Lo de Travis James Eckstein en la garita San Ysidro, colofón a una historia sin fin: el negocio del tráfico de asiáticos en BC

El asesinato a tiros del estadounidense Travis James Eckstein en la garita de San Ysidro, California, el 3 de junio por la noche, dio hoy un giro inesperado cuando el Departamento de Policía de San Diego (DPSD) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) informaron que el occiso intentaba introducir de manera ilegal a los Estados Unidos a ciudadanos chinos.

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos

Ensenada, B.C., 5 de junio del 2019.- Se trata de dos hombres, de 18 y 27 años, que viajaban escondidos en la parte trasera  de la camioneta pick up que Eckstein conducía. Ninguno de ellos resultó herido y fueron entregados en custodia a las autoridades migratorias de California.

Los hechos ocurrieron alrededor de las 7:30 de la noche, el lunes 3 de junio, cuando siete agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), en la garita Tijuana-San Ysidro, se enfrentaron al hombre, de 23 años, quien no se detuvo a inspección en la garita e hizo varios disparos contra los oficiales antes de ser abatido.

Los chinos indocumentados fueron detectados por los agentes policiales y aduanales de San Diego cuando éstos revisaron el auto de James Eckstein. No opusieron resistencia a la detención.

El Director de Operaciones de Campo de la oficina de Aduanas en California, Pete Flores, afirmó en un comunicado que «los oficiales de CBP arriesgaron sus propias vidas para proteger al público de este pistolero».

Consideró que el contrabando de personas siempre es peligroso y que este desafortunado incidente “demuestra el total desprecio que tienen las organizaciones de contrabando por lo que consideran carga (los indocumentados)«.

El CBP informó que está cooperando con la investigación del Departamento de Policía de San Diego, independientemente de que hace su propia indagación interna, a través de su Oficina de Responsabilidad Profesional.

Travis James Eckstein (Telemundo)

El Director del Puerto de Entrada de San Ysidro para CBP, Sidney Aki, manifestó a medios de comunicación de Tijuana que es común en esa garita encontrar a los chinos indocumentados dentro de los carros.

“En la cajuela, abajo del equipaje, entre la ropa, en el tablero y cerca del motor. Incluso en agosto de 2016 un residente de Mexicali fue detenido por intentar cruzar a un hombre chino de 34 años en el interior del tanque de gasolina de una camioneta pick-up arreglada”, contó.

En agosto del 2013, el periodista Hugo Ruvalcaba de la organización de investigación y periodismo InSight Crime, especializada en crimen organizado en América Latina y el Caribe, denunció la presencia de una banda internacional china que se dedica a traficar ilegalmente a sus conciudadanos, camboyanos, tailandeses, filipinos, nepalenses, paquistaníes, bengalíes e indios.

Usan las ciudades de Tijuana, Mexicali, Playas de Rosarito y Ensenada como sede de sus operaciones y agregan a sus actividades delictivas el tráfico de drogas y de especies animales y vegetales raras o en peligro de extinción, como la cactácea Siempreviva o el pez Totoaba, que son atractivas y tienen alto valor en el mercado negro chino y coreano.

Asimismo Southern Pulse (Pulso del Sur), otra consultora de campo centrada en energía, política, negocios y seguridad en América Latina, fundada en 2004 por el periodista y escritor Samuel Logan, reportó en 2015 que los Carteles de Sinaloa y Tijuana están asociados con las mafias chinas de Tijuana y Mexicali para traficar asiáticos.

Estas redes criminales usan a residentes de los Estados Unidos para introducir a los indocumentados a California, afirmó el estudio en poder de A los 4 Vientos.

De acuerdo con la organización, cada asiático debe pagar entre 25 mil a 70 mil dólares para llegar a Los Ángeles, San Francisco, Nueva York o Chicago.

Chinos indocumentados detenidos (Infobae)

Ingresos multimillonarios

Este dato lo confirmó en mayo el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), que precisó el monto que tiene que pagar cada asiático por  cruzar de manera ilegal por la frontera Tijuana-San Ysidro o El Centro-Valle Imperial, California: de 45 mil hasta 70 mil dólares por persona.

