SALTO CUÁNTICO: Guerra sin cuartel

“La libertad de mi patria, quisiera verla surgir entre alas, no de entre charcas de sangre.”

José Martí

El discurso debe cambiar, la agresión llegó a los más altos niveles de intolerancia y odio. De ninguna manera se debe permitir el regreso a políticas de exterminio masivo.

José Luis Flores / 4 Vientos / Imagen principal: El ataque a la familia Lebarón (Reuters)

A éstas alturas, todo mundo es “experto” en tácticas militares, policiacas y de investigación criminal. ¡Mátenlos a todos!, es el grito rabioso de quienes quieren ver arder al país.

Es cierto, la violencia está desbordada, las masacres transgredieron toda forma de vida, desde los más pequeños, hasta los más involucrados en redes delincuenciales, ya no importan ni la edad, ni el estatus. La orden de la ultraderecha es matar o matar. Nada, es casualidad, todo es un plan de desestabilización; quieren convertir a México en una tierra sin ley, quieren un golpe de Estado, quieren llevar al actual presidente al abismo de la ingobernabilidad.

Es una guerra sin cuartel donde la anarquía reine, donde el poder económico de los oligarcas, financian el caos, dolidos y desplazados por las políticas humanistas de la 4T. Y la clase política conservadora atestigua convenios con el crimen organizado para soltar el infierno. Su objetivo es lograr que la población llegue al punto de pedir la renuncia de Andrés Manuel López Obrador, o que lo culpen de toda forma de violencia y finalmente lo orillen a pelear, a dar la orden de usar la fuerza del Estado, para luego culparlo de violentar los derechos humanos. No dejan salida, no dejan opción, es el todo o todo.

El fracaso de la democracia, el fracaso del voto masivo, el fracaso de la posibilidad de cambiar. Hundirnos en la completa desesperanza utilizando a los mensajeros de la fatalidad, un Javier Sicilia enarbolando su falsa justicia, paz y dignidad, su ridícula postura de “parar el país”, aunado a su enorme narcisismo besucón, lo ubica como perfecto Judas, financiado por intromisiones extranjeras.

Un EZLN manipulado y llevado a la caricaturización de su origen. ¿Dónde estaban cuando asesinaron a indígenas y migrantes durante el régimen Peñista? ¿Qué acaso los niños pobres no tienen el mismo valor que los niños blancos extranjeros? ¿Qué acaso las mujeres, madres trabajadoras desparecidas o asesinadas no valen lo mismo que mujeres blancas? ¿Qué acaso no merecen la misma cobertura mediática que hoy MILENIO realiza por la tragedia de la familia mormona?

El escritor Sicilia y su «narcisismo besucón» (Foto: SDP Noticias)

Nada, nada justifica que inocentes mueran, pero se debe ser congruente con el dolor porque todos tenemos el mismo valor humano. Como buitres utilizan la muerte para destripar a los dolientes y ponen sobre la mesa de debate la oportunidad para atacar todo intento de pacificación.

Tengo amigos y compañeros que hablan de responder a las agresiones con todo, de hacer un toque de queda, de militarizar al país entero, de matar. Tengo otros que hablan de tener paciencia, de actuar con mesura e inteligencia. Algunos más mencionan la posibilidad de pedir una intervención armada extranjera. Ese es el punto: obligarnos a perder el piso, a dividirnos. Aquel domingo de julio de 2018 que acudimos a las urnas, con locura y esperanza, lo quieren convertir en un absurdo sueño inalcanzable e inoperable.

No hay otra manera de decirlo, las huestes oscuras del neoliberalismo están incendiando al país. No existe otra explicación, Estados Unidos siempre ha ejercido su influencia en el continente para continuar apropiándose de nuestros recursos, hacernos caer en el individualismo feroz, para el capitalismo, el trasiego de drogas y armas es otro negocio igual que la producción de motores en serie. No importan las vidas humanas, jamás han importado en el régimen de uso y descarte.

