AL FILO DE LA NAVAJA: Tiempos difíciles para los migrantes

El tema migratorio se ha caracterizado en el siglo XXI por el desplazamiento forzado de amplios grupos de población, con un alto costo en vidas humanas y graves violaciones a sus derechos humanos, que, atraídos por la diferencia salarial entre los países pobres y los países ricos, buscan refugio en países altamente industrializados de Norteamérica y Europa, huyendo de las guerras, los grupos criminales locales y la pobreza.

Raúl Ramírez Baena / 4 Vientos

Tarde o temprano tenía que presentarse este desplazamiento masivo; todo era cuestión de tiempo al agudizarse la crisis del capitalismo en su fase neoliberal, ahondándose la desigualdad social ante la acelerada pauperización de la clase proletaria, la corrupción de los gobernantes y la súper concentración de la riqueza en pocas manos, combinado con las guerras fratricidas, el narcotráfico, la violencia criminal, la impunidad, las violaciones a los derechos humanos (tortura, desaparición de personas, ejecuciones extrajudiciales) y el acelerado deterioro ambiental en países subdesarrollados de América Latina, África, Medio Oriente y Europa del Este.

La dinámica neoliberal ha sido fatal para los migrantes, además, por el resurgimiento del racismo y la xenofobia en los países de paso y receptores, característica de la derecha ultranacionalista y pro fascista que rechaza al pobre (aporofobia) y, si es extranjero, peor.

Estas manifestaciones clasistas son propias de sectores de la pequeña burguesía aculturizada, desinformada y dominada por el miedo al extranjero, así controlada en sociedades marcadas por el consumismo, el materialismo y el individualismo; grupos sociales que, sin argumentos sólidos, ven amenazada por los migrantes su zona de confort y su burbuja cotidiana.

Foto: Facebook.

¿Los xenófobos mexicalenses coinciden con Donald Trump?

Sectores clasemedieros de la población mexicalenses (no todos, por supuesto) que han actuado sin sensibilidad social, sin sentimientos de solidaridad y empatía hacia los migrantes, con su férreo rechazo a la instalación de un albergue para solicitantes de asilo, quizá sin proponérselo, coinciden con Donald Trump en su último discurso pre-electoral xenófobo: atraer el voto para el magnate (no sólo de su sector duro ultraderechista) de la poderosa clase media estadounidense, bajo el argumento de que los residentes legales que inmigran a sus familiares a los EUA gastan el presupuesto social, distrayendo la atención a la población local, ignorando el origen multiétnico, multicultural y multinacional de la nación estadounidense y de la frontera noroeste mexicana.

Donald Trump ya no necesita repetir el duro mensaje que le dio el triunfo a la Presidencia en 2016, que los mexicanos «traen drogas, crimen, son violadores…”, de que es urgente construir el muro fronterizo para frenar a los traficantes y violadores mexicanos.

Ahora, busca asustar a los estratos medios estadounidenses bajo el argumento de que los inmigrantes les quitan sus trabajos, su hábitat, su seguridad y sus beneficios sociales.

Dice Trump que quienes buscan la residencia permanente o la ciudadanía podrían convertirse en una carga para la economía de EUA. ¿Por qué invertir el presupuesto social en los inmigrantes y sus familiares, quitándoselos a los nativos norteamericanos? Similar mensaje de los xenófobos mexicalenses.

Más grave aún es la resolución de la Suprema Corte de Justicia de los EUA que recientemente aprobó que el gobierno de Trump aplique nuevas medidas para rechazar las solicitudes de asilo de aquellos que, antes de llegar a EUA, no hayan postulado —y se les haya negado— asilo en algún país de tránsito.

Bajo el chantaje de imponer aranceles a sus exportaciones a los EUA si no aceptan sus condiciones, la Administración Trump convierte de facto a México y Centroamérica, en “Tercer País Seguro”. Esta medida afectará a cientos de miles de migrantes que atraviesan México para llegar a los EUA. A haitianos y cameruneses que escapan de la violencia política, y al grupo más numeroso: hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que huyen de la pobreza y las pandillas… fomentadas por los EUA.

Los solicitantes de asilo, ahora, deberán esperar la respuesta de asilo en sus países, ¡cuando precisamente quieren huir de ellos para salvar su vida y la de sus familiares!

Mexicalenses firman por el NO a la instalación de un mega albergue para migrantes (Foto: Reforma).

México se alinea a Trump

Extraviada la soberanía nacional, la última reunión del Canciller Marcelo Ebrard con las altas autoridades estadounidenses, tuvo como resultado presumir como un “logro” la reducción de los índices de migración hacia los EUA en un 56 por ciento, de mayo a agosto de 2019, gracias a las acciones de contención “permanente” de la militarizada Guardia Nacional en las fronteras norte y sur de México, con 25,500 elementos.

A la carta de Trump, que mostró su complacencia y hasta felicitó a México. Nada que presumir.

Ebrard destacó haber recibido por el gobierno federal sólo siete quejas ante la CNDH contra la Guardia Nacional, pero en estricto sentido, contener, perseguir, detener y deportar a solicitantes de asilo centroamericanos, caribeños y africanos (detenidos éstos últimos por meses en la Estación Migratoria Siglo XXI de Tapachula sin que se resuelva su situación migratoria), violando sus derechos universales a migrar, al refugio y a la libertad de tránsito, ha merecido una fuerte llamada de atención a México por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michele Bachelet, y por el Comité contra la Discriminación Racial de la ONU, que piden retirar a la Guardia Nacional de operaciones migratorias.

Presumimos que le cumplimos de más a Trump, para que nos haga el enorme favor de no aplicar aranceles a las exportaciones mexicanas.