La Seguridad Humana en el contexto de la crisis migratoria mexicana

“El aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tempestad en Nueva York”

Variante del proverbio chino: El efecto Mariposa.

En el fenómeno de migración en nuestro país, ¿qué significa e implica ser un Tercer País Seguro? La pregunta emerge porque no sólo en nuestro país sino, en el continente americano, el concepto de país seguro aún no ha quedado debidamente comprendido ni se comprenderá en tanto no se comprenda el concepto de seguridad humana.

Centroamericanos en territorio mexicano (Foto: México Nueva Era)

Osvaldo Medina Olvera / 4 Vientos / Foto principal: Hondureños con destino a EU (La Tercera).

Entre el gremio de abogados aún falta mucho por recorrer para comprender la Seguridad Humana, aunque se haga esfuerzos para comprender el espectro de los Derechos Humanos. Valga mencionar que la Seguridad Humana engloba a los derechos humanos, mientras que ésta rama del derecho especializada, no necesariamente engloba aquel rico concepto.

Antes de llegar al tema de Seguridad Humana, ubiquémonos en lo que el común de la sociedad, entiende por seguridad y nos daremos cuenta de que comprendemos de dicho concepto el énfasis en la seguridad personal: la de nuestra integridad y la de nuestros bienes, mientras que colectivamente es la sensación de vivir en una sociedad o una comunidad con mínimos índices delictivos.

En este concepto de seguridad pública a cargo del Estado, éste mismo crea su propia clasificación en la que centra la atención en la importancia de la seguridad colectiva y poniendo en primer término al propio Estado y en torno de él, construye y armoniza los conceptos de giran alrededor del concepto de justicia (procuración de justicia; administración de justicia).

De ése concepto de seguridad, en la que el énfasis bienestar social generalizado; se acuñan otros conceptos jerarquizados como los son la seguridad nacional en la que los intereses de una nación como la nuestra deben ser defendidos ya sea contra un extraño enemigo o incluso en contra de los enemigos en casa.

Como cualquier otra nación del mundo, México cuenta con un ejército, que mantiene una política de no beligerancia, de no intervención por vía de armas; en asuntos de otros países; este se mantiene para defensa de los intereses nacionales como lo es la defensa de recursos propios de la nación considerados económicamente estratégicos como el petróleo o en apoyo a la población civil en caso de desastre.

Hago paréntesis para hacer notar una notable excepción mundial ya que no la totalidad de los países del mundo cuentan con un ejército que defienda los intereses nacionales, pues como ejemplo que merece tener en cuenta está la experiencia de Costa Rica, que en diciembre de 1948 y después de dar por terminada la Guerra Civil, suprimió su fuerza militar por considerar suficiente para la seguridad del país, un buen cuerpo de policía.

Retomo el tema de jerarquiza con del concepto de seguridad publica en sede interna y por lo tanto tenemos la seguridad pública a cargo de la federación, y a nivel de soberanía de cada Estado, la seguridad pública Estatal y Municipal.

La seguridad publica requiere de cuerpos de seguridad y que de acuerdo al contexto internacional, a éstos se les conoce (o debe reconocérseles) como agentes encargados de hacer valer la ley.

Si estos cuerpos no son eficientes; dejan de serlo o evidencian incapacidad; tenemos un ambiente de inseguridad pues estamos acostumbrado al concepto de seguridad como antónimo de la violencia sobre las personas o sobre los objetos.

Para comprender a la seguridad humana debemos hacer un esfuerzo muy difícil y que consiste en dejar de pensar que la seguridad humana está relacionada con el concepto de la seguridad pública; algo que es muy difícil cuando escuchamos repetidamente a comentaristas que constantemente nos refieren que la seguridad esta necesariamente relacionada con la violencia y delincuencia que vivimos y sufrimos cotidianamente para luego, vincularlo al tema de la migración.

Les ayudo en la comprensión del tema que abordo para comentarle que mi línea de pensamiento se refiere primero a analizar lo que es la Seguridad Humana; luego, vincularlo al tema de la migración y continuar con lo que significa ser un tercer país seguro. Descubramos la línea: Seguridad- Tercer País Seguro.

