Pesca de tiburón y neoliberalismo en México: A partir del 2012, «Producir por producir» (Video)

Los tiburones en México se están utilizando para cubrir dos necesidades muy importantes: el turismo (tiburón blanco o ballena) y la venta de carne y aletas.

Todos@Cicese / 4 Vientos / Foto principal: Rodrigo Friscione, Vice

Ensenada, B.C., 11 de noviembre 2019.- Nuestros ancestros, conforme fueron desarrollando diferentes artes de pesca para capturar esta especie (con base en estructuras más antiguas y complejas), han ayudado a que nuestro país tenga hoy una notable pesquería de tiburones.

“He tenido oportunidad de hablar sobre el trabajo que hacemos en el Laboratorio de Ecología Pesquera en materia de conservación. Un ejemplo es ir a marcar tiburones con marcadores satelitales. Sin embargo, en México aún estamos reflexionando sobre qué rumbo tomar: ¿mejor conservación o mejor manejo de pesca?”, comentó el Dr. Oscar Sosa Nishizaki, investigador del Departamento de Oceanografía Biológica del CICESE, en su charla “¿Los vemos o nos los comemos? La pesca y conservación de los tiburones en el noroeste de México”.

En los años 40, dijo, se presentó una alta explotación de la especie, principalmente en la zona del Golfo de California, que significo un primer golpe sobre este recurso.

En la siguiente década los tiburones comienzan a tener gran importancia dentro de la alimentación del pueblo, y un claro ejemplo es nuestro puerto. En Ensenada, los tradicionales tacos de pescado están hechos de tiburón angelito, lo cual marca su importancia.

Los desembarcos comienzan a crecer hasta llegar a un nivel de 35 mil toneladas de tiburón por año, las cuales son producto de políticas internas impulsadas por el entonces presidente Adolfo Ruíz Cortines.

El Doctor Oscar Sosa (Cortesía)

A partir de los años 80 el país se da cuenta de que la pesca de tortuga no es sustentable; también son los años en que cedemos a las cuestiones internacionales de conservación en el caso de las tortugas y los mamíferos marinos.

El país decide entonces parar la pesca de tortuga y para compensar esto, a algunos funcionarios se les ocurrió comenzar a otorgar permisos para la pesca de tiburón que, por sus características, son muy susceptibles a ser pescados.

Con el tiempo y debido a la rápida ampliación de la zona pesquera se tuvo que declarar primero una moratoria y luego el freno de permisos, por la gran cantidad que se entregaron a los pescadores. Basta decir que entre 1983 y 1993 se pescaron 35 mil toneladas en la zona del Pacífico y 25 mil en el resto del país.

Al ser conscientes de las grandes cantidades que se estaban pescando, México comienza a fortalecer sus medidas de regulación; así, se logra frenar la pesca y empieza la conservación de los recursos naturales y nace el concepto de la sustentabilidad. Gracias a esto, los niveles de producción bajan a 30 mil toneladas en la zona Pacífico y 20 mil en los otros litorales mexicanos.

En 2007 nace la Norma Oficial Mexicana específica para tiburones y rayas (NOM-29), donde se ve la iniciativa de crear una veda para estos organismos, la cual se estableció a partir de 2012 durante el periodo de mayo a julio.

Tiburón Blanco en Isla Guadalupe (Cortesía)

En este mismo año llega el neoliberalismo, lo que ocasiona que el concepto de “producir por producir” regrese, esto con el fin de alcanzar estándares internacionales en los cuales el consumo de pescado es importante.

Para 2017 se llega a un crecimiento máximo de 39 mil 974 toneladas de este producto, utilizando para ello embarcaciones de la flota pesquera en toda la zona económica exclusiva (se tenían 184 embarcaciones solamente en el Pacífico). Con esto se empieza a explotar gran parte del recurso que no se estaba capturando, en su mayoría especies oceánicas.

Durante este mismo año en México se tiene un consumo aparente de 42 mil 704 toneladas de carne de tiburón. A pesar de que somos el tercer país productor, todavía tenemos importaciones de mil o dos mil toneladas por año que provienen de China, Estados Unidos y Costa Rica.

Somos un país que come tiburón, pero cuando se habla de esto las personas por lo general ven y creen que es una sola especie. Sin embargo, los desembarcos de tiburón se deben clasificar; en el Pacífico mexicano tenemos 63 especies, de las cuales unas 42 llegan a ser importantes en la pesca”, comento el Dr. Oscar Sosa.

El proceso de caracterizar las capturas por especie no es un proceso fácil, sobre todo para crear series de tiempo largas. En el CICESE se hicieron ejercicios para dividir las capturas del Golfo de California y tratar de estimar su composición especifica durante el periodo de 1939 a 2014.

“Fue un ejercicio arduo, con mucho ingenio, con el que se logró identificar cuál era la tendencia de cada una de éstas”, agregó.

En cuanto al trabajo de caracterización, Oscar Sosa explicó: el tiburón es un conjunto de especies que representa a esta población y es necesario entender a todas ellas. Para eso tenemos que irnos a su biología básica, es algo que se ha estado haciendo en los últimos 15 años en el laboratorio.

Tratar de crear elementos para entender la dinámica de poblaciones y ver los procesos que son importantes dentro de esta dinámica, como son el crecimiento, su reproducción, dónde crecen y cómo se reclutan a la población de adultos.

Uno de los ejercicios que se lleva a cabo para determinar la edad, es tomar una muestra de la columna vertebral. Por lo general, la mayoría tiburones adultos puede tener entre 20 a 100 años. Con esto se pretende que este tipo de conocimiento generado en el laboratorio sirva para entender la dinámica de los tiburones. Sin embargo, no es posible saber si dicha dinámica forma parte de un sistema pesquero.

“Como país e investigadores tenemos que entender que el tiburón es muy importante por su consumo para la alimentación y su uso turístico, así como para la conservación de algunas especies. Para las que consumimos debemos pensar en que estos sistemas sean sustentables, y no solo preocuparnos por la parte ecológica sino también entender qué pasa con la comunidad de pescadores y la socioeconomía. Esto es algo que debemos impulsar con nuestras investigaciones”, comentó finalmente el Dr. Oscar Sosa.