Colef alerta colapso en breve del DIF y la COMAR por la crisis migratoria en México

Si los poderes de la Unión no toman medidas drásticas para ampliar sustancialmente la capacidad de respuesta de instituciones como el DIF y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), es probable que este país se enfrente a corto plazo al colapso de estas instituciones y a una crisis humanitaria en materia de refugio.

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos / Foto principal: La Prensa

Ensenada, B.C., 31 de agosto 2019.- Ello lo afirma María Dolores París Pombo, Coordinadora del Observatorio de Legislación y Política Migratoria del Colegio de la Frontera Norte (Colef), al presentar el estudio “La crisis del refugio en México”, en donde además establece:

“Instituciones como la COMAR y los sistemas del DIF disponen de un presupuesto raquítico que no permite ni siquiera cumplir con las funciones básicas de garantizar el acceso al debido proceso para los solicitantes de refugio, mucho menos condiciones dignas de vida durante el periodo de trámite de la solicitud.”

Para consolidar su conclusión, la investigadora cita datos que el Colef extrajo vía transparencia de la Unidad de Política Migratoria (UPM) de la Secretaría de Gobernación (SEGOB).

A pesar de que el gobierno mexicano había registrado un aumento importante de las solicitudes de refugio año con año, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018) el presupuesto de la COMAR se estancó, y al inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador el presupuesto de esta institución decreció en más de 25%.

Destaca: “En términos relativos y en pesos constantes, el presupuesto asignado por cada solicitante de refugio en México ha disminuido de 8,972.3 pesos en 2015 a 331.7 pesos en 2019, suponiendo que durante el segundo semestre de este año no vuelvan a crecer las solicitudes de refugio.”

La desesperación (Foto: Diario Las Américas)

También menciona que, en 2019, la COMAR tuvo un apoyo sustantivo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), con recursos humanos financieros y asistencia técnica.

Específicamente, revela que esta agencia internacional brindó a la COMAR recursos para la contratación de personal, apertura de nuevas oficinas, equipamiento, capacitación y asesoría técnica.

Esto incluyó la simplificación del procedimiento de determinación de la condición de refugiado para aumentar su capacidad de procesamiento de las solicitudes.

“Aun así, el representante del ACNUR en México, Mark Manly, ha reiterado que esta ayuda es temporal y que México deberá cumplir a corto plazo con sus obligaciones internacionales y con sus propias leyes en materia de refugio, aumentando significativamente las capacidades de recepción y acogida de refugiados.”

Para María Dolores París Pombo, el problema migratorio de México es que el número de personas con necesidades de protección internacional no tenderá a disminuir en los próximos meses y años.

Esto porque los factores que lo originan –“crisis políticas y fuerte autoritarismo, violaciones masivas a los derechos humanos, sistemas de extorsión y colusión de cuerpos de seguridad con el crimen organizado”– están lejos de resolverse en la mayoría de los países de expulsión de refugiados.

El éxodo a México (Foto: La Prensa)

De hecho, destaca que entre 2013 y 2018 el número de solicitudes de la condición de refugiado en México se multiplicó por más de 22, pasando de 1,296 a 29,634.

Igualmente, el número de solicitudes de refugio de parte de niños y adolescentes no acompañados creció a un ritmo constante entre 2013 y 2016, pasando de 63 a 268 y siendo la mayoría de países centroamericanos.

Todo ello, afirma, se debe entre otros factores a la dificultad de llegar hasta la frontera norte de México para solicitar asilo en Estados Unidos, y a políticas de asilo cada vez más restrictivas en nuestro país, lo que al sumarse representa un enorme reto de política pública para el gobierno mexicano.

Aparte cita las consecuencias del crecimiento de las migraciones forzadas hacia México y las limitadas capacidades institucionales para detectar a personas con requerimientos de protección internacional, procesar las solicitudes de refugio, atender y proteger los derechos humanos de las personas solicitantes de asilo y refugiadas.

Las carencias –dijo- “han llevado hacia una crisis particularmente aguda en las fronteras sur y norte del país.”

Finalmente, subraya que las políticas y los operativos de contención migratoria impulsados por el gobierno mexicano, “sitúan a las personas solicitantes de asilo en condiciones de gran riesgo a ser agredidas, a que sean violados sus derechos humanos, o a que sean detenidas y devueltas a los países de origen en los que corren peligro.”