NoBI-Noroeste: La experiencia de salir del laboratorio para explorar mercados

Un equipo conformado por Patricia Juárez Camacho, Claudia Alcira Espinoza y Elizabeth Rubí Cham, en su calidad de investigador principal, estudiante emprendedor y mentor de negocios, respectivamente, participaron a nombre del CICESE en la edición 2019 del Nodo Binacional de Innovación (NoBI) Noroeste, una iniciativa que brinda capacitación para explorar mercados y comercializar tecnologías desarrolladas en universidades y centros de investigación.

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Ensenada, Baja California, México, 24 de mayo de 2019.- “Lo más valioso que aprendí es ver que la investigación que hacemos en el laboratorio realmente puede llegar a las manos de un paciente. Participar en el NoBI nos entrena para cambiar nuestra visión. Por lo general, los científicos no estamos capacitados para ser innovadores, ni comercializadores. Este programa te ofrece una visión amplia, posibilidades de networking, de interactuar con instructores y conocer gente que se dedica a la comercialización. En aspectos de innovación, comercialización y en hacer los sueños realidad, no puedes trabajar solo”, señaló la doctora Patricia Juárez quien es investigadora del Departamento de Innovación Biomédica del CICESE.

Los NoBIs son una iniciativa del CONACYT en alianza con la National Science Foundation (NSF) de Estados Unidos, para capacitar en siete semanas a grupos de investigadores y emprendedores en la metodología I-Corps, la cual brinda las herramientas necesarias para transformar las innovaciones que surgen de los laboratorios, en productos y servicios exitosos.

Para participar en este programa de capacitación se requieren equipos integrados por un investigador principal, un estudiante emprendedor y un mentor de negocios.

En este caso, además de Patricia Juárez, participaