CLANDESTINO: “La era de la ira”:  El Joker

Hace unos días, tuve la oportunidad de ir al cine y pude ser testigo de una obra maestra del séptimo arte. Se trata de Joker (Guasón), y  la fui a ver porque circula la creencia de que se trata de una película violenta, enferma y moralmente corrupta. Joker es una fluctuación continua entre la justicia social y la ridiculización de una masa pobre sin oficio ni beneficio ni mayor propósito que el de acabar con los ricos. Y, sin embargo, ese choque de sentimientos que contagia en el propio espectador es una de sus mejores virtudes. Puedes odiar a los fifís y al mismo tiempo detestar a quienes hacen de las protestas contra ellos, un campo de batalla salvaje.

Álvaro de Lachica / 4Vientos

Antes de cualquier cosa habrá que decir, a quien no ha visto la película, que la actuación de Joaquin Phoenix es magistral, ya que el actor realizó en el Joker, el sueño de todo actor: meterse en la piel del personaje, sin desdoblamientos, sin dudas, sin espacio para él. Su magnífico papel refleja a la perfección la psicosis de un hombre producto de una sociedad enferma transformada en el caldo de cultivo idóneo para el surgimiento de todo tipo de trastornos mentales, si es que se quiere seguir pensando en la rebeldía y la venganza como locura, esa que es como la gravedad y sólo requiere un empujón.

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El relato de la película, se centra en Arthur Fleck, (Joker),  un comediante fracasado y, a la vez, es una  mezcla de desgracias: enfermo mental, hijo adoptivo de una madre enferma y psicótica, hombre frustrado empleado en un trabajo miserable, después desempleado, objeto de abusos físicos y psicológicos, víctima de abuso psicológico y sexual en su infancia. No obstante, más allá de la ficción, pareciera que la trágica vida de Arthur Fleck, bien podría ser la descripción de un habitante promedio de los entornos sub urbanos populares y ni tan populares de cualquier ciudad de México.  

En la película, el Joker no se conforma con cuestionar a la sociedad, él va más allá, dentro de su supuesta locura cobra venganza, tomando la vida de las personas que abusaron de él de una u otra forma. Su acción genera consecuencias inesperadas que llevan de nuevo a pensar en la advertencia de un futuro por venir o de un presente que no se quiere ver.

En escala personal y políticaEl Joker, encuentra que las cosas en este mundo necesitan estar muy, muy mal, antes de que la gente se preocupe por cambiarlas. Joker desnuda al mundo y de alguna manera, también a  México, porqué refleja nuestro mundo,  que está predispuesto a pensar que este psicópata, es el modelo a seguir.

El mensaje político y social de la película es brutal. Es una profunda advertencia sobre las consecuencias de la injusticia social, el abuso de poder y la insolidaridad en la sociedad moderna.  Deslumbrados por el personaje del Joker y su profundidad, así como por el debate moral que sus acciones provocan, dejamos de lado la dimensión sociopolítica del discurso cinematográfico, lo cual es un error. Como todo gran arte en su época, Joker es un manifiesto crítico que desnuda el espíritu de los tiempos. Y aunque situado en los años 70´s, el filme tiene un mensaje plenamente contemporáneo.

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Además de todo, lo interesante en Joker es la proyección de ese personaje oprimido en una sociedad esclava también. Es su feroz alegato crítico de las relaciones de poder, sean institucionales o personales. Porque lo dramático en Ciudad Gótica, y podríamos decir, en el México contemporáneo, es que la sociedad está tan desequilibrada, que el abuso no viene solo del poderoso, viene de abajo también, de la revancha del oprimido. En este contexto, en toda relación social, cualquiera, hay ganadores y perdedores. Hasta hoy la transformación es aún superficial. Joker advierte para México, y el mundo, un tiempo que no queremos ver llegar.

Joker es una durísima advertencia sobre la condición de la sociedad global, y de las consecuencias de no enfrentarla. Por eso es importante que en México cada quien se haga cargo. La risa del Joker, que es el llanto de la víctima, anuncia la propagación de la violencia. Con cientos de miles de muertos en los últimos 13 años, México ya no suena a broma. Y no existe superhéroe para salvarlo. Esto es responsabilidad compartida de los ciudadanos.

Vivimos tiempos indescifrados en que la revancha anárquica y una pulsión incrédula,  parecen pesar más que el afán de justicia social. Es en serio: urge detener la gestación de la era de la ira, porqué entrar a la oscuridad de Ciudad Gótica en espera de un Joker, es suicidarnos, como individuos y como sociedad.