CLANDESTINO: ALERTADORES O SOPLONES

Estimado lector, no sé si ya estaban ustedes enterados, pero a partir de la última semana de junio de este año, cualquier ciudadano que quiera denunciar casos de corrupción podrán hacerlo desde la plataforma “Ciudadanos Alertadores”,  internos y externos de la Secretaría de la Función Pública.

Álvaro de Lachica y Bonilla/4 Vientos

La  titular de la SFP, Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, afirmó que uno de los mecanismos más relevantes contra el combate a la corrupción es el de los denunciantes, alertadores o “whistleblowers”, por eso, este lanzamiento es histórico en México. “Se trata de ofrecer garantías para héroes ciudadanos y funcionarios que se atreven a alzar la voz”, afirmó la funcionaria. Lo que busca el programa es fomentar la cultura de la denuncia y garantizar la protección de los alertadores para que no sean víctimas de represalias.

La figura de los “alertadores” tiene más o menos dos décadas en otros países en su lucha contra la corrupción, esta herramienta que posibilita, por un lado, el ejercicio de derechos, entre ellos, especialmente a la libre expresión y manifestación y, por otro, el desarrollo de las funciones públicas de manera eficiente, favoreciendo la transparencia y rendición de cuentas. De hecho,  este mecanismo, dio inicio, hace unos días, en Estados Unidos, al juicio político (impeachment), contra Donald Trump.

En su página web de Ciudadanos Alertadores, se establece que podrán realizarse “alertas” que van desde actos de cohecho, peculado, desvío de recursos públicos y abuso de funciones, hasta violaciones a derechos humanos y hostigamiento y acoso sexual. La Secretaría de la Función Publica,  asegura que se puede confiar en la plataforma porque “garantiza en todo momento el anonimato de las alertas, la confidencialidad de las comunicaciones y la identidad del alertador”, aunque al mismo tiempo advierte de “no enviar la alerta desde tu lugar de trabajo para que no pueda ser rastreada”.

Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública

El principal problema de este programa es que parece  que no existe regulación alguna que le dé sustento legal. Existe una iniciativa en la Cámara de Senadores que adolece de graves deficiencias, mientras que el gobierno federal apenas trabaja en una propuesta propia, a pesar de lo cual, la herramienta ya está disponible y en funcionamiento. Al no existir un mecanismo que establezca criterios para aceptar las filtraciones, se deja a discreción del gobierno, considerar como válidas o no las “pruebas” que sustenten lo que ahí se denuncie y atentar contra la presunción de inocencia. ¿Las autoridades simplemente le creerán a los denunciantes para linchar y procesar a los supuestos corruptos, sin posibilidad de defensa?

Sin esos instrumentos legales que acompañen al Sistema, donde se especifiquen medidas de protección y formas de actuación, los delatores podrían enfrentar cargos judiciales si revelan información sensible del Gobierno federal o de empresas del Estado; o si cometen alguna falta en la reunión de evidencias.

En México, les podríamos llamar soplones, chivatos, traidores, desleales, lenguaraces, mal agradecidos, delatores, sapos,  acusones, calumniadores y otras  impronunciables descalificaciones a quienes se atrevan a denunciar los probables casos de corrupción. Nada más meritorio que una acusación, a cara descubierta, de un ciudadano contra un presunto corrupto; nada más inquietante que la denuncia anónima, por la desmoralización social que evidencia, por la irresponsabilidad del denunciante y por la cantidad de información inútil que hay que investigar antes de llegar a hechos probados. Esto es fundamentalmente  la diferencia entre ciudadano y soplón.

En definitiva, el whislerblowing bien fundamentado, puede implementar las mejores prácticas  en la relación gobierno-sociedad, concretando valores de honestidad, transparencia y cultura de la legalidad. Pero se requiere redoblar esfuerzos hacia una campaña informativa que dé cuenta de manera sencilla y clara de las diferencias conceptuales más básicas entre “alertadores” y “soplones”, a fin de que la sociedad no caiga en el error y se inhiba su participación en este proceso de crecimiento cultural anticorrupción.

De nuestra parte, requerimos claridad y sencillez en el uso de estos conceptos para neutralizar cualquier intento de inhibir las acciones de política pública que se emprenden contra uno de los peores males de nuestro país, …la corrupción.

Imagen de portada: corrupción. Foto: El Sol de México/internet