CRÓNICA NATURAL: Ciprés de Tecate y su dependencia de los incendios forestales

Hace unos días ocurrió un intenso incendio que afectó grandes extensiones de vegetación de tipo matorral y algunos bosques de encino y ciprés. La mayor parte del siniestro que dañó a la vegetación estuvo concentrada en una zona comprendida entre La Misión y el Valle de Guadalupe.

El paisaje primaveral es de gran belleza en el Valle de Guadalupe

Arnulfo Estrada Ramírez* / 4 Vientos / Fotos: Cortesía del autor.

Sin duda, una de las especies que más nos llama la atención es el Ciprés de Tecate, cuyo nombre científico es Hesperocyparis forbessi. Por ilógico que parezca, esta especie requiere necesariamente de los incendios para reproducirse.

En el texto que a continuación expongo, trataré de explicar de lo que trata el tema, tomando como referencia el incendio de pequeños bosques de Ciprés de Tecate que se encuentran en algunas áreas que rodean al Valle de Guadalupe.

La expansión de la Industria Vinícola es evidente en el Valle de Guadalupe (Abril 24 de 2010).

Información básica del Ciprés de Tecate

El Ciprés de Tecate, es un relicto -ecosistema que hoy está restringido en su ámbito, habiendo sido más extendido o común en el pasado- de una época en que ésta región era mucho más fresca y húmeda de lo que es hoy.

Es una especie nativa del Sur de California y Norte de Baja California, en donde se le puede encontrar formando poblaciones aisladas.

En California son conocidas cuatro localidades importantes; en Baja California está más extendida y se les puede encontrar formado pequeños bosques en Tecate, Sierra de Juárez, al sur de Ensenada hasta San Quintín, y en los alrededores del Valle de Guadalupe.

Crece principalmente en crestas y laderas montañosas de chaparral y bosques, entre 450 y 1,500 metros de altura sobre el nivel del mar. Alcanza hasta 10 metros de altura y es un árbol de múltiples troncos, sin llegar a tener alguno dominante.

En los ejemplares adultos, la corteza obscura del tronco, se va descarapelando para dar paso a una rojiza muy llamativa. Son especies muy longevas que pueden superar los 100 años, si es que lo permiten los incendios que cada vez son más frecuentes.

Alrededor de los cipreses crecen plantas arbustivas que, junto a la zona arbolada, sirven de refugio y alimentación a diversas especies de fauna silvestre, como pumas, coyotes, zorras, roedores y diversas aves.

Vista del Valle de Guadalupe desde un cerro. Observe la densidad vegetal que origina in gran ecosistema para plantas y animales (Abril1 3 de 2001).

Los incendios, ¿de aliados históricos a futuros enemigos del Ciprés de Tecate?

Se sabe que el Ciprés de Tecate necesita de incendios, o de días extremadamente calientes, para que los conos que contienen las semillas se puedan abrir y liberarlas y así poder renovar las poblaciones con nuevos brotes.

El mecanismo natural es sencillo; después de un incendio, las semillas caen al suelo y si le siguen las lluvias, este será el mejor momento para la germinación. Bajo estas condiciones, la expansión de la población de cipreses será exitosa durante los primeros dos años posteriores al incendio.

Todo marchará muy bien siempre y cuando los intervalos entre un incendio y otro sean mayores a 40 años, debido a que es el tiempo adecuado para que un árbol de éstos produzca semillas óptimas para germinar y así poder mantener sana la población.

El problema es que cada vez son más frecuentes los incendios derivados por los efectos del cambio climático y las actividades antropogénicas en plena expansión.

En los últimos 30 años, hemos sido testigos que los vientos que genera la Condición Santana en la región, son cada vez más frecuentes y más secos, debido a las prolongadas sequías que nos afectan.

Área siniestrada desde La Misión (al fondo) hasta Guadalupe (Noviembre 1 de 2019).

El caso de las poblaciones siniestradas de Ciprés de Tecate en el Valle de Guadalupe

Desde hace 20 años visito con frecuencia una propiedad de un familiar cercano. El predio está en el Ejido El Porvenir, justo en las faldas de los cerros ubicados al Oeste del Valle de Guadalupe.

En casi todas las visitas me acompaño de una cámara fotográfica con el propósito de escalar los cerros para tratar de tomar buenas imágenes e ir registrando cada cambio en la fisonomía del valle. Mis objetivos principales han sido preferentemente los paisajes y los cambios que producen las estaciones en la vegetación típica del lugar. Eso me ha permitido reunir una buena cantidad de imágenes que me ayudan a comprender la evolución de la industria vinícola que con tanto éxito se ha desarrollado en el valle en los últimos años.

También me ha permitido documentar el impacto que producen los voraces incendios, como el que devastó grandes zonas de vegetación durante los últimos días del pasado mes de octubre.

Durante mis incursiones a uno de los cerros más altos del valle, he fotografiado dos pequeñas poblaciones de Cipreses de Tecate, ambas rodeadas de abundante vegetación arbustiva. Desafortunadamente, las dos quedaron reducidas a cenizas con unos cuantos troncos en pie. Pero no todo es mala noticia, ya que la población quemada estaba compuesta de varios ejemplares adultos que, al momento del incendio, contaban con más de 40 años edad, muchos de ellos con semillas viables para reiniciar nuevos ejemplares.

Ciprés de Tecate antes de un incendio (Septiembre 17 de 2017).

Reflexión final

De acuerdo a la información proporcionada por Julio García, el último incendio que consumió totalmente las poblaciones del ciprés en esta misma área ocurrió en 1976; es decir, estamos a 43 años de distancia.

Julio es un vecino del área que dice haber sido víctima de aquel incendio que alcanzó su potrero, causándole algunas bajas a su ganado. Desde entonces, afirma, no había ocurrido algo parecido.

Esperemos que la propia naturaleza haga lo suyo y se restablezca con éxito una nueva población de cipreses. También nosotros podemos ayudar creando viveros con la semilla que, gracias al fuego, ya está expuesta y lista para ser germinada y poder ayudar en su repoblamiento.

Esta es una magnífica oportunidad para hacer planes y fijar estrategias para proteger al próximo bosque de los posibles incendios que se estarán presentando en los próximos 40 años. De lo contrario, estaremos perdiendo esta singular especie de árbol nativo.

El cono del Ciprés de Tecate requiere del fuego para liberar la semilla (Noviembre 1 de 2019).

*Arnulfo Estrada Ramírez es Oceanólogo por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC); integrante de la Estación de Oceanografía de la Secretaría de Marina-Armada de México en Ensenada; investigador, traductor y rescatista de la lengua nativa kiliwa; colaborador de A los 4 Vientos y Cronista Oficial de Ensenada. Correo electrónico: arnulfoestrada54@gmail.com