El presidente llegó al corazón de los humildes, de los pobres, de los excluidos

En anteriores celebraciones el zócalo era el receptáculo de la frivolidad, del desencanto. Se acudía para poner en juego una mirada insulsa sobre la historia, superficial en todos los sentidos. Oír un grito presidencial vacío, alejado de todo sentimiento nacionalista, banal, incoloro e insaboro, no movía ninguna fibra del corazón. Se asistía por costumbre, el acto en sí no generaba pasión, ni entusiasmo. Los que en esta ocasión celebramos los festejos de las fiestas patrias, llevamos en el ser un distintivo que nos diferencia de manera profunda con los actos anteriores.
Hoy sentimos entusiasmo y orgullo nacional.
Presidente Andrés Manuel López Obrador da el Grito de Independencia en la ceremonia patriótica del 15 de septiembre de 2019. Foto: cortesía

Jesús Sosa Castro/ 4 Vientos

Nueve meses de gobierno transformaron las cosas. En distintas formas empezó a forjarse un sentimiento patriótico abrazado por las tradiciones y la cultura de pueblos otrora excluidos por los distintos gobiernos. En esas celebraciones, su presencia obedecía a prácticas grotescas de acarreo, de entrega de dádivas. El objetivo era dar la impresión de que el presidente lo arropaban libre y merecidamente los ciudadanos. Hoy lo que hacen y dicen millones de mexicanos, está compuesto por un sentimiento patriótico y solidario que marca el deseo de alcanzar una vida llena de identidad y de esperanza.

Lo que se ve, se dice y se oye en todas partes, tiene una explicación. La gente apoya al presidente de la República porque se identifica con su gobierno. Porque éste no escatima esfuerzos y recursos para cambiar la vida de los millones de mexicanos que fueron excluidos, olvidados y maltratados por regímenes que pusieron por encima sus intereses a los intereses del pueblo. Un sistema que sólo representaba a los explotadores, a los que se enriquecieron de manera miserable con el plus del trabajo de los obreros, de los trabajadores.

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. Foto. cortesía

El presidente llegó al corazón de los humildes, de los pobres, de los excluidos, con un proyecto de gobierno en el que sus demandas están presentes y atendidas. Esto es lo que expresa el apoyo y el regocijo popular.

Es verdad que los avances democráticos que hoy están en el escenario son también producto de las luchas centenarias que impulsaron mujeres y hombres que hoy llevamos en nuestros pensamientos. Sus ideas y propuestas florecieron, no sin problemas, el 1o de julio del 2018. A todos estos héroes que el sistema mantuvo olvidados, vilipendiados, encarcelados o asesinados, hoy están presentes en la memoria y en el corazón de la gente. A ellos, les reconocemos su patriotismo y la entrega de su esfuerzo y de su vida, sus utopías empiezan a cumplirse.

Hay otros, sin embargo, cuya mezquindad los lleva a afirmar que nada ha cambiado, que todo sigue igual, que han empeorado los problemas del país. Que el constructor de la rebelión popular que dio a luz, con un enorme trabajo, al Nuevo Proyecto de Nación, no ha cumplido con las propuestas prometidas.

Ex presidente Vicente Fox, panista que en 2012 apoyó la candidatura presidencial del priista Peña Nieto, en mitín contra el presidente Andrés Manuel López Obrador. Foto: internet

Además de estos malandrines que a todo se oponen, por ahí anda un “líder moral” cuya pequeñez y mediocridad lo han llevado a despreciar la participación del pueblo en su propia emancipación. Vive su vergüenza criticando al mejor líder que ha parido la patria en poco más de dos siglos. Su envidia y su frustración les quieren quitar méritos no a los héroes y luchadores de décadas atrás, sino al que ha tenido las agallas, la inteligencia y la habilidad para entender y luchar por las demandas del pueblo. Este hombre construyó un nuevo camino para sacarlo del abandono, de la miseria y de la orfandad política. La crítica que le hacen la derecha cristera y la izquierda extraviada, no le ha impedido compartir el trabajo y la esperanza con quienes quieren recuperar su dignidad y sus libertades.

Nadie con dos dedos de frente puede afirmar que estamos viviendo lo mismo que por centurias nos impusieron el sistema y sus gobernantes de papel. Los que realmente dirigían el país se enriquecieron porque entre otras cosas se movieron en la impunidad y en la corrupción. Esa era su naturaleza. Le robaban a México y a los trabajadores sus riquezas y el fruto de su trabajo. Hoy están siendo obligados por la ley para que cumplan, por lo menos, con sus obligaciones fiscales. Lo que falta por hacer, se hará, sin duda alguna.

Miguel Hidalgo, padre de la Patria, inicia en 1810 la revolución por la Independencia de México.

Pero lo que no se puede negar, es que hoy, hay otras causas que mueven los sentimientos de la gente.

El cambio que está empezando es no solo la esperanza sino el activo principal que hoy mueve a la mayoría de la población. El grito de ¡Viva México y vivan los héroes que nos dieron patria y libertad! es un grito que retumba en todos los rincones de la patria. La conducción presidencial y la participación del pueblo en la forja de su destino, son lo que hoy llena de orgullo a la gente y a la nación.