A DOS DE TRES CAÍDAS: Es cobardía guardar silencio ante ejecuciones de niños

Me dicen algunos conocidos que exagero en mis críticas al gobierno y a los gobernantes, sean estos alcaldes, gobernadores, representantes populares y hasta al presidente de la república, por la creciente ola de asesinatos violentos en los municipios de Baja California y de todo el país.

Jorge Arturo Ruiz Contreras-El Súper Cívico/ 4 Vientos

Me dicen amablemente o no tanto, que debo entender que esos homicidios dolosos, son causados por un país hundido en la inseguridad y regenteado por los carteles de la droga y del crimen organizado que fue heredado por los anteriores gobiernos neoliberales y prianistas.

Me critican, porque exijo resultados del actual gobierno, de ese que nos habla de un pueblo feliz, feliz, feliz. Y que nos receta frases frívolas de abrazos y no balazos, de las absurdas y tropicales exclamaciones del “fuchi y wacala” a los malandrines y delincuentes.

De los llamados a las madres y abuelas de los criminales, para que los metan en cintura, como si no se diera cuenta el presidente AMLO que esos rufianes ni madre tienen.

Cuatro niños ejecutados a balazos en la cabeza en la comunidad El Zapote, del municipio de Coyuca de Benítez, en el estado de Guerrero, el 13 de SEPT de 2017. Foto:Bernardino Hernández, Cuartoscuro

Criticó y lo seguiré haciendo, cuando veo al presidente AMLO que incumplió sus compromisos de campaña de implementar acciones de legalización de mariguana, de instrumentar la amnistía a personas allegadas al crimen organizado, de atacar las causas de la delincuencia y de pegarle al sector financiero del narcotráfico. Y criticó porque sigo viendo a una Guardia Nacional que atiende más funciones migratorias y de desalojo de comerciantes ambulantes que de vigilancia en las áreas ya diagnosticadas como de alto riesgo.

Seguiré criticando que se use a las fuerzas armadas del país en funciones de combate al narcotráfico, cuando esa lucha debe darse a través de policías civiles y con inteligencia financiera y de detección de autoridades cómplices del crimen organizado.

Seguiré criticando que haya alcaldes, secretarios y directores de seguridad pública que se excusan en su vulnerabilidad y menor capacidad de fuego para justificar la paz narca y la entrega de plazas a determinados carteles de la droga.

Y no me importa que ahora me llamen derechairo, fifí o resentido, cuando en realidad sigo asumiendo una actitud de izquierda, que dista mucho de la mentalidad y origen político de muchos de quienes ahora se arropan con ese término dentro de Morena, cuando en su historia reciente militaron en partidos conservadores y combatieron a las fuerzas de la izquierda mexicana. Y que incluso, en el pasado calificaban a AMLO como un peligro para México y ahora resulta que son defensores a ultranza del presidente y de los prianistas gobernantes de Morena.

Los niños, las víctimas invisibles de la «guerra contra el narco» Foto: AP/ internet

Si en mi país siguen asesinando a personas, si en mi país siguen matando a mujeres y niños, seguiré exigiendo justicia y resultados del gobierno, porque para eso se votó por un gobierno diferente y por una cuarta transformación que cada día se desdibuja más, entre mañaneras coloquiales de diatribas contra la prensa, los bots y los tuiteros de oposición.

Alzo mi voz y escribo con actitud crítica, porque me duelen los niños asesinados, me duelen, porque son hijos nuestros, son hijos de personas de nuestro país, son parte de nuestra gran comunidad nacional.

No son cifras, no son alienígenas ni enemigos, son niños. ¡Son nuestros niños!

Antes, los buenos gobernantes entendían que al asumir la conducción y representación de una comunidad humana, se investían en ese mismo acto de protectores de todas las personas, y en ese sentido ya no velaban solo por sus propias familias, sino por todas las familias que ellos representaban.

¿Le duelen a los gobernantes actuales de México, de Baja California, de las demás entidades y de los municipios del país que mueran menores de edad asesinados? ¿Les duele que caigan en manos de los envenenadores? ¿Que duerman y vivan en las calles? ¿Les duele saber que en nuestro país se practique la prostitución de menores?

Yo creo que no, que no les duelen.

Porque no los sienten parte de ellos, no los sienten parte de su familia y esto es porque ignoran o quieren ignorar que toda comunidad humana, está íntimamente entrelazada y que al último, todos en esta nación conformamos una gran familia.

¡La Familia Mexicana!

Una gran familia, pluri y multicultural, una familia diversa conformada por distintas sociedades y por miles de comunidades humanas.

Cada día mueren tres menores víctimas de la violencia en México: Red por los Derechos de la Infancia en México

Cuando la muerte llega, uno sabe que es algo inevitable, cuando te conducen a la muerte sin posibilidad de defensa, la muerte duele porque llegó sin ser un proceso natural sino provocado. Los asesinos, los mercenarios, los sicarios son humanos carentes de humanismo y de ética, ellos no son soldados, son homicidas a sueldo. Actúan como chacales ventajosos que eligen el momento, el lugar y la mayor ventaja posible.

Quienes asesinan a hombres desarmados, a mujeres indefensas y a niños inocentes son seres despreciables, no están enfermos, están dañados del alma y de su condición de personas.

Y debemos recordar que el Estado Mexicano, debe tener, como prioridad fundamental, proteger a sus gobernados, garantizar la protección a la vida e integridad física de las personas y la seguridad de sus bienes patrimoniales. Esa es una de sus funciones prioritarias.

Por tanto, cuando alguna persona o grupo criminal atenta contra esos principios, el Estado debe procurar e impartir justicia, y de ser necesario debe usar las armas y la fuerza física, para eso se le confirió el uso de la fuerza del estado, para eso tiene cuerpos armados de seguridad pública y ministeriales investidos de poder para combatir, investigar y detener a los delincuentes.

Pero cuando el Estado Mexicano se ve rebasado por el crimen organizado, está aceptando su incapacidad de cumplir con la obligación constitucional de garantizar la seguridad de las personas, ya que en la carta magna, que es el contrato social entre gobernantes y gobernados, está establecida esa obligación del Estado. Y si no lo hace, está incumpliendo con el papel que la máxima ley del país le concede y obliga.

Sí, me duelen los niños de la familia LeBarón de Chihuahua, los tres asesinados hace unos días en un ataque armado en la Colonia Sánchez Taboada de la ciudad de Tijuana y los miles de niños víctimas de violencia en todo el país. 

Así que creo que estoy en mi derecho de seguir exigiendo justicia, hasta que la muerte llegue o hasta que en el país impere el estado de derecho y la paz social, no la paz narca… ¿O no?

Imagen de portada: Tres mujeres y seis niños de la Familia LeBaron de la comunidad de mormones de Chihuahua, fueron asesinados el 4 de noviembre 2019 en un camino de terracería límite entre los estados de Sonora y Chihuahua. Foto: internet