Esta dependencia del gobierno federal de los Estados Unidos también publicó en mayo la estadística de chinos detenidos en el periodo enero de 2015 al 16 de febrero del 2019: un total de seis mil 532 que fueron aprehendidos en San Diego, El Centro-Valle Imperial, Yuma, Tucson, El Paso, Del Río y a lo largo del Río Grande (Bravo), que es el área de mayor captura de asiáticos.

El año 2016 fue el que mayor número de chinos indocumentados detenidos reportó, con dos mil 287, de los cuales 861 estaban en San Diego, 756 en la zona del Río Bravo y 505 en El Centro-Valle Imperial.

Un año después, se dio el segundo pico de aprehensiones con un total de mil 364 que por regiones se distribuyó de la siguiente manera: 702 detenidos en el Río Bravo, 310 en El Centro-Valle Imperial, y 235 en San Diego.

Del 1 de octubre del año pasado al 16 de febrero del 2019, San Diego reportó a 78 chinos indocumentados apresados y deportados, y a 35 en la zona El Centro-Valle Imperial.

En este año destaca igualmente el número de casos conocidos en Baja California.

Por ejemplo, el 24 de mayo, elementos de la Policía Federal y del Instituto Nacional de Migración rescataron a 18 migrantes, entre ellos 8 chinos y un indio, que fueron abandonados por “polleros” mexicanos en la letal Laguna Salada, donde las temperaturas se elevan en esta temporada a más de 40 grados Celsius.

Días antes, el 8 de abril, la Policía Estatal Preventiva (PEP) rescató a cinco ciudadanos indios indocumentados que estaban retenidos en una casa rural del Valle de Mexicali en espera de ser introducidos ilegalmente a los Estados Unidos.

Y en los primeros días de mayo, Enrique Acosta Fregoso, candidato a gobernador por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), reveló que durante su campaña, en la delegación Santo Tomás, 42 kilómetros al sur de la ciudad de Ensenada, vecinos le informaron que en ese lugar existe un grupo de traficantes de orientales.

“Me dijeron que los barcos llegaban con estas personas, atracaban en altamar y bajaban a la gente en embarcaciones menores a la comunidad en tierra, donde los hospedaban y alimentaban para después trasladarlos por tierra hacia la frontera”, refirió, pero su denuncia pública no tuvo consecuencias.

Enrique Acosta denunció y nadie le hace caso (Foto: Milenio)

Historia que se conserva

Lo dicho por el priista recordó un hecho que fue común en la región costera que va de la Bahía de San Quintín a la de Ensenada en la década de los 90 del siglo pasado, aun cuando sus orígenes en Baja California se remontan a la época del Porfiriato: el tráfico ilegal de miles de ciudadanos chinos con destino a la Unión Americana.

Su máxima manifestación se dio en el primer semestre de 1993 y estalló en un conflicto binacional en julio de ese año.

En abril de 1993 se dio el primer gran escándalo: 700 chinos fueron descubiertos en una casona ubicada en el poblado de Maneadero, a 15 kilómetros al sur de Ensenada. Fueron abandonados por traficantes, quienes les habían hecho creer que ya se encontraban en Los Ángeles, California.

Muchos de ellos lograron escapar en varias camionetas y luego varios fueron detenidos al cruzar la frontera por Tijuana, pero el resto se internó en Estados Unidos.

Los 350 chinos que logró capturar la policía municipal de Ensenada permanecieron varios días en esa ciudad y luego fueron trasladados a la capital del estado, Mexicali. Ahí, 10 de ellos pidieron asilo político, pero solamente un caso fue considerado.

El colmo de la negligencia y la complicidad de las autoridades migratorias mexicanas ocurrió cuando cientos de los que esperaban ser deportados, se fugaron al echarse a correr en las instalaciones del aeropuerto de Mexicali.

Durante varias semanas, la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos logró detener a decenas de ellos.

La patrulla fronteriza de Estados Unidos intenta averiguar por qué aumenta el número de chinos que cruza desde México (Foto: AFP).

Conflicto internacional sin consecuencias

El segundo gran escándalo de ese año se dio el 4 de julo, fecha en que tres barcos estacionados frente a la Bahía Todos Santos (Ensenada) fueron ubicados por el hoy desparecido Servicio de Inmigración y Naturalización (INS por sus siglas en inglés), con 659 chinos indocumentados abordo.

