MARÍA BROUSSE DE TALAVERA: una revolucionaria en Ensenada

Como “una mujer decidida y de fuerte carácter”, así recuerda Yolanda Sobarzo a María Brousse de Talavera, viuda de Ricardo Flores Magón, cuando ésta anarquista llegó a su casa para convivir con ella y el resto de su familia casi seis meses de 1939.

Arnulfo Estrada Ramírez* / 4 Vientos / Foto principal: Archivo Magón.

Yolanda, “Yoly” como le llamamos de cariño, era una niña en 1939 cuando conoció a María. Ella cuenta que su mamá le tenía miedo porque a la mínima queja por alguna mala decisión del gobierno, inmediatamente María reaccionaba y quería armar una revolución.

¿Quién era María Brousse de Talavera? Mujer de ascendencia francesa, nació en 1867 en Zacatecas. Su familia emigró a los Estados Unidos a fines del siglo XIX. Permaneció en los Estados Unidos hasta después de la muerte de Flores Magón, momento en el que emigró a México.

María comienza a ser mencionada en marzo de 1906, cuando formaba parte del Club Liberal Reforma, Libertad y Justicia de Los Ángeles. Este grupo, en el que también participaba Modesto Díaz, editaba el periódico El Mosquito.

La correspondencia entre María Brousse y Ricardo Flores Magón se inició aproximadamente en julio de 1906. Meses después, en mayo de 1907, Ricardo dio la dirección de María Brousse para recibir la correspondencia de Pío Araujo y Tomás Sarabia.

A María Brousse se le menciona por primera vez en Regeneración en el artículo “La mujer acude a nuestras filas”, en el que destaca su participación en un mitin para denunciar el secuestro de Manuel Sarabia en julio 1907: “En esta ciudad, en la manifestación celebrada a principios del corriente para denunciar el plagio de Manuel Sarabia, la Señora B. de Talavera, que de antaño se ha distinguido por sus ideales levantados, pronunció un discurso que fue un himno vibrante y soberbio contra los tiranos…”.

María antes de hacer pareja con Ricardo Flores Magón, había tenido una hija llamada Lucila Norman Brousse. Esta hija fue producto de una relación extramatrimonial con Martín Epstein Norman, hombre casado con Isabel Salinas.

Martín era Juez de Primera Instancia en el Gobierno de Porfirio Díaz. Él cambiaba frecuentemente de residencia cuando conoce a María. Martín, junto con otros porfiristas, fue fusilado por órdenes de Pascual Orozco (hijo) el 27 de diciembre de 1910 en un lugar conocido como Arroyo Hondo, cercano al pueblo de Basúchil, Chihuahua. Estas serían las primeras aprehensiones y ejecuciones en los inicios de la revolución al rendirse la plaza de Ciudad Guerrero.

El 29 de Enero de 1911, José María Leyva toma el poblado de Mexicali con 17 hombres de filiación socialista, comunista y anarquista, los que luego aumenta a 125. Semanas después, Simón Barthold (identificado en la foto) trata de tomar Ensenada, pero es derrotado por el Coronel Vega en una emboscada, donde perece. Estos eran los revolucionarios anarquistas de Ricardo Flores Magón y Margarita Brousse (Foto: internet).

No se sabe el por qué Martín haya suprimido el apellido paterno Epstein, dejando solo Norman con el que reconoce a su hija Lucía. Durante el movimiento anarquista liderado por los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón, Lucila conoce al destacado militante llamado Raúl Palma e inicia una relación sentimental y tienen un hijo al que dan el nombre de Carlos.

María se afilió al Partido Liberal Mexicano, liderado por los hermanos Magón, y junto con sus compañeros comenzó una ardua labor anarquista en los Estados Unidos, donde ella y Ricardo fueron frecuentemente vigilados y encarcelados en Los Ángeles, y mientras estuvieron cautivos, Ricardo y María se escribieron varias veces.

La correspondencia consta de 19 cartas que Ricardo le envió, y cuatro que recibió, entre el 15 de septiembre de 1908 y el 28 de febrero de 1909, momento en el cual su correspondencia cesó completamente como resultado de su reubicación en Arizona. Estas cartas, de amor y revolución, fueron sacadas de contrabando en secreto, escondidas en su ropa. Las cartas estaban escritas en inglés y fueron traducidas al español y posteriormente publicadas como “Epistolario Revolucionario e íntimo”.

