SALTO CUÁNTICO: Terrorismo a modo

“Todos los países, sean grandes o pequeños, fuertes o débiles, deben gozar de igualdad de derechos en las relaciones internacionales. Su soberanía y su integridad territorial deben ser respetadas, nunca violadas.”

Zhou Enlai

El tráfico de armas de Estados Unidos hacia México, es ya de por sí una actividad terrorista. Los cárteles estadounidenses existen, viven en su territorio. Para que el trasiego de drogas ilícitas sea posible, se necesitan compradores y consumidores, y E.U. tiene el mayor mercado a nivel global.

José Luis Treviño Flores/ 4 Vientos

El terrorismo no sólo es islámico, existen grupos raciales de la llamada superioridad blanca, que por décadas ha sumido en el terror a grupos étnicos que por mucho han construido la economía norteamericana.

El terrorismo como tal, es una actividad radical basada principalmente en posturas fundamentalistas, religiosas y políticas. Las organizaciones criminales, significan un pujante poder económico y de fuego que fueron toleradas a partir de gobiernos corruptos, infiltrados y comprados. E.U. no se queda atrás, es ingenuo pensar que la extensa red de distribución no es  financiada por intereses muy oscuros, también en sus altas esferas de poder político.

Declarar como terroristas a los cárteles mexicanos, no coadyuva a su contención y erradicación, únicamente abre la puerta para la intervención militar y violaciones sistemáticas a la soberanía.

Estados Unidos no tiene la autoridad moral, ni legal para decidir el tratamiento de una crisis en otro país, por muy grave que ésta sea.

Los organismos internacionales la OEA, en materia de seguridad, han sido parciales y omisos ante las acciones intervencionistas de la unión americana. Bajo el pretexto de grupos terroristas, Estados Unidos ha desatado un infierno de bombardeos con drones en países del medio Oriente, masacrando gente inocente, sin otro interés que apropiarse de los recursos naturales. En ningún momento, ha existido el diálogo y la concertación. Al igual que en Latinoamérica, respaldando golpes de estado, imponiendo su “democracia» al estilo del más puro Macartismo. Permitiendo masacres a pueblos originales como el caso de Bolivia actualmente.

Donald Trump significa la más aberrante manifestación de racismo, intolerancia, intervencionismo y despojo; llegando al colmo del cinismo cuando Mike Pompeo secretario de estado  declaró que a Trump “lo trajo Dios para ser presidente y proteger a Israel de Irán” según sus palabras.

La carrera por el control de la economía y los recursos naturales a nivel, global está llegando a extremos insospechados. Las posturas faraónicas y de esclavismo moderno, el sometimiento y la depredación tienen al planeta al borde con migraciones masivas.

Los pueblos, por años obligados a pagar altísimos costos sociales y económicos, viendo su propia extinción, están llegando al límite.

México no es excepción, la ciudadanía no está dispuesta a retroceder, por más que la ultraderecha cante su falso amor por el pueblo. El círculo del fracaso neoliberal se está cerrando, el individualismo recalcitrante ya no permea en las comunidades que están despertando hacia la colectividad. Y contrario a un pensamiento utópico de estado comunista, las personas han evolucionado a las democracias sociales. La desigualdad abismal, abre todas las posibilidades para tumbar a un capitalismo que ya tocó fondo en todas sus formas y estructuras. Entre más avanza la economía global, más inestable se vuelve, las clases medias están desapareciendo, los créditos se derrumban como piezas de dominó, los analistas financieros pro neoliberales argumentan sin recato alguno bonanzas de inversión, donde solo hay burbujas económicas. La especulación y la falsa promesa de crecimiento, abonan hacia recesiones incontrolables.

Karl Marx (1818-1883)

Carlos Marx en su obra El Capital menciona: “La economía no debe divorciarse de la moral pública y la política. No se puede entender la economía en términos de producción y olvidarse de la explotación de los trabajadores, de la brutal concentración de la riqueza o de unos derechos de propiedad que son injustos.”

