REDES DE PODER: Instrucciones para pasarla mejor

Ser joven es ser impetuoso. Con la energía de la juventud quiere comerse el mundo de un bocado.

Alfonso Torres Chávez/ 4Vientos

Los homicidios de los últimos días en Ensenada nos dan una panorámica de una situación que priva en todo el país.

Con independencia de los móviles y la posible relación que exista entre estos, los aumentos en la cifra delictivas nos dejan entrever que estamos ante un escenario que parece complicarse conforme pasan los meses.

Un examen minucioso de las circunstancias de los homicidios, nos lleva a colegir que seguramente todo tiene relación con las actividades de los fallecidos.

Sin embargo, esto no es lo importante para nuestro tema: sino el clima de inseguridad que priva en una ciudad que durante muchos años fue pacífica.

El trasiego de sustancias como un negocio ilícito siempre ha sido de interés y sino allí tenemos la figura emblemática de Barry Seal de la que ya existe una versión cinematográfica sobre su relación con los carteles de la droga colombianos y su amistad con personajes como Pablo Escobar.

Desde luego la situación de inseguridad va mucho más allá del cine, y todo el país está siendo rehén de conductas que antaño no se veían.

Las personas al salir a la calle se sienten inseguras.

Basta con observar la conducta de las personas en aglomeraciones o en sitios como cafetines, o confiterías.

Después de cierta hora ya no es seguro salir a la calle.

Esa fue una de las razones del cambio político que Baja California acaba de experimentar.

Los cambios políticos también tienen que ver con la vida cotidiana de la gente, que no se siente segura o que siente que los servidores públicos de ciertas posiciones no están haciendo su trabajo.

Las ciudades de todo el país pasan por el mismo tamiz, y salio verso sin esfuerzo.

Si revisamos la nota roja de los periódicos de cualquier punto de la geografía nacional, ello nos dará una vista general del sentimiento de la gente.

La inseguridad no se va a ir de un plumazo, ni por un decreto presidencial.

Las mañeras del presidente son un barómetro del país.

Y, por cierto, no tienen nada de espectacular: el formato es una copia de las conferencias semanales que realizaba el presidente Jhon F. Kennedy en la Casa Blanca.

La mañanera de AMLO es una estrategia de comunicación que se vende como si en México el presidente no se hubiese comunicado antes.