María y Ricardo nunca se casaron ya que, según la filosofía anarquista, el matrimonio implicaría ser propietario y requeriría la aprobación oficial de las instituciones reguladoras de la iglesia y el estado. Más bien, los dos se vieron a sí mismos como compañeros, cuyo amor y devoción el uno por el otro trascendieron los muros de la prisión y los mecanismos opresivos de la sociedad que los creó intensa y poderosamente poética. La correspondencia de Ricardo Flores Magón muestra el lado empático, sensible y apasionado del revolucionario poeta-intelectual.

Ricardo Flores Magón murió el 21 de noviembre de 1922 en la prisión de Leanvenworth, Kansas, y poco tiempo después muere Lucía Norman.

La pareja revolucionaria (Internet)

Las cartas de María cuando llega a Baja California

Después de haber muerto Ricardo y Lucía, María, quien radicaba en Los Ángeles, se fue a vivir a Colima, luego se cambió a Michoacán, donde le ayudó a Lázaro Cárdenas. Incluso tenía una pequeña pensión que quincenalmente se le entregaba.

En 1938, María solicitó apoyo al Presidente Cárdenas para trasladarse a Baja California y luego pasar a Los Ángeles, California, para reunirse con su nieto, único familiar cercano que le quedaba. Nunca logró pasar, pero su nieto se trasladó algunas veces a Tijuana para ver por breves momentos a su abuela

María traía una carta dirigida a Jesús Sobarzo Cortéz y firmada por Agustín Carrillo, quien solicitaba a Sobarzo que asistiera a María mientras ella estuviera en Baja California, especialmente en Ensenada, donde se había ido a radicar Sobarso y su familia. Agustín y Jesús eran muy apreciados en Mexicali debido a que habían ayudado a los campesinos en el movimiento conocido como “Asalto a las Tierras”, que concluyó con la toma de “El Álamo Mocho” el 27 de enero de 1937.

A principios de diciembre de 1938, María deja Michoacán y se dirige a Baja California, donde intentaría pasar a los Estados Unidos. Después de un difícil viaje, llega a Mexicali el 18 de diciembre, y desde ahí comienza a escribir la primera de doce cartas que dirige a su amigo y compañero de lucha Agustín Carrillo, quien tenía un cargo en el gobierno de Michoacán.

En esta colección de cartas, cuyas originales posee la familia Carrillo, escritas entre el 31 de diciembre de 1938 y el 28 de enero de 1940, María se dedica a describir desde las dificultades de su viaje hasta los pormenores de su actividad que como luchadora social desarrolló en Mexicali y Ensenada durante sus primeros catorce meses en Baja California.

De las doce cartas, cuatro fueron escritas en Mexicali y ocho en Ensenada. En todas ellas firma como María Brousse Viuda de Flores Magón. La información de éste y el siguiente capítulo, procede de las cartas.

María ayudó al general Lázaro Cárdenas en Michoacán y ya gozaba de una pequeña pensión que le otorgaba el gobierno de México como viuda de Ricardo (Foto: Cambio de Michoacán)

Durante el viaje de Morelia a Mexicali, María se acercó a la oficina de inmigración en Nogales, Sonora para solicitar los requisitos para pasar a los Estados Unidos. De acuerdo con sus palabras, se puede deducir que este fue el primer y último intento para pasar la frontera, pues “en la oficina de inmigración americana no dejan pasar a gente vieja como yo y tiene el que pase después de hacer una confesión general de todas sus culpas presentar suficiente oro”.

Más adelante, cuando alguna persona la quiere desanimar para que no cruce el desierto entre Nogales y Mexicali, María le responde: “no lease, les dije que prefiero morir en el desierto que sufrir humillaciones de los gringos déspotas”.

En Mexicali, María permaneció cuatro meses durante los cuales se puso en contacto con los campesinos que le dieron cobijo en el Ejido Islas Agrarias. Ahí se dedica a observar cómo estaban organizadas las diferentes agrupaciones agrarias y encuentra que los líderes de la Liga de Comunidades Agrarias, en contubernio con los capitalistas, explotan con salarios miserables a campesinos y campesinas; además, que el Banco Agrícola y La Jabonera se quedaba con la mayor parte de la riqueza, que los chinos tenían controlado el comercio y daban muy caros los artículos de primera necesidad. Por eso sugiere que “la unificación internacional es el único medio para salvar a los trabajadores de la voracidad yanqui”, ya que “Indo América está ya en sus garras, es una realidad”.

