CLANDESTINO: Vamos requetebien

La comprensible prisa que nuestro Presidente le quiere imprimir a su acción de gobierno, se ha topado con la normatividad de la más mínima operación, la curva de aprendizaje en el dominio de la administración, la desconfianza en las herramientas utilizadas antes, la falta de criterio de los colaboradores y los recortes que, si bien liberan algunos recursos, ya lastiman fibras muy sensibles.

Álvaro de Lachica y Bonilla/4Vientos

 ¿Puede él desestimar esa realidad, desestimar los factores que frenan su actuación e, incluso, hacer gala de optimismo diciendo que «vamos requetebién»? No le vendría mal escuchar, reflexionar, dejar de regalar motivos y municiones a los adversarios… y, ¿por qué no?, también dejarse ayudar. Al gobierno no le faltan adversarios, ni duda cabe. Por eso resulta absurdo regalar motivos para que quienes titubean entre apoyar o resistir, se inclinen por la resistencia a partir de la sensación de sufrir agravios inmerecidos, derivados de su condición social.

Carencias en todos el sector salud en México. Foto: internet

Los profesionistas que nos dedicamos a la Salud, vimos azorados, cómo hace algunos días, la Secretaría de Hacienda congeló 794 millones 337 mil 423 pesos del presupuesto asignado a 26 institutos, hospitales y centros de alta especialidad; además ordenó reducir 30 %, los gastos operativos respecto a los montos aprobados y 50 %, los relativos a servicios personales, desde viáticos y comidas hasta subcontrataciones de servicios a terceros, como son pruebas de laboratorio, recolección de biológicos infecciosos, químicos y no infecciosos.

Las disposiciones de “congelamiento obligatorio” del presupuesto por parte de Hacienda, cuyo objetivo es concentrar los recursos para compras consolidadas de medicamentos y de insumos a precios accesibles, ya está afectando la operatividad de 13 institutos nacionales,nueve hospitales de alta especialidad y de los centros de Transfusión Sanguínea y de Trasplantes. 

Con la implementación de las medidas de «austeridad para combatir la corrupción», Hacienda giró dos memorandos: uno el 3 de mayo, con el que congeló 339 millones 516 mil 710 pesos, y el segundo, con fecha 15 de mayo, con el que anuncia otro congelamiento por 454 millones 820 mil 713 pesos, lo que da un total de 794 millones 337 mil 423 pesos.

Para acabarla de amolar, pareciera  que la lección de lo sucedido con los médicos residentes en abril no fue aprendida, pues dentro de las medidas de austeridad del actual Gobierno se están tomando decisiones que pueden detonar otra crisis similar; esta vez con los miles de pasantes de Medicina, Nutrición, Odontología y Enfermería que hacen su Servicio Social en las clínicas y centros de salud de las zonas rurales en todo el país. La Secretaría de Salud recortará a la mitad la cantidad de apoyos económicos para estos pasantes, los cuales de por sí son mínimos, (una beca que puede ir de $600 a $3,600 pesos al mes, dependiendo la carrera y el tipo de plaza elegido).

Todos los pasantes de las profesiones para la salud y ramas afines están obligados a prestar su servicio social como requisito curricular indispensable para obtener su título profesional. Son estudiantes que ya cursaron la carrera en el área de salud, y que para poder titularse deben prestar su Servicio Social generalmente en las comunidades más pobres y alejadas del paìs. Es decir, al igual que los residentes de especialidad, son mano de obra barata para el sistema de salud y en este caso sostienen gran parte del primer nivel de atención de la salud de los más pobres.

Sobra decir que con esa limitada beca los pasantes de servicio social tienen que sobrevivir en precarias condiciones por 12 meses en la comunidad donde les toque, muchas veces en zonas totalmente aisladas, de alta marginación e inseguridad. De hecho con los índices delincuenciales en México, no son pocos los casos de médicos que prestando su servicio social han sido asesinados.

¿Estarán pensando nuestras actuales autoridades obligar a los pasantes a prestar el servicio social de manera gratuita, sin un peso de apoyo? Sería absolutamente injusto. ¿No se les podría pasar algo de los recursos de Jóvenes Construyendo el Futuro? Finalmente son profesionistas dando un servicio elemental y de alto valor a la comunidad. Lo más increíble es que este recorte presupuestal para becas de pasantes se está decidiendo no porque no existan los recursos. La partida para este fin ya había quedado reservada dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) aprobado para 2019. Se está decidiendo recortarlo haciendo caso omiso a lo aprobado por el Legislativo.  

Justo al escribir esto se conoce el fallecimiento de trece recién nacidos en el Hospital General de Tijuana por falta de medicamentos. Y hace unos días, la renuncia de Germán Martínez al IMSS provocada por el enfrentamiento con funcionarios de la Secretaría de Hacienda. Porque si bien es cierto que en el sector salud en toda la república se cometieron muchas tropelías y actos de corrupción que siguen impunes, también lo es que en materia sanitaria los beneficios que la población adquiere son siempre muy superiores a los gastos que reporta. Ese control del gasto tiene dos consecuencias fatales: una directa para el IMSS: pasillos de espera llenos de personas adoloridas y maltrato o retraso en la atención a pacientes; y un segundo efecto indirecto todavía peor: el fortalecimiento de los servicios de salud privados, que ocasionará mayor “gasto de bolsillo” de las familias cuando sus seres queridos tengan un padecimiento… «Ahorrar y controlar en exceso el gasto en salud es inhumano. Ese control llega a escatimar los recursos para los mexicanos más pobres”, dice Germán Martínez en su carta de renuncia al Seguro Social.

Y bueno,  parece que en materia de salud, en lugar de ir “requetebién”, los mexicanos tendremos que ser pacientes, porque hace unos días, López Obrador dijo: “Yo creo que en 3 años la atención médica y medicamentos van a ser gratuitos para todos los mexicanos, y vamos a tener un servicio de salud igual que el de los países nórdicos, Dinamarca, Suecia, igual que el de Canadá”, o de plano, acostumbrarnos a ir con el doctor Simi, para ahorrarnos dinero en la consulta y los medicamentos, porque lo que estamos viendo hasta hoy, es cómo el Estado Mexicano está dispuesto a  renunciar de plano a atender la salud de millones de mexicanos.