El gobierno mexicano tomó la decisión de hacerse cargo del arresto y deportación de los asiáticos que desembarcarían en el puerto de Ensenada, pero en ese momento el diario San Diego Union-Tribune dio a conocer un documento interno del INS con nivel de “confiabilidad excelente”, en el que se acusaba a un “importante general mexicano” asentado en Baja California, de trabajar para una banda internacional de traficantes de ciudadanos chinos, por lo que recibiría pagos mensuales hasta por 720 mil dólares.

El documento clasificado, que tiene fecha del 12 de mayo de 1993, indicaba:

“Tres miembros de una banda de traficantes de migrantes chinos, Guo Liang, Cheng Chui Ping y Wong Kim Fei, realizaron un acuerdo temporal con un importante general mexicano cuya base es Baja California norte. Este general se puso de acuerdo en un precio de 1,200 dólares por persona para garantizar que, cada mes, dos barcos cargados con migrantes chinos pudieran atracar en Baja California, sin ningún impedimento de fuerzas policiacas Como resultado de este acuerdo, ninguna nave debería ser confiscada.

“Estos barcos deberían ser descargados por elementos del Ejército Mexicano, desde donde (los migrantes chinos) deberían ser transportados hasta la frontera de Estados Unidos, entre San Ysidro y Caléxico Ellos pasarían la frontera de la siguiente manera: Los inmigrantes serían alineados cerca de la línea fronteriza entre dos puntos de vigilancia u observación militares, ubicados por lo menos a un kilómetro uno de otro Los observadores vigilarían los movimientos de las unidades de la Patrulla Fronteriza estadunidense.

“El mecanismo sería medir el tiempo en que un vehículo del SIN tardara en pasar por los dos puntos de vigilancia. Al llegar al segundo, se le avisaría al primero, dándole la posición y velocidad de la unidad Inmediatamente, desde el primer punto de vigilancia, los inmigrantes recibirían la orden de correr en masa a través de la frontera, una técnica que, supuestamente, asegura la entrada de ciudadanos de la República Popular de China.

“En el caso de que los inmigrantes sean capturados en Estados Unidos, ninguno de ellos perdería nada debido a que podrían reclamar asilo político (estaba fresca la revuelta popular de la plaza de Tiananmén, en junio de 1989).

El «hombre del tanque», también apodado como «el rebelde desconocido», protagoniza la imagen que dio la vuelta al mundo sobre lo que ocurrió en Pekín en junio de 1989 (Foto: Reuters).

“A su vez, los traficantes aceptaron no transportar más de 300 ciudadanos de la República Popular de China en cada nave, las cuales serían barcos cargueros en lugar de pesqueros.

“Una embarcación, probablemente con bandera panameña, ha zarpado de China y arribará a Baja California norte en dos o tres semanas con la intención de atraer más clientes. Las tarifas se redujeron hasta 15,000 dólares por persona.

“Los barcos serán cargados con pasajeros en las regiones de Guandong y Eainan, en China, exclusivamente, pues han sido reportadas como manejadas por importantes oficiales militares chinos.”

Con el informe en su poder, la revista Proceso preguntó al delegado de Servicios Migratorios de la Secretaría de Gobernación, Arturo Guerra Flores, sobre la posible corrupción de funcionarios mexicanos en el tráfico de indocumentados chinos. Comentó:

“Existe una fuerte corriente migratoria hacia Estados Unidos, y México ya les gustó de trampolín para meter a ese país ya no solamente drogas, sino ahora hasta gente. Como sea, alguien debió ayudarles aquí, porque de otra forma uno no se explica cómo pudieron desembarcar en un lugar que no tiene muelles y cómo pudieron permanecer ocultos tanto tiempo, sin que nadie detectara nada. Eso es lo que ahora estamos investigando.”

Por lo que ocurrió en la garita de San Ysidro el pasado lunes 3 de junio, como colofón de un tráfico de indocumentados asiáticos en la región que hoy sigue constante, creciente y ampliado a diversas nacionalidades, el gobierno mexicano, 26 años después de aquellos denigrantes acontecimientos, aún sigue investigando.