Prensa y homofobia

El atroz asesinato de un niño a manos de su madre y de la pareja de ella, también mujer, ocupó la atención de buena parte de la prensa hace unos días. Se habló también de que el pequeño se negaba a usar ropa de niña, cosa que nos lleva al plano, en efecto terrorífico, de que haya sido agredido en semejante forma por esa razón, siendo que de por sí, ninguna causa justificaría el más mínimo daño.

Alfredo García Galindo/ 4Vientos

Lo peculiar del caso es que esos medios se enfocaron con decidido tesón a destacar en la nota, -desde el título- el hecho de que estas mujeres fueran lesbianas. De hecho, en una de esas fuentes ya de plano se afirmó que el terrible crimen “fue el resultado de la nefasta ideología de género, una ideología que se disfraza de búsqueda de la tolerancia cuando en realidad se trata de una verdadera dictadura ideológica”.

En otras palabras, ante el ánimo por incitar la polémica en un contexto en el que la homofobia sigue siendo una auténtica plaga, no importó para esta prensa el hecho de que en la inmensa mayoría de infanticidios, violaciones y otros abusos perpetrados por progenitores, estén involucradas personas heterosexuales; tampoco fue de destacar que algo parecido ocurre si mencionamos los casos de niños, adolescentes y jóvenes que han sido violentados y hasta asesinados por sus propios familiares por motivo de su orientación sexual. Tampoco fue obstáculo que si usáramos ese mismo rasero argumental defectuoso, alguien les respondería que son cientos de millones los muertos provocados por la religión.

El caso es que puede verse que para estas posturas argumentales tan descuidadas, estas mujeres cometieron el terrible crimen, no por perversas, sino por lesbianas; que hechos horribles como estos no son resultado de la profunda descomposición estructural de nuestras sociedades en el medio de la crisis civilizatoria que estamos atravesando, sino son provocados por esa abstracción semántica a la que llaman “ideología de género” y a la cual -como en todos los casos de una falacia de hombre paja-, cargan con todas las culpas en lugar de intentar comprender las causalidades complejas de los fenómenos psicosociales relacionados.

Se trata así de una modalidad de la homofobia que se disfraza de una legítima preocupación moral. Un sistema de creencias que confía en ese “sentido común” que insiste en demonizar lo que no puede o no quiere comprender y que se sirve de la avidez de muchos medios de comunicación que por captar lectores recurren al amarillismo panfletario aún a costa de lo éticamente recomendable en términos de la convivencia ciudadana y de la necesaria pluralidad. 

En efecto, mal estamos si estas posiciones permanecen en la decisión de negar la prudencia en el juicio y de insistir en la selección de casos para reiterar errores argumentales como la generalización apresurada y la asignación de causas falsas a los hechos de nuestra violenta cotidianidad.

Imagen de portada: publicada en internet por Psicodiagnosis.es