DANZAR HASTA QUE LLUEVA:  O… “Los Perros Guardianes de la Constitución”

Muy respetado colega Jesús Alejandro Ruiz Uribe, Delegado en Baja California del Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador: En primer lugar un saludo muy cordial, Jesús, y con tu permiso (implícito) hago algunas observaciones a tu texto.

Daniel Solorio Ramírez / 4 Vientos

Tu expresión «Perros guardianes de la Constitución”, amigo mío, dirigida a los oponentes a la Reforma Bonilla (que yo mismo he calificado de atrabiliaria y abusiva) es una rudeza innecesaria. No se compadece con la tesis fundamental del constitucionalismo, según la cual La Constitución es un patrimonio colectivo. Todos podemos opinar sobre ella.

La Constitución pertenece a todos los habitantes de la nación y no sólo a los eruditos, ni menos aun a quienes, como es el caso de los altos jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, están obligados a hacer la interpretación vinculante de la norma constitucional.

Por eso todos estamos obligados a leerla, a estudiarla, a defenderla. Y por supuesto todos en principio estamos autorizados a interpretarla, aun cuando sea sólo para nuestro consumo personal. En su diario discurso el presidente Amlo avala esta tesis.

Lo que la Suprema Corte suele establecer sobre la Constitución, es sólo su interpretación obligatoria, su lectura vinculante, la que el poder público debe seguir, pero no necesariamente es la que el pueblo tiene que respetar.

Foto: Acedo Santamarina

Tu sabes mejor que yo, amigo mío, que los fallos del Alto Tribunal son o no respetables, según traduzcan o no, a las necesidades y la idiosincracia generalizada del pueblo. Por eso suele decirse que la Constitución es la conciencia del pueblo.

Aunque eres libre para expresar tu opinión personal, por supuesto, tampoco es desdeñable tu condición de cercano, muy cercano colaborador del presidente patriota Andrés Manuel López Obrador, lo que podría, eventualmente, ponerte en conflicto por comprometer la opinión del gobierno federal, misma que el propio Presidente (así, con mayúscula) ha tenido buen cuidado en preservar. Ha condenado la reforma en el plano moral, pero nada ha dicho él personalmente sobre su validez constitucional. Aunque claro, la Reforma Bonilla también ha sido tildada de inconstitucional por la secretaria de Gobernación, Olga María del Socorro Sánchez Cordero de García Villegas, cuya condición de ministra en retiro le da un halo de autoridad en el  plano constitucional, que mucha gente le reconoce.

Finalmente, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, me permito poner a tu consideración mi tesis de que debiera ser el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien lleve la Reforma Bonilla ante la Suprema Corte, mediante una acción de inconstitucionalidad.

Cualquiera otro de los sujetos legitimados conforme al 105 Constitucional podría ser descalificado por los más altos jueces de la nación. Con tantitas ganas de no tocar el fondo, podrían negar legitimación a los partidos políticos, bajo el argumento (que yo les reprocharía de manera muy sonora) de que no versa sobre materia electoral.

 Y si el promotor de la acción de inconstitucionalidad fuera por ejemplo la CNDH (a la que ya algunos andan enamorando para ese efecto), la Corte bien podría decir que no es materia de derechos humanos y también sobreseer, dejando vivita y coleando la Reforma Bonilla.

¿Has notado que el equipo jurídico de nuestro colega y amigo Amador Rodríguez Lozano, anda empujando que sean los partidos políticos quienes impugnen? Bien sabe él, hombre conocedor, que en la Corte podrían ellos cabildear el desechamiento de la impugnación por falta de legitimación de los promoventes.

Aprovecho la oportunidad para saludarte con la cordialidad de muchos años, y te suplico que si lo estimas pertinente, le transmitas al presidente Amlo la idea de que se vería muy, pero muy bien, que fuera su Consejería Jurídica la que elevara a la Suprema Corte la acción de inconstitucionalidad de la Reforma Bonilla.

La nación entera (yo incluido) le aplaudiría mucho esa conducta.

La Corte no tendría escapatoria, tendría que tocar el fondo. Y si declara válida esa reforma, Jaime Bonilla podría quedar bien ante todos. Lo necesita mucho.

N. de la R.

Para dar contexto a esta columna, A los 4 Vientos publica el texto que el Superdelegado federal en Baja California -Jesús Alejandro Ruiz Uribe- escribió y subió a su página en Facebook el viernes 20 de julio del 2019, a las 6:27 horas:

«Los estados, en una Federación republicana, deben existir como entes soberanos que voluntariamente ceden elementos de su soberanía para integrarse a una Federación solidaria, no como entidades sometidas que no pueden ejercer su soberanía sin ser regañados antes de determinar si cumplen o no con el acuerdo de integración, Primero te regaño desde el Olimpo del centralismo por haberte atrevido a ejercer un acto soberano sin consultarme, y después averiguamos qué dice la corte. Por qué no somos un poco más demócratas y esperamos la opinión de quienes tienen la obligación de velar porque se respete hasta la última coma de la constitución?. Como dijo el presidente, la modificación al transitorio la hicieron diputados de los hoy partidos quejosos no la hizo morena ni el gobernador electo. 5 años es más cercano a 6 años que 2 no? O me fallan las matemáticas? Por qué, Quienes sin ser ministros de la corte y se asumen como perros guardianes de la constitución, no empiezan por respetar el período constitucional de un gobernador? Que no es de 6 años?