Con lo anterior pretendo aclarar que el concepto de Tercer País Seguro rompe con el paradigma del mero concepto de País Seguro; lo que nos lleva a preguntarnos: ¿cuál sería entonces, el Primer y Segundo Países Seguros que se encierra en ése concepto, no creen?

Una respuesta simplista nos llevaría a imaginarnos la lista de los países que tiene mayor grado de seguridad pública; pero si así lo hacemos reflexionemos en que un estudio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos en 2017, ubicó a México como el segundo país más violento del mundo.1

Luego entonces, eso nos permite figurarnos que el concepto de Tercer País Seguro, no tiene nada que ver con el nivel de seguridad o nivel de inseguridad de un país; algo que muchos comentaristas ligan con el tema de la situación de migración que sucede en nuestro país para afirmar que México no tiene condiciones para proporcionar seguridad ni a sus propios ciudadanos.

Insisto que eso se debe a que se ignora que el concepto de País Seguro debe relacionarse con Seguridad Humana pero nunca con Seguridad Pública.

Imagen: internet.

Comprendiendo la seguridad humana

La Seguridad Humana consiste en proteger todas las vidas humanas de aquellas amenazas críticas o graves; omnipresentes o generalizadas; de forma que esas vidas humanas puedan realizar las libertades humanas y la plena realización del ser humano.

Este concepto suena filosófico y no se puede negarlo, pero lo importante es que, a diferencia del concepto popularmente conocido, como seguridad pública, la seguridad humana está centrada su atención en el individuo. No en la colectividad y no en el Estado.

Y si la atención se centra en el individuo, en sus libertades y su realización como ser humano, debemos analizar; descubrir, cuáles son esas libertades que le permiten realizarse como ser humano.

En septiembre de 2013, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que define la Seguridad Humana como:

El derecho de las personas a vivir con libertad y dignidad, sin pobreza ni desesperación. Todos los individuos, en particular los más vulnerables, tienen derecho a vivir sin miedos ni carencias, con igualdad de oportunidades para gozar de todos sus derechos y desarrollar plenamente su potencial humano”.

Lo anterior nos permite identificar tres bloques de libertades que le permiten acceder a una persona, su realización como ser humano disponiendo de iguales oportunidades para disfrutar de todos sus derechos y desarrollar plenamente su potencial humano, como reza la parte final de del párrafo 143 de la Resolución 60/1 de la Asamblea General de la O.N.U.

Estas libertades son:

-Libertad para vivir sin temores o miedos (libre de temores).

Esto tiene implicaciones para con el Estado, dado que de ello se deriva la obligación de proteger a las personas de las amenazas directas a su seguridad y a su integridad física, incluyen las diversas formas de violencia que pueden surgir de Estados externos, de la acción del Estado contra sus ciudadanos y ciudadanas, de las acciones de unos grupos contra otros, y de las acciones de personas contra otras personas. De lo anterior se puede leer la coincidencia del concepto de Seguridad Publica con el concepto de libertad para vivir sin miedo o temores, pero como se verá a continuación, la seguridad pública es pobre contra el concepto integral de Seguridad Humana como veremos en la explicación de la siguiente libertad a la que tiene derecho la persona humana.

-Libertad para vivir sin miseria (libre de necesidad o miseria).

Esta libertad se refiere a la protección de las personas para que puedan satisfacer sus necesidades básicas, su sustento y los aspectos económicos, sociales y ambientales relacionados con su vida.

– Libertad para vivir con dignidad.

La seguridad humana amplía su espectro de derechos humanos identificando la violencia a sus derechos humanos, como es el sufrir inequidad, exclusión o discriminación.

Y este es el contexto de la seguridad humana.

La seguridad humana va más allá de procurar se garantice la ausencia de violencia y reconoce la existencia de otras amenazas a los seres humanos, que pueden afectar su sobrevivencia (abusos físicos, violencia, persecución o muerte), sus medios de vida (desempleo, inseguridad alimentaria, amenazas a la salud, etc.) o su dignidad (violación a los derechos humanos, inequidad, exclusión, discriminación).

