de la compañía privada, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dio a conocer el hecho.

Momento en que el tiburón blanco “Stouffer”, macho de aproximadamente 3.5 metros de longitud, queda atrapado en la jaula y tras 25 minutos de agonía, se logró liberar con las agallas destrozadas para morir en el lecho marino de Guadalupe (Toma de imagen de video).

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos / Foto principal: El tiburón Blanco «Stouffer», presuntamente muerto luego de quedar atrapado en los barrotes de una jaula de observación «turística» en Isla Guadalupe, el  9 de octubre (Doctora Nicole Nasby, investigadora del MCSI).

Ensenada, B.C., 9 de diciembre 2019.- Y lo hizo también horas después de que el activista ambiental Arturo Islas Allende publicara en redes sociales imágenes del accidente que presuntamente costó la vida del tiburón que los científicos del Instituto Marino de Ciencias de la Conservación (MCSI, por sus siglas en inglés) identificaban con el nombre de “Stouffer”.

Se trata de un macho de aproximadamente 3.5 metros de longitud, el cual se había visto en las aguas circundantes de la Reserva de la Biósfera, desde el año 2016, y que la Doctora Nicole Nasby, investigadora del MCSI, foto-identificó este año con el número 194 en la guía especial de los tiburones blancos de la Isla Guadalupe que se publica en el sitio www.marinecsi.org

En el video, el ambientalista acusó al empresario estadounidense Mike Lever, dueño del barco Nautilius, por la muerte del tiburón al quedar atascado en una jaula para turistas; y a Marisol Torres, encargada del área natural protegida en la Isla de Guadalupe, por encubrir el incidente.

También afirma que años atrás las autoridades mexicanas tomaron la decisión de cambiar las jaulas para observar tiburones cuando uno de estos grandes animales logró entrar en una de las jaulas, precisamente en la Isla de Guadalupe.

El activista aparentemente se refería a dos accidentes similares en que dos tiburones blancos de Guadalupe, uno en septiembre del 2016 y otro el 4 de octubre del mismo año, entraron a jaulas mal diseñadas de las compañías estadounidenses que acaparan los permisos de observación del escualo en la isla. A continuación, los trabajos que publicó entonces A los 4 Vientos:

Precisamente en el incidente de septiembre del 2016, la embarcación Nautilus Explorer, de Mike Lever, fue el lugar en donde se presentó uno de los problema cuando el escualo entró en la jaula por la parte superior y quedó atrapado en los barrotes, poniendo en peligro su vida y la de tres buzos, entre ellos una mujer.

En ambos casos los dos tiburones –una hembra de 4.5 metros de largo y un macho de 4 metros– quedaron mal heridos en las branquias y cuerpo, y la Semarnat y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aseguraron que mejoraría las medidas de seguridad en las jaulas y exhortó a las empresas culpables a corregir sus errores de diseño.

Ahora, Arturo Islas denunció: “Sin embargo, Lever ignoró las medidas de seguridad y es el principal responsable de la muerte de este tiburón que recién salió de la etapa juvenil. Gracias a ti (el empresario estadounidense), hoy existe un tiburón blanco menos de los tres mil que sobreviven en el oceáno.”

A esto la empresa de Lever en México (Nautilus) contestó con un escrito, de fecha 7 de diciembre, en donde no se hace responsable de las acusaciones del activista, a quien acusó de “actuar de mala fe para generar desinformación y engañar a su audiencia”.

También afirma que el incidente, ocurrido el pasado 9 de octubre, fue “un caso totalmente extraordinario con un tiburón blanco extrañamente agresivo” y dijo que la Maestra en Ciencias Beatriz Guadalupe Torres González, observadora mexicana del viaje turístico, de inmediato reportó el incidente a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

Esta dependencia no hizo público el accidente hasta el pasado 7 de diciembre y siguió el mismo guion que utilizó en los incidentes de septiembre y octubre del 2016: no publicar un posicionamiento ni dar información hasta que buzos presentes en el lugar de los hechos divulgaron videos de los eventos en redes sociales.

En su boletín de prensa, la Conanp informa que “en una de las jaulas de observación de la embarcación Undersea Hunter, el pasado 9 de octubre un ejemplar subadulto de 3.5 metros de largo quedó atrapado entre los barrotes de la jaula.”

Afirma que ello ocurrió porque el tiburón colisionó con una de las jaulas de observación de la embarcación dedicada a la prestación de servicios turísticos, quedando atorado entre los barrotes de la jaula, “la cual tenían una abertura de más de 35 centímetros.”

Informa que Marisol Torres Aguilar, Directora de la Reserva de la Biósfera Isla Guadalupe, presentó la denuncia en la Profepa de Baja California con el oficio No. DRPBCyPN-RBIG-416/2019, de fecha 10 de octubre del 2019, y que la dependencia federal “está realizando las investigaciones correspondientes” de un hecho que sucedió 60 días antes de que se emitiera el comunicado.

La Conanp agrega que a través de la Dirección de la Reserva de la Biósfera Isla Guadalupe, brindó -el pasado 4 de julio de 2019- un taller de inicio de temporada de observación en el cual informó a los prestadores de servicios turísticos que debían de realizar las adecuaciones correspondientes al diseño de la jaula de observación, con espacios entre barrotes de no más de 35 centímetros.

“Se les advirtió que tenían que acreditar las modificaciones, así como atender otras disposiciones establecidas en el Manual de Buenas Prácticas para proteger la seguridad de los turistas y del gran escualo.”

Finalmente, el escrito indica que la Comisión y la SEMARNAT “reiteran su compromiso de que la actividad de observación de tiburón blanco se realice con buenas prácticas y acorde a los principios de turismo sustentable, en beneficio de los ecosistemas, las especies y la sociedad.”

La carta aclaratoria de Mike Lever, de Nautilus, sobre el accidente: