CLANDESTINO. “La mentira es la forma más simple de autodefensa”: Susan Sontag

En su acostumbrada conferencia mañanera, el pasado 8 de abril, nuestro presidente dijo respecto al proyecto del Tren Trans-Itsmico, que se había tomado la determinación de realizarlo, respetando los usos y costumbres de los pueblos originarios de ambas entidades por donde pasará el mencionado tren. Y todos decidieron por el SÍ, afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador. En la misma conferencia, aclaró:…“La verdad, y yo no digo mentiras, porque la mentira es reaccionaria, es del demonio, la verdad es revolucionaria, es cristiana, nosotros no mentimos”.

Álvaro de Lachica y Bonilla/ 4 Vientos

Es aceptable que todos mintamos de vez en cuando, por que la mentira es parte de nuestra vida, tal vez por no poder soportar tanta realidad. Ante la formidable presión de lo real, la mentira nos ofrece un escape, un respiro. Pero seamos honestos, todo mundo defiende la verdad aunque nadie la soporta y no hay quién la practique a cabalidad simplemente porque no podemos. Somos mentirosos por naturaleza, por sobrevivencia. El más honesto de los honestos ha mentido incontables veces en su vida desde que dijo que ya se había lavado las manos hasta las infinitas ocasiones que respondió “bien” cuando le preguntaron ¿cómo estás?, porque no iba a decir que estaba muerto de angustia porque no va a poder comprar los útiles de sus chamacos o porque el día de hoy, llegó tarde a chambear. Y  a pesar de todo, como sociedad,  nos perturba descubrir una mentira importante…  porque,  hay niveles.

Desde lo alto del púlpito de su moralidad intachable, AMLO declara que el diablo habita en la mentira. Se trata de una afirmación categórica, algo que debemos tomar en serio. No lo dijo riéndose ni en broma. No fue una ironía o un sarcasmo. Lo dijo muy serio, mordiéndose la lengua, porque es un hecho comprobado que el Presidente miente, y no ocasionalmente, miente constantemente como parte de su estrategia de gobierno, mentir forma parte de su estilo personal de gobernar.

Así,  Andrés Manuel López Obrador es un  ejemplo claro de que utiliza la mentira como una herramienta que atenta contra la integridad intelectual, pero que resulta eficaz para ignorar la realidad; engañar a la parte de la sociedad que no quiere o no tiene los medios para hacerse de información objetiva, y mantener una base sólida de seguidores incondicionales.

López Obrador es un Presidente cristiano. ¿Luego entonces, tenemos un chamuco en la Presidencia?  Que el Presidente encarne presencias malignas puede ser muy grave para quien crea esas cosas. Nosotros debemos de preocuparnos por la otra cara del mismo problema. Las conferencias matutinas las escuchamos todos, desde el ama de casa hasta el doctor, pasando por el taxista, pero los resultados de verificación, tienen por el contrario muy poca difusión. La mentira le gana terreno a la verdad. La mentira como costumbre del gobierno “yo tengo otros datos”…el diablo metiendo su cola en la política.

LUIS CARLOS UGALDE, fundador de INTEGRALIA CONSULTORES en 2009. Actualmente es el director general. Ugalde trabajó en el gobierno por casi 20 años: fue presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) en 2003-2007, cuando AMLO denunció fraude electoral a favor de Calderón. Antes, Ugalde fue coordinador de asesores del embajador de México en los Estados Unidos en 1997-2000 y del secretario de Energía Luis Tellez en 1997, en el sexenio zedilllista.

Agrupaciones civiles, como: Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Integralia Consultores (Fast ChecK) y Verificado.com.mx., se han dedicado desde hace meses a monitorear y analizar el contenido de las conferencias mañaneras y, clasifican en cuatro las afirmaciones no verdaderas:

-Las promesas (cuya veracidad ocurrirá, si es que ocurre, en el futuro),

-Los compromisos que “posponen la presentación de una evidencia”,

-Las no falseables, “imposibles de verificar”

Las falsas, “refutadas por evidencia”.

El resultado es que el Presidente suele hacer unas 80 “afirmaciones no verdaderas” a la semana, un promedio de 16 diarias, o lo que es los mismo,  Andrés Manuel López Obrador en sus conferencias de prensa mañaneras;  de cada diez declaraciones que hace, cinco de ellas son mentiras, tres no tienen datos suficientes para su verificación y dos son verdaderas. De seguir a este paso, la proyección anual de mentiras presidenciales sería de 10,660, más que las 9 mil 451 que el presidente Donald Trump dijo en 801 días de gobierno.

En todo esto hay dos enormes problemas. El primero: que el Presidente se crea que no hay peligros inminentes muy cerca de nosotros, y esto  hará que los problemas reales de México no sólo no se solucionen, sino que se agraven. El segundo: el que una mayoría de ciudadanos le permita seguir negando la realidad por lealtad, lo cual puede llevarnos al abismo. El presidente López Obrador, sin embargo, ha sido persuasivo para que el México que él ve, lo sigan aceptando casi 7 de cada 10 mexicanos, de acuerdo con todas las encuestas de aprobación en el primer semestre de su mandato.

Pese a que 30 millones de mexicanos le entregamos nuestra confianza el pasado 1 de julio del año pasado, lo cierto es que el presidente Andrés Manuel López Obrador no ha sido muy honesto como tanto manifestaba. 

En fin, lo que propongo es que nosotros como sociedad investiguemos las declaraciones presidenciales y seguro vamos a encontrar asuntos que no son tan ciertos, datos que no corresponden, eventos que no ocurrieron y cifras “maquilladas”. En una de esas, hallamos la mentira y luego, ¿qué hacemos con el descubrimiento? Como dice Guillermo Arriaga (escritor, productor y director cinematográfico): “quien busca la verdad se merece el chingadazo de encontrarla”.