La crisis de los refugiados sirios (Foto: República).

Del primer al tercer país seguro

Si esos son los derechos que debe gozar esencialmente la persona humana comprendidos en el concepto de Seguridad Humana cabe preguntarnos ¿a quién le corresponde otorgar ésa Seguridad Humana?

Y de esa manera comprenderemos que el país donde nace o del que es nacional la persona humana, es el primer obligado para otorgar esa Seguridad Humana. Ese primer país debe garantizar en la medida de sus posibilidades, garantizar esas libertades y de acuerdo a estrategias que la garantice.

Hay dos tipos de estrategias enunciadas a nivel internacional: el empoderamiento y la protección.

La primera estrategia consiste en proveer a cada persona de aquellas competencias que le permita a la persona humana, solucionar por sí misma las situaciones que le permitan mantener sus libertades, desarrollar su potencial humano y realizarse como ser humano. Esta estrategia se le conoce como Empoderamiento.

La segunda estrategia consiste en otorgar Protección a la persona humana contra aquellas situaciones que rebasan la capacidad del individuo y que amenazan las libertades comprendidas en la Seguridad Humana.

Protección y Empoderamiento entonces, son las estrategias que permiten garantizar la Seguridad Humana de las personas.

Cuando un país falla en la obligación de mantener esas libertades; cuando su Estado de Derecho se debilita y es vulnerado, provocará en sus ciudadanos un clima de inseguridad tal que surgirán en el territorio del Estado una serie de fenómenos sociales adversos que vulneren las libertades de la persona humana entre los que podemos anotar la migración a otra región o a otro país: porque la persona no encuentra en su domicilio o lugar de origen, las condiciones mínimas para enfrentar por sí mismo las situaciones que vulneran esas libertades; como tampoco encuentra capacidad del Estado para otorgarle protección contra tales amenazas a sus libertades.

Por ejemplo, cuando un país falla en garantizar la seguridad pública como parte de su obligación a garantizar la libertad para vivir sin miedo o temor para sus ciudadanos, cuando ése país (Primer País) falla en garantizar a las personas vivir libre de necesidad o miseria o , o cuando el propio Estado molesta a sus ciudadanos en sus derechos humanos exponiéndolos a la humillación, a la injusticia o inequidad; a fenómenos de xenofobia, genocidio o distintas formas de discriminación; estará provocando problemas internos graves al grado de provocar la migración de los nacionales.

Para dimensionar la gravedad del fenómeno de una migración por motivos de inseguridad humana, hay que comprender que nadie decide abandonar su propia patria si en ella encuentra garantizadas sus libertades.

La migración es una medida que se toma con enorme dolor porque se deja su propia patria; después de que la persona humana se percata que sus libertades han sido vulneradas en propia casa.

Por ello buscará emigrar a un lugar en el que cree obtendrá esa seguridad humana, un lugar donde se le permita disfrutar de las libertades de los demás ciudadanos de la nación que escoge como destino, ya que sólo encuentran en Patria propia, la falta de oportunidad para vivir libre de temores al verse amenazadas sus diversas libertades por la violencia institucional, por la delincuencia, por falta de acceso a la democracia entre otras.

Pero también las amenazas a vivir sin miseria, amenazada constantemente por la falta de acceso al trabajo, por la falta de acceso a alimentación, salud digna entre otros factores que provocan miseria humana.

Y también por la negación al derecho a vivir en dignidad, entre la que se encuentra el derecho al disfrute de una pensión después de que termina la vida productiva de la persona, el acceso a la salud en edad avanzada, el acceso al respeto a aquello que lastima la dignidad de la persona.

Además de estos, hay muchos otros factores que se dejan de enunciar, pero que provocan que la persona, ya solo o con su familia deseen migrar a otro país, ya sea en calidad de migrante o cuando la situación de su país es tan grave, que decide auto determinarse como refugiado ante un Segundo País que ha elegido en su fuero interno, para solicitar le sea reconocido el carácter de refugiado y ese será el Segundo País Seguro, considerado así tomando en consideración al propio individuo que ha deseado abandonar esas condiciones de inseguridad Humana y salir de su país hacia ése otro que considera le puede otorgar las garantías que no encuentra en su propia nación.

