MUSA VERDE: Conservación Dinámica

Nuestros esfuerzos de conservación han apostado a mantener el status quo, lo que existe se debe conservar. Las áreas naturales se seleccionan porque representan lo mejor y lo más emblemático de un ecosistema. Con su representatividad de ecosistemas y paisajes se busca mantener los procesos biológicos y ecológicos naturales y el aprovisionamiento de servicios naturales a la población humana, además que deberían ser sujetos de investigación de vanguardia.

Horacio de la Cueva / 4 Vientos

Estas áreas definidas en el espacio han sido el foco de las políticas de conservación en todo el mundo y hará hace 20 años suponíamos que se mantendrían a perpetuidad.

El cambio climático cambiará la fisionomía y la ecología de muchas de estas áreas. Entre las pérdidas que afrontaremos están las áreas naturales en las partes altas de las sierras. A medida que aumenta la temperatura las espacies adaptadas a los climas más templados no tendrán a donde ir, la cima es el lugar más frío, no hay más arriba. En las islas donde hay colonias de aves marinas posiblemente desaparezca la fuente de alimentación cercana a la isla.

Con aguas más cálidas los corales se blanquearán posiblemente no habrá nuevos lugares en los que puedan establecerse y crecer a una velocidad que les permita competir con algas y otros organismos con los que compiten por espacio y luz de crecimiento más rápido.

Será un reto para la el futuro de la conservación saber cómo y dónde definir nuevas áreas representativas y relevantes. El pasaje irá cambiando de aspecto y lugar. No sabemos aun exactamente dónde quedarán, que elementos de nuestra biodiversidad perderemos y que será lo que deberemos conservar.

Vivero del gobierno federal (Sefoa)

Sabemos que habrá una transición y un destino final para el cambio climático, dependerá de cuanto aumente la temperatura, donde se estacione. También será importante que tan eficientes y hasta heroicos seamos para reducir y absorber los gases de efecto invernadero y adaptarnos a un futuro cercano a lo impredecible.

No tenemos los mecanismos legales ni la flexibilidad e imaginación para enfrentarnos a estos cambios y mantener en el mejor estado los procesos biológicos y los servicios ambientales. Debemos desarrollar mecanismos de conservación que nos ayuden durante la transición y en el destino final de la ruta de cambio climático.

No debemos temer el desarrollar formas de probar la existencia y el funcionamiento de áreas dinámicas adaptadas a las circunstancias del momento. Hay un caso fácil de implementar y probar. En años con condiciones El Niño, aguas superficiales calientes y poca productividad de fitoplancton y peces, aves marinas como la Pardela mexicana de isla Natividad cambian sus hábitos alimenticios restringiendo sus zonas de alimentación a lugares de mezcla de agua cercanas a la costa donde se concentra la productividad.

Estas zonas también son procuradas por pescadores. La Dra. Soldatini de CICESE del Dr. Alboes de UABCS, ambos en La Paz, proponen proteger estas zonas sólo durante condiciones El Niño. No se trata de una veda de pesca sino de formas y cantidades de pesca que no atenten contra la integridad de la colonia y provean a los pescadores.

Estas zonas de alimentación y pesca pueden ser predichas con anterioridad, por lo que pueden establecerse legalmente. Necesitamos la legislación que permita que los modelos oceanográficos de productividad determinen si se debe proteger, por cuanto tiempo y que tan grande un área de protección para la alimentación de las aves marinas.

Pesca de atún debe ser rentable y ambientalmente responsable (Conapesca)

El modelo también puede ayudar a tomar la decisión de si la pesca será rentable esa temporada. Con áreas y tiempos conocidos es más fácil vigilar y asegurarse que se cumplen las normas vigentes.

México tiene una gran riqueza de especies de aves marinas anidando en sus islas. Tanto islas como aves, aunque protegidas por las leyes, tienen distintos niveles de amenaza a sus colonias.

Las zonas de protección dinámicas que se proponen nos ayudarían a mantener las colonias de aves protegiéndolas durante etapas críticas de su ciclo de vida, ayudándonos a cumplir con nuestros compromisos internacionales de conservación.

No sé si este tipo de áreas dinámicas de protección existen ya. Su existencia o ausencia no es excusa para que México se implementen y protejamos creativamente la biodiversidad.

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz y el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! Que beba Mexicali, dejemos a Constellation sin agua.