MAR DE FONDO: El golpe legislativo en BC

La actual legislatura de Baja California ha sido la peor de los últimos tiempos y la más perjudicial para la entidad, en particular los diputados del PAN (con algunas excepciones), todos los del PRI y el resto ni se diga. No conformes con haber votado iniciativas como la Ley del Agua y proyectos que significan endeudar al gobierno estatal por más de 30 años, ahora aprobaron  una reforma constitucional que altera la votación de los ciudadanos en la pasada elección del 2 de junio.

Benedicto Ruíz Vargas/ 4 Vientos

El asunto es muy simple, la reforma no es ilegal en sí misma, sino el haberla promovido y aprobado sabiendo que lo que se votó en las urnas en los pasados comicios fue por un periodo de 2 años. Ninguna instancia institucional o jurídica puede pasar por encima de un resultado electoral porque abriría la puerta para que cualquier gobierno o gobernador ajustara su periodo de gobierno a sus deseos o caprichos. La gente no puede votar por una cosa y el Congreso o cualquier otra instancia por otra.

Es evidente que los diputados panistas (y el resto por supuesto) se doblegaron ante las presiones de Morena y, en particular del gobernador electo Jaime Bonilla, para llevar a cabo dicha reforma a cambio de algo, ya sea a cambio de un pago o de impunidad para el gobierno que sale en unos meses. Todo indica que no es una decisión aislada de los diputados, sino resultado de un acuerdo o de una negociación entre el gobernador que sale y el que entra.

Hace una semana algunos voceros de Morena habían advertido que la próxima legislatura, con mayoría de ese partido, cambiaría el periodo de gobierno de 2 a 5 años, pero seguramente entendieron que el costo político de hacerlo así sería muy alto por lo que decidieron mejor presionar y negociar con el gobernador actual y la fracción del PAN.

Hay que recordar que Morena y Bonilla ya habían presionado a los diputados panistas para hacer la reforma antes de las elecciones, es decir, antes de los resultados en las urnas. Con la debacle electoral del PAN todo se facilitó, pues el gobernador Kiko Vega quedó contra la pared y, por otro lado, el futuro político para muchos legisladores panistas se hizo incierto, por lo que es mejor dar un brinco al vacío (aprobando la reforma) que quedar por mucho tiempo en el desamparo económico y político.

El gobernador Francisco Vega y el gobernador electo Jaime Bonilla, en reunión a puerta cerrada inician el proceso de transición. Foto: internet

Con esta decisión, tanto el gobernador Kiko Vega como la mayoría de los diputados del PAN, terminaron por sepultar a ese partido en Baja California, cerrando un ciclo de 30 años de gobierno de manera humillante y degradante, y haciendo casi imposible que este partido pueda recomponerse a corto tiempo. Es como haber quemado todas sus naves, en tanto que unos diputados vivillos le sacan ventaja a su propia derrota.

Queda el recurso de la impugnación y que el tribunal o la SCJN reviertan esta aberrante reforma, sobre todo porque la indignación ya trascendió a todo el país, incluso en las mismas filas de Morena, pero también en algunos consejeros del INE, entre los especialistas y entre las personas que advierten del peligro que entraña una reforma de esta naturaleza, que es contraria a la democracia y a la legalidad.

La Crisis Política en BC

Hay una crisis política sin precedentes en Baja California, generada en gran medida por Morena y su gobernador electo, además de su pequeño círculo de asesores.

Los principales dirigentes de ese partido, incluyendo por supuesto al presidente Andrés Manuel López Obrador, a Porfirio Muñoz Ledo, cuya voz tiene un peso enorme en las decisiones del gobierno actual, así como la postura de otras personajes centrales e influyentes, se han pronunciado en contra de la decisión tomada por el congreso local y, aunque no se exprese de esa manera, en contra de que esa iniciativa se haya fraguado en el interior de Morena en BC (como realmente sucedió).

Es un hecho, entonces, que la medida será revertida en los próximos días, ya sea por la SCJN o por el Senado, quedado claramente establecido que el periodo de gobierno será de 2 años.

Vendrán, seguramente, severas sanciones y ajustes de cuentas para Morena en BC, con algunas posibilidades de llegar incluso a invalidar la elección para gobernador, aunque veo más difícil esta posibilidad (por las consecuencias negativas para el gobierno de Amlo).

El hecho real es que Bonilla cometió una pifia política de enormes consecuencias, exhibiendo sus ambiciones a nivel nacional y colocando a Morena como un partido sin principios o que simplemente se guía por el interés de un pequeño grupo que asaltó sus filas en el estado.

Es decir, pasando por alto algunas premisas constitucionales básicas, los dirigentes locales de Morena, al lado del gobernador electo, sin mencionar sus pobres diputados actuales, le dieron un duro golpe nacional a ese partido y de paso al gobierno de Amlo. Ojalá que todo esto motive un cambio de rumbo, una rectificación a fondo y una depuración a fondo de Morena en BC, que se ha llenado de salteadores del poder y de gente sin escrúpulos, que no tiene legitimidad ni respetabilidad entre la población y que, obviamente, no saben ni nunca aprendieron a hacer política basada en los principios de la honestidad y la honorabilidad. Esperemos que estos cambios sucedan a la mayor brevedad, por el bien de Baja California.

*El autor es analista político