Esta consideración de Segundo País seguro no tiene relación con la seguridad interna de ese otro país. Se trata que el refugiado tiene ese sentir en cuanto a ese país de destino, en comparación a su propio país.

Migrantes en el Mar Mediterráneo (AFP)

La migración, el éxodo forzado y la petición de refugio

La migración es un fenómeno demográfico común. En Baja California estamos acostumbrados a visibilizar ese fenómeno, pero no siempre conocemos los motivos que llevan a las personas para abandonar sus lugares de origen; aquellos donde muchas veces tiene sus raíces por generaciones, pero en los que ya no encuentran condiciones de seguridad humana, de vida con un mínimo de dignidad.

Poco a poco hemos descubierto que otro actor que ha propiciado migración, ha sido la violencia. Eso lo hemos visto en nuestro propio país y conocemos historias hasta de nuestros vecinos. De aquellos que se avecindan en nuestra ciudad y que provienen de Estados de nuestra República en la que la delincuencia organizada se ha incrementado al grado de hacer imposible la convivencia social.

Son extraños los casos en los que un mexicano busque refugio en Estados Unidos o Canadá, a causa de temores que amenacen su vida; aunque ejemplos los ha habido. Pero se conoce ejemplo en los que México ha sido huésped para refugiados como en el caso de los refugiados españoles en la época franquista.

Por eso, por falta de esas experiencias, es que ha sorprendido a las autoridades mexicanas desde fines del sexenio pasado, el fenómeno de migrantes de tres países de Centroamérica (Guatemala El Salvador y Honduras).

Y también ha causado sorpresa y confusión a la población mexicana.

Las políticas públicas de nuestro país en materia de Migración quedaron obsoletas y rebasadas ante un fenómeno que no había ocurrido anteriormente: la migración masiva organizada en caravanas, en franco tránsito desde la frontera sur de México hasta la frontera norte con límite en Estados Unidos.

La intención de ese grupo de migrantes no fue la de permanecer en México, sino utilizar su territorio sin mayor interés que el de provisional servidumbre de paso de ése trayecto mentalmente trazado desde su país de origen, hasta su destino.

México significo para ellos un mero accidente geográfico que había que sortear para lograr su objetivo de llegar a la frontera sur de Estados Unidos y presentar a su modo, su solicitud-demanda de refugio en ése país.

Es por eso que no les interesó ninguna oferta Mexicana, a pesar de tener el mejor de los ofrecimientos, el más amable de los tratos para esos migrantes que no deseaban la simpatía de un país en el que no deseaban refugiarse, a pesar de palpar desde el momento de su ingreso, una seguridad humana que su país de origen dejo de proporcionarle.

Tan poca conciencia había de eso que el desaire al ofrecimiento de México para esos migrantes fue violento, como también violento fue, el ingreso a nuestro país.

Las políticas públicas en materia de migración sufrieron un duro golpe, pero no porque hayan sido insensibles sus principios, sino porque fue difícil efectivar las políticas públicas en la materia, por rebeldía de los propios beneficiados.

La espera en el sur (Foto: AP)

La porosidad de la frontera sur

México ha mantenido por décadas una política de tolerancia a la migración de nacionales centroamericanos en la frontera sur por diversas razones. Ya sea por la extensión geográfica de la frontera como por la orografía y por la abundante vegetación.

Inclusive, comercialmente la zona mantenía una relación que ha permitido la interacción entre Guatemala y México sin demasiada exigencia. Centroamericanos se invisibilizaron y llegaron a la frontera norte pasando como mexicanos, sin que nadie note su diferencia.

Sin embargo, esa migración imperceptible se hizo visible en algunas ocasiones debido a reportajes periodísticos que relataron la odisea de centroamericanos que relataron su odisea desde su ingreso a México, hasta su tránsito hasta la frontera de México Estados Unidos.

Las políticas públicas en materia de migración resultaban laxas hasta el momento en que sucedió el primer ingreso violenta de un grupo de migrantes que anunciaron su ingreso al país con propósito de tránsito.

