SALTO CUÁNTICO: Pastilla roja o pastilla azul

“Creo que el pensamiento político emancipador debe conservar una relación positiva y amigable con los grandes procesos revolucionarios de la historia, desde la rebelión de Espartaco hasta hoy. Debemos preservar nuestra relación positiva con todas las grandes experiencias revolucionarias, incluso si concluimos que no tiene ningún sentido repetirlas.”

Alain Badiou

La elección, el libre albedrío, poder decidir. Tal vez sea mejor quedarse conectado, salir a observar el mundo tal como es, implica sentir, sentir en serio.

José Luis Treviño Flores/ 4 Vientos

Cuando no sabes nada y dejas que otros decidan por ti, cada paso dado, cada gusto prefabricado, cuando estás acostumbrado a seguir la corriente, a ser invisible, a no pedir más de lo otorgado. No obstante, en algún momento de tu sórdida vida, logras ver toda la miseria circundante, entonces, solo entonces, debes elegir, pastilla roja o pastilla azul.

En el país de nunca jamás, la gran mayoría eligió la píldora roja y no les gustó el despertar. De pronto se dieron cuenta que todo aquello en lo que habían soñado por décadas, necesitaba de una alta dosis de realidad aumentada, de paciencia, de trabajo compartido. Observaron con angustia que la promesa de transformación significaba enfrentar a quienes los atiborraron de píldoras azules una y otra vez sin misericordia, y tu te uniste al grito desesperado por volver a tomar una píldora azul y no tener que pensar, no tener que enfrentar, no tener que desenroscar la historia, no tener que exigir esperando respuestas, era mejor exigir y saber que nunca nada cambiaría, porque así, tenías la certeza de nunca alcanzar nada.

Hoy sabes que existe la posibilidad de alcanzar la verdad y duele, duele pensar que estuviste atrapado en un cubo infame y pides ese cubo, añoras ese cubo, porque alcanzar la verdad significa tener que pelear al lado de quien te ofreció la pastilla roja y te diste cuenta que no era un ser omnipotente, sino uno más en el eslabón, un ser simple, atrapado, como tú. Un ser al que puedes increpar, un ser que te dice cómo quitarlo del dispensador de pastillas si así lo deseas. Entonces sabes que existe la posibilidad de continuar tragando píldoras azules y regresar al estatus anterior, donde no pensabas, donde los sueños siempre fueron simple actividad onírica y no una posibilidad.

Hoy, los fabricantes de las pastillas azules, las venden clandestinamente, porque no tienen el dispensador y lo peor, es que las compras, a precios muy altos, con tal de no tener que pensar. Te susurran al oído los placeres de antaño de salir y protestar estérilmente y volver a tu cubo, te pregonan el peligro que significa atacar a quienes por mucho tiempo te acogieron en su regazo revestido de oro y seda y te dieron el privilegio de añorar ser como ellos y nunca conseguirlo. Era mejor, mucho mejor anhelar una vida similar a tener que darte cuenta que habías vivido de migajas, era mejor odiar, odiar mucho y saber que el odio se quedaría en deseos de exterminio y volver cada noche a tu cubo con la consigna de regresar al día siguiente y repetir el proceso… hasta que mueras.

Te dejaste llevar por la esperanza y ahora pagas el costo de haber tragado una píldora distinta, la resaca es tremenda, no concibes la realidad, no puedes tolerarla. Te quitaron todo, todo, incluso lo que no era tuyo y sufres por ello.

Ahora debes caminar en la realidad y cada vez es más difícil regresar a tu cubo, por eso compras pastillas azules, para caber, para entrar al estrecho hábitat ridículo y miserable. Ahora criticas tu propia decisión y te retuerces de ira por haber seguido a quien te prometió alcanzar tus sueños, estás defraudado, triste, porque de pronto te diste cuenta que eras un pequeño, frágil y estúpido elector que pensó continuar en la cómoda y placentera vida de permitir que siguieran decidiendo por ti y no, el ahora dueño del dispensador no ofrece compartir sus riquezas, porque no las tiene, no oferta un discurso embriagador porque no lo tiene, no te promete otorgar parte del botín, porque no es suyo. Cuando dijo que los desposeídos eran primero, pensaste que tú eras el desposeído y no, porque tienes casa, trabajo, auto, comes. Y nunca quisiste ver a quienes no tienen ni siquiera la certeza de comer al día siguiente. Vives en la inseguridad porque permitiste durante años que se encumbraran aquellos que se enriquecieron obscenamente mientras tu vivías en tu mísero cubo y ahora quieres que tu nuevo presidente te saque de la mierda sin que muevas un maldito dedo.

Protagonistas del PRI, del PRD y del PAN en Pactos por México.

Ahora escuchas a las hienas de la oposición que roen los pocos curules que poseen y crees que te equivocaste, que era mejor tener el congreso lleno de carroña y que el poder es joder al otro sin compasión. No esperas el momento de que lleguen las elecciones intermedias para dar potestad de nuevo a tus verdugos, los quieres de regreso, los amas, los hueles, los lames cual vasallo arrobado por su mezquino desprecio, chillas por la teta de leche y miel nunca conseguida, pero chillas.

El nuevo presidente dice que el pueblo es bueno y sabio, espero que sí, realmente espero que sí, porque tal parece que muchos quieren estar atados a un árbol y seguir recibiendo latigazos o garrote.

En la reciente visita del mandatario salvadoreño Nayib Buquele expresó: “Los mexicanos tienen un presidente de lujo, Apóyenlo, denle tiempo, porque los cambios tardan, los cambios cuestan y si Roma no se hizo en un día México tampoco”, dijo.

Pero tú piensas que es mejor regresar al falso estatus quo, piensas que no enfrentar a Donald Trump es cobardía y no mesura, antes exigías un alto a la migración incontrolable en tu querido México y ahora te asustas e hipócritamente exhibes tu falsa empatía por quienes son detenidos para no permitir anarquía de tránsito, mientras que antes vitupereaste y con pose racista exigiste un alto a los migrantes. Ahora dices que la Guardia Nacional no hace su trabajo. México no tiene la infraestructura, ni los recursos para tal emergencia y, aun así, el Estado lidia con el problema. El Instituto Nacional de Migración está plagado de funcionarios corruptos creados por el viejo sistema y no es tarea sencilla extirpar tanto maldito tumor maligno que hundió a nuestra sociedad en la más abyecta y despiadada delincuencia común, de alto impacto y de cuello blanco. Y tú te asustas ahora al darte cuenta de cuánta responsabilidad tienes en el proceso.

Si quieres que tu México se convierta en aquel soñado territorio de libertad, seguridad, crecimiento, riqueza, autonomía y grandeza, sigue tragando píldoras rojas plagadas de realidad y enfréntala como hombre, como mujer y deja de aullar hincado en el rincón de la mediocre vida que crees que tenías. Pero si tu deseo es volver al régimen de la eterna manipulación de voluntades humanas, tu, simple elector, dale de nuevo el poder al PAN, al PRI y permite que continúen para que sigas lamiendo tus heridas y soñando lo imposible.

“El problema con el mundo es que la gente inteligente está llena de dudas, mientras que la gente estúpida está llena de certezas.”

Charles Bukowsky