Esta es la calle Ruiz de la ciudad de Ensenada en 1939, año en el que llegó la compañera de Ricardo Flores Magón (Foto: México en Fotos).

María llega a quedarse a vivir en Ensenada

María llega a Ensenada a principios de abril de 1939. Su primer morada será la casa de Jesús Sobarzo ubicada en la Calle Tercera y Obregón, donde permanecerá durante los primeros seis meses. Desde aquí le escribe cinco cartas a Agustín Carrillo, en las que se queja de la falta de interés por parte de los maestros por impartir cultura en las escuelas, pues “la enseñanza tiene que estar a la altura del siglo XX”.

También denuncia que “no hay juegos infantiles en las escuelas; ni tienen fiestas teatrales, nada que ilustre”.

Y relata: “Ahora que están de vacaciones, se van por las calles los hombres del futuro, con resorteras matando pájaros y tirando a los animales, bien si tuvieran en que divertirse no harían cosas repugnantes que perjudican, matan las hembras y tienen que morir los pollitos y se pervierten los sentimientos con esos principios de educación y no debemos permitir eso”.

La educación en Ensenada era un tema prioritario para María. En las cartas que escribió a Agustín, le pedía a su amigo que recuperara parte de la biblioteca que poseía Raúl Palma porque deseaba “formar una biblioteca aunque sea chica, (ya que) no ha entrado la revolución en Baja California”.

Durante seis meses estuvo reclamando el equipaje que se supone llegaría a Tijuana por tren, pero se lo hicieron perderizo en Mazatlán de donde le decían que la bodega donde estaba su equipaje se había quemado. A maría le pudo mucho esta supuesta pérdida debido a que era todo lo que poseía. El equipaje constaba de dos petacas con la mejor ropa que tenía María, y un cajón con libros y las fotografías ampliadas de su hija Lucía y su nieto; así como el libro “Tierra y Libertad”, de Ricardo Flores Magón, quien se lo había dedicado a María. Además, el libro contenían la firma de varios de sus compañeros de lucha.

Las maletas también incluían una colección origina del periódico Regeneración y abundante documentación histórica del movimiento revolucionario anarquista. Con el tiempo, María pudo comprobar que lo del incendio había sido una mentira. ¿Quién se quedó con todo esto? Sin duda, era un tesoro para la historia de México.

Otro gran misterio es el que existe sobre las cartas íntimas que le mandó Ricardo a María cuando el anarquista estuvo preso en Los Ángeles, las cuales son conocidas como “El Epistolario”. Esas cartas ya se publicaron, pero no se menciona cómo es que llegaron a manos del impresor. En varias de ellas, que María escribió en Ensenada, está la clave.

Resulta que Raúl Palma, ex yerno de María y destacado anarquista, se dedicó por mucho tiempo a traducir las cartas íntimas que María le había proporcionado y que se suponía él era el encargado para publicarlas, pero justo en el tiempo que había terminado la traducción, a Raúl lo sorprendió la muerte el 16 de noviembre de 1939 en su lugar de trabajo en Morelia, lugar en donde vivía en compañía de Gila, su esposa.

Una colección completa de Regeneración, el combativo periódico de los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón,, se perdió con el robo de una de las maletas de María en el tren que la condujo de Morelia a Baja California (Imagen: Político.Mx)

María nunca supo que destino tuvo su “Epistolario” y el abundante archivo histórico que Raúl poseía. Este es otro misterio por aclarar. Como escribió María: “¿en manos de quién quedarán?”

Mientras tanto, seguía apoyando a los ensenadenses para tener una vida digna. Ella misma se encargaba de reunir a un grupo de personas para solicitar las tierras correspondientes a El Ciprés y El Naranjo, como una forma de salir de la pobreza en que se encontraba en la ciudad, ya que su raquítica pensión no le alcanzaba; además, todo era muy caro en Ensenada. Finalmente, sus trámites por obtener los parajes citados no tuvieron éxito.

Poco se sabe de sus últimos años de vida. Yoly, quien la conoció cuando era niña, dice que María tenía depositada su fe en los más jóvenes y platicaba frecuentemente con niños y adolescentes. Decía que ellos eran la esperanza ya que “de los viejos no hay que ocuparse porque ya están muy amañados y no cambian.”

Sola, enferma y muy pobre, María pasó sus últimos siete años en una casita de adobe que a principios de los 40 el entonces Delegado de Gobierno, Julio Dunn Legaspy, le mandó construir en donde entonces terminaba la Calle Ruiz, de Ensenada.