Las policías en materia de refugiados, que es otra de las vertientes de las políticas migratorias, se pusieron a prueba, pero no pudieron efectuarse por desorden de los propios beneficiados.

Estas políticas se encuentran diseñadas para funcionar en un esquema de ley y orden, pero no había un plan para una contingencia como la de las caravanas en tránsito.

México se encontró entonces entre la disyuntiva de demostrar su apego a la normatividad dictada internacionalmente para el trato a refugiados en contexto de Seguridad Humana y Derechos Humanos y entre el rechazo de sus políticas en la materia por parte de los migrantes.

Pero éstos últimos quedaron atrapado en tránsito: el segundo país que significaba su realización de Seguridad Humana, negaba la posibilidad de atender solicitud de refugiados de manera masiva.

De nuevo, las políticas en materia de Seguridad Humana de nuestro país fueron puestas a pruebas pues no sólo fueron aceptadas, sino que fueron exigidas en tono violento por los migrantes.

La falta de un contexto de ley y orden impidieron encontrar esquemas que dieran una solución a esa situación que ponía y pone aún a nuestro país, pues por un lado se encontraban las demandas de los migrantes que demandaban satisfacción de derechos sin detenerse a cumplir con sus mínimas obligaciones; por otro lado se encuentra en la mira en contexto de las Organizaciones de Naciones Unidas y en una tercer parte, la presión de los Estados Unidos contra México para contener un ingreso violento a su territorio dado el antecedente de haber ingresado en frontera sur de México por medios violentos.

El fin, la llegada, en Tijuana (Foto: Noticieros Televisa).

Tercer país seguro

Insisto en que la consideración a determinarse un Tercer País Seguro no tiene que ver con esquemas de seguridad o inseguridad pública sino en contexto de Seguridad Humana.

En el escenario actual en nuestro país, México se convierte de facto en un Tercer País Seguro para los migrantes aspirante de asilo en Estados Unidos ya que por el hecho de haber ingresado a nuestro país, las amenazas a sus libertades que sufrían en su país de origen, han desaparecido y de existir, estas no les alcanzan hasta acá.

Si bien es cierto que el proyecto de vida de estos migrantes ahora estacionados en México lo dibujaron para realizarlo en Estados Unidos, por el hecho de no poder ingresar a ése país, deja inalcanzable esa Seguridad Humana por lo que les es irremediable, vivir mientras tanto en nuestro país (independientemente de que sus demandas de asilo en Estados Unidos sean atendidas o no y/o prosperen o no).

Replanteo de las políticas de migración y la intervención de la Comisión Mexicana para la Atención a Refugiados. Hasta la fecha hemos escuchado la intervención del Instituto Nacional de Migración (INAMI) y la falta de respuesta de los migrantes para atender las ofertas del Gobierno de México. Mientras tanto, la Comisión Mexicana para la Atención a Refugiados se mantiene con poco personal operativo para atender las escasas demandas de refugio ya que es la principal ventanilla de atención para ello, actividad que es absorbida por el propio INAMI.

Reflexión aparte y profunda merece las negociaciones del Tratado Comercial con Estados Unidos y Canadá ya que, en apariencia, México ha actuado para atender intereses de Estados Unidos en materia de migración.

Lo cierto es que lo que ha obligado a México a replantear sus políticas migratorias fue el conflicto en Centro América; la falta de Seguridad Humana de los países de Honduras, Guatemala y El Salvador y el ingreso violento a nuestro país de un enorme contingente.

Tal parece que al respecto puede aplicarse el dicho chino que simplifica la explicación del Efecto Mariposa: el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo.

México se encuentra en vías de hacer efectivos los acuerdos de Maraquesh para efecto de respetar el derecho de los migrantes, pero a la vez regular su estadía e imponer las obligaciones que el propio pacto impone a los refugiados, en un esquema de ley y orden.

Además es abogado por la Universidad Autónoma de Baja California. Master en Seguridad Humana y Derechos Humanos por la Universidad Milano Bicocca, de Milán, Italia.