Marx también menciona:Uno de los motivos de la muerte del capitalismo es que este combina la superproducción de sus fábricas y la existencia de una población que no tiene recursos para comprar lo que se produce.”

Sustentar un modo de producción basado en la desigualdad, y la extrema pobreza, es insostenible.

Ahora bien, no obstante que la tragedia de la familia LeBarón, fue terrible y reprobable, donde niños y mujeres inocentes perdieron la vida, dicha comunidad mormona no representa al pueblo mexicano y no puede dictar la política exterior ni interior de México, y no debe el gobierno estadounidense, basar su intención de intervención en un hecho aislado. La cooperación respetuosa entre ambos gobiernos es la fórmula para luchar contra el fenómeno del narcotráfico, asumiendo cada quien su grado de responsabilidad, heredada o no. Las intrincadas redes de corrupción no son fáciles de extirpar, la clase política, ambiciosa y ruin, permitió un empoderamiento criminal enorme en ambas fronteras.

Según una nota de la BBC NEWS, en el país más rico del mundo (E.U) viven 40 millones de pobres. Pobres que viven en los guetos, alcantarillas y espacios abandonados en las grandes ciudades. Esa desigualdad, menospreciada y señalada como lossers, gente que no supo, no pudo o no quiso salir adelante en el “país de las oportunidades.” Esa “democracia” basada en el individualismo es la que el vecino del norte quiere instaurar en todo el globo, el sueño de la “América de las libertades”, no solo posee un alto índice de indigencia, también es el país donde las masacres raciales se reproducen como plaga, motivadas principalmente por el discurso de su propio presidente.

Pretender, a través de grupos religiosos como los mormones radicados en el estado de Chihuahua y su comparsa Javier Sicilia, incidir en el ánimo popular, vendiendo la idea de absoluto abandono en materia de seguridad, desacreditando el fortalecimiento de programas sociales encaminados a restaurar el tejido social, significa una afrenta encaminada a crear grupos armados. Perseguir venganza en lugar de justicia, polarizar, azuzar, ir con antorchas, rifles, perros,  peinar el monte y cazar cabezas, así suena el pronunciamientos mormón. No sin antes, lanzar amenazas al poder ejecutivo como si éste fuese un sheriff inútil del viejo oeste. Aunado al discurso de Trump, amenazar, intimidar, poner bombas de sujeción económica, gritar el desprecio hacia los mexicanos, pretender muros, vociferar discursos que alientan masacres como la ocurrida el pasado mes de agosto en la ciudad de El Paso Texas en el centro comercial Wal-Mart, es terrorismo.

Es grave el posicionamiento de la familia Le Barón, su discurso es de franca insurrección y buscar justicia por la vía armada. La presente administración federal, ganada de manera democrática y sin derramar sangre, pese a la afrenta de la ultraderecha y su provocación para, desestabilizar y ahora con el discurso belicoso de los mormones. De ninguna manera se pretende minimizar la tragedia vivida por ellos, pero no son quienes para enarbolar una falsa bandera de justicia social, y menos desacreditando al presidente de la república.

México se encuentra en una posición muy delicada, el presidente tiene una tremenda responsabilidad, los mexicanos cerramos filas el 1.º de diciembre en el zócalo y lanzamos un mensaje al mundo: que la inmensa mayoría del pueblo mexicano respalda a su primer mandatario.

La crisis de inseguridad está siendo alimentada por quienes exigen una guerra, no les importan las vidas humanas, les importan sus intereses. Pero la gran mayoría queremos la pacificación y esta no será posible, mientras los principales enemigos internos de la patria, continúen financiando, convocando y pactando con el crimen organizado. Otros más, buscando milicias sin cuartel para seguir ostentándose como latifundistas extranjeros. Para ellos, México es un botín riquísimo, pero sin nosotros, los que votamos por un cambio, cambio que puede verse comprometido si permitimos que nos lo arrebaten.

“Sin desarrollo nacional no hay bienestar ni progreso. Cuando hay miseria y atraso en un país, no solo sucumben la libertad y la democracia, sino que corre peligro la soberanía nacional.”

Arturo Frondizi