De su nieto Carlos, que vivía en los Ángeles, ya no se volvió a saber nada.

Fue encontrada muerta el 11 de septiembre de 1947. En el Acta de Defunción se asienta que falleció a consecuencia de una hemorragia cerebral.

Sin honores especiales y con escaso acompañamiento, fue sepultada en el Panteón Municipal en una fosa de segunda clase. Así estuvo durante 20 años en el completo olvido, hasta que un grupo de ciudadanos que formaban el Patrimonio Cultural de Ensenada, hizo las gestiones necesarias ante el entonces Presidente Municipal de Ensenada, el Profesor Jorge Olguín Hermida, para que se le hiciera una lápida, aunque fuera sencilla.

Olguín Hermida aceptó y cuando se instaló la lápida se hizo una ceremonia a la que asistieron autoridades de gobierno y los integrantes del patrimonio. Después la tumba volvió al olvido y durante 40 años nadie se acordó de María, hasta que recientemente, en junio de 2017, un grupo de ciudadanos localizó la tumba y le hizo un breve homenaje a la revolucionaria.

En primer plano, la tumba de María en el Panteón Municipal de Ensenada, ya rehabilitada (Foto: Arnulfo Estrada).

¿El Panteón Municipal, o el Panteón Modelo?

El 10 de noviembre de 1986, la Secretaría de Salubridad y Asistencia, a través del Centro de Salud Ensenada, giró una solicitud al Registro Civil, Sección Panteones, “Para el traslado de restos áridos del Panteón Municipal. Para que los restos de el cuerpo que en vida llevó el nombre de María de Luz viuda de Flores Magón sean exhumados del Panteón Municipal No. 2 y trasladados al Panteón Modelo, para su reinhumación en la Fosa No. 21, Sección “A”. Lado izquierdo”.

La oficina gubernamental solicitó también, mediante un Memorándum al Panteón Modelo lo siguiente: “En virtud del Oficio fecha 15 del presente mes y año, girado por el Centro de Salud de esta ciudad, puede procederse a la exhumación de los restos de quien en vida llevó el nombre de María de la Luz, viuda de Flores Magón, que se encuentra sepultada en la Fosa 7 manzana 20 Bis. Secc. 2ª. De 2ª. Clase del Panteón Municipal, para ser reinhumada en el Panteón Particular Modelo.

El documento lo firmó el entonces Oficial del Registro Civil, el Profesor Julio César Herrera Díaz. Lo recibió el Panteón Modelo el 19 de noviembre de 1986 y “ordena a los encargados del Panteón Modelo: favor de inhumar restos de María Brus de Flores Magón”. También se anexan copias de ambos instrumentos, así como la copia del Acta de Defunción.

De esto surgen algunas interrogantes: ¿Por qué no se hizo el cambio que ya se había autorizado? ¿Quiénes son los responsables de que no se ejecutara lo ordenado oficialmente? ¿Apostaron a que nadie les reclamaría? Ya se cumplieron 32 años de esa orden y ésta aún no se ejecuta.

Semiborrada por el tiempo y el abandono, la lápida de la tumba de María Brousse tiene su primer apellido equivocado y no identifica que es viuda de Ricardo. Errores premeditados, sin duda, del oficialismo conservador bajacaliforniano (Foto: Internet)

Colofón

María Broursse de Talavera es un personaje relevante en la historia de México. Fue una mujer que hasta su muerte se mantuvo firme en sus convicciones, tal y como lo hizo Ricardo Flores Magón, su pareja sentimental.

Agradezco a Yolanda (Yoly) Sobarzo por los datos que proporcionó respecto a los primeros meses que María vivió en su casa.

De igual forma a Benjamín Pablo Norman, sobrino bisnieto de María, quien me proporcionó valiosa información de Martín Epstein Norman, padre de Lucía, hija de María.

Igualmente a mi hermano José por haberme proporcionado las 12 copias de las cartas que María escribió en Mexicali y Ensenada, todas inéditas y la base para la elaboración de esta historia.

Notas de contexto:

https://www.jornada.com.mx/2009/11/22/estados/027n2est

*Arnulfo Estrada Ramírez es Oceanólogo por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC); fue integrante de la hoy desaparecida Estación de Oceanografía de la Secretaría de Marina-Armada de México en Ensenada; investigador, traductor y rescatista de la lengua nativa kiliwa; colaborador de A los 4 Vientos y Cronista Oficial de Ensenada. Correo electrónico: arnulfoestrada54@gmail.com