Morena en la encrucijada de su historia.

El título de este artículo rememora la obra del historiador soviético Anatoly Shulgovski, sobre los retos de la Revolución Mexicana que se presentaron hacia fines de la década de los 30 del siglo XX, precisamente en el sexenio del Presidente Lázaro Cárdenas del Río.

Se trata del libro “México en la encrucijada de su historia, que analiza la coyuntura nacional de esa época, a la que definió como una encrucijada en la que México podía seguir dos sendas distintas en su desarrollo: o profundizar  el programa del Cardenismo que significaba profundizar el programa de la Revolución para lograr la auténtica independencia nacional y la justicia social, o realizar un giro hacia la derecha para colocarse en una ruta de dependencia y subordinación a la geopolítica de la potencia vecina, los Estados Unidos. Ya sabemos cuál fue el desenlace.

Armando Duarte Moller/ 4 Vientos

Toda proporción guardada, el partido Morena se encuentra en una situación similar: una encrucijada donde los caminos que se abren son el de profundizar en los principios y el programa que le dieron origen para hacer posible el cambio de régimen prometido, o realizar un giro a la derecha que lo coloque en una ruta subordinada a un programa más acorde con los intereses económicos dominantes y a una forma de hacer política que siga descansando en los viejos modos, caracterizados por el autoritarismo, la simulación, la corrupción política y el desprecio al pueblo.

Esa segunda opción, no está de más decirlo, frustraría la promesa del cambio de régimen y de un cambio verdadero, esto es, llevaría al fracaso la llamada 4ª. Transformación.

Este dilema habrá de dilucidarse en los próximos tres meses.

En pocas semanas aparecerá la convocatoria para la renovación de los órganos dirigentes de Morena en todos los niveles. Y lo que pareciera ser un asunto de mero trámite, ordinario en la vida de una organización política, en realidad es un proceso muy complicado dada la situación de este partido.

Recordemos que Morena fue en sus inicios un movimiento que contaba con un liderazgo político y moral indiscutible. Ambas circunstancias, aunada a la crisis de hegemonía de la clase dominante y del grupo en el poder, le permitieron desarrollarse en poco tiempo, situación que prevaleció en los primeros años después de su conversión en partido político y que finalmente desembocó en el extraordinario triunfo electoral de julio de 2018.

En los escasos 5 años que lleva como partido político con registro oficial, Morena no ha logrado crear una sólida estructura institucional ni una identidad ideológica consolidada, factores fundamentales para un partido político.

Además, muchos liderazgos históricos de Morena, incluido el de Andrés Manuel López Obrador, se encuentran ahora fuera de Morena en virtud de sus responsabilidades al frente de tareas gubernamentales.

Esta situación se ha visto agudizada por el arribo literalmente torrencial de ciudadanos al nuevo partido, una gran cantidad de ellos con filiaciones políticas fuertemente arraigadas en muchos años de militancia en algunos de los partidos que hasta antes del surgimiento de Morena dominaron la escena política nacional.

Estos ex priístas, ex panistas y ex perredistas, hoy “morenos conversos”, no han migrado de sus anteriores partidos a Morena, sino que vienen a colonizarlo.

En efecto, quien migra busca adaptarse al nuevo entorno al que arriba, adopta las formas de ser y de pensar de aquel grupo social al que busca pertenecer, se integra.

En cambio, quien coloniza, y de ello nuestra historia nacional nos da cuenta de forma dramática, no busca adaptarse, integrarse, sino que conquista, impone su cultura, domina, desplaza y si es necesario extermina.

Esa es la actitud con que llegan muchos “ex” de los viejos partidos que hoy arriban a Morena, atraídos por su fuerza política y su poder para integrar los órganos del poder político. Vienen con sus formas corruptas de hacer política, con su cultura de grupismo, de manipulación y de autoritarismo para imponerlas en el nuevo partido con el claro propósito de dominarlo para continuar usufructuando el poder.

Muchos de ellos, hace unos cuantos meses eran acérrimos enemigos del cambio verdadero, de lo que llamaban “populismo irresponsable”, y hoy, alegremente recorren los pasillos de Morena, del gobierno federal y locales así como de los congresos, jurando lealtad a la 4ª. Transformación.

Lo de menos fuera que se sumaran al proyecto del cambio verdadero, pero como hemos dicho, vienen a “colonizar a Morena” para utilizarlo como instrumento para seguir en el poder.

El reto de Morena en esta encrucijada, el reto para los auténticos simpatizantes y militantes del cambio verdadero, es evitar esta colonización y defender con todo el proyecto original: un partido diferente, democrático, transparente, incluyente, practicante de una política honesta y comprometida con la transformación del país para lograr la independencia nacional y el bienestar social.

Es en esta coyuntura en que se dará el recambio en los órganos de dirección de Morena, y de ahí la razón de señalarla como “la encrucijada de su historia”.

De la forma como se resuelva este dilema depende en mucho la viabilidad del proyecto transformador que impulsa el actual Presidente de la República.

La profundidad de esta transformación, que el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha definido como radical, de cambio de régimen, depende en buena medida de la existencia de un sólido partido-movimiento, genuinamente comprometido  con la 4ª. Transformación, que lo acompañe en su lucha, que lo defienda ante la resistencia y la contraofensiva de los sectores sociales desplazados del poder político y sobre todo, que lo impulse hacia la consecución de los objetivos de una auténtica independencia nacional y de la justicia social, los mismos objetivos que en aquél lejano momento histórico, en aquella “encrucijada de la historia de México” a la que se refirió Schulgovski, se vieron conculcados por la colonización del gobierno de México y de su partido por parte de las fuerzas de la reacción.

La palabra la tienen los militantes de Morena.

 Ensenada, B. C., a 7 de agosto de 2019

* Armando Duarte Moller. Doctor en Estudios de Desarrollo Global por la Facultad de Economía y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Baja California, (UABC); docente en la misma universidad, en el Instituto McClaren de Pedagogía Crítica, y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en donde imparte las materias de Sociología de la Educación y de Políticas Pública.