Debemos observar hacia el sur del continente. La historia se está replicando con la ayuda de quienes han dejado de creer en su propia emancipación. A Brasil lo gobierna un misógino militar, Jaír Bolsonaro, que sin asomo alguno ha permitido la devastación de la selva amazónica y la represión sistemática. En Chile, Sebastián Piñera ya no pudo con millones de chilenos diciendo no al neoliberalismo. En Argentina se dieron cuenta del gravísimo error de regresar el poder a la ultraderecha con Mauricio Macri, por ello restituyeron a la izquierda progresista con Alberto Fernández.

Todos queremos igualdad, deseamos justicia, acabar con la pobreza. La prueba es dura, a sangre y fuego nos quieren regresar al peor de los regímenes metiéndonos el miedo hasta los huesos y exaltando la venganza. Sí, llegará el momento en que debamos decidir entre ellos, los asesinos de siempre, o nosotros, los que desde décadas atrás queríamos sacudirnos el yugo.

¿Se puede luchar contra la violencia con abrazos? (Foto: El País)

¿Acaso no es obvio? ¿Se puede luchar contra la violencia con abrazos? ¿Se puede vender la idea del bienestar social en un México acribillado? ¿Se pueden pedir becarios en lugar de sicarios? Si apostamos por la violencia la respuesta es no, nunca vamos a poder. El actual Estado mexicano deberá reaccionar tarde o temprano ante tanta agresión, pero tiene una tarea más difícil y compleja que es cuidar las vidas humanas, cosa que no les importa a quienes están promoviendo las masacres.

Pregunto ahora, los daños colaterales que el otrora presidente Felipe Calderón mencionó como pérdidas humanas ineludibles, que fueron miles, ¿ya lo olvidamos? Ese mismo enano alcohólico se pasea por el país azuzando el avispero de nuevo, como el cómplice que es y siempre fue. Toda la bancada priista, panista y perredista defecan en cada ley promulgada en beneficio de los más pobres.

Solo recuerda y guarda ésta columna. Si en el 2024 gana la ultraderecha, entonces habrás otorgado de nuevo la decisión de regresar al poder a tus verdugos y también habrás enterrado el sueño de la transformación, entonces pasarás por la experiencia Argentina y en el 2030, arrepentido y avergonzado, sabrás que todo aquel ataque para intimidarte y convencerte, de que luchar por la justicia, la paz y la reconciliación era una falacia, intentaras recuperar la oportunidad.

Pero México no es Argentina y tal vez ya vivas en una dictadura militar, auspiciada y apoyada por el vecino país del norte. Y si antes te atacaron con miedos infundados, crimen y odio, en ese futuro vivirás en el completo terror y con la imposibilidad de manifestar tu inconformidad.

Hoy tienes la opción de continuar hasta desterrar a los parásitos del saqueo, resistiendo y apoyando la no violencia. La 4T jamás podrá si te acobardas.

El terrorismo en el que vivimos ha sido alentado por los conservadores para pedir la intervención de un ejército extranjero. Ya lo hicieron cuando metieron al duque Maximiliano de Habsburgo; no les importó nada (Internet).

La inseguridad y la violencia no se han detenido desde hace 30 años, te enseñaron a normalizarla y aceptarla, a vivir con ella y también a ocultarla. Luego, cuando comenzaron a perder privilegios, atizaron el fuego y culparon al actual presidente.

El terrorismo en el que vivimos ha sido alentado por los conservadores para pedir la intervención de un ejército extranjero. Ya lo hicieron cuando metieron al duque Maximiliano de Habsburgo, no les importó nada. Son los mismos de hace poco más de 150 años, los mismos criollos racistas, entreguistas, esclavistas y asesinos, los mismos que te han tenido con el pie en el cuello, los mismos que llevaron a tu país al terror actual. Los mismos que modificaron el sistema educativo para evitar que pienses, que critiques, que exijas.

Hoy que puedes hablar, protestar y elegir, hoy que pusiste con la fuerza de tu voto a un mandatario que sueña con un México democrático y justo, permite que concluya el trabajo.

La riqueza de tu patria es para ti, no para aquellos que la han devastado, que viven en la opulencia a costa de tu miseria.

“Cuando las miserias morales asolan a un país, culpa es de todos los que por falta de cultura y de ideal no han sabido amarlo como patria: de todos los que vivieron de ella sin trabajar para ella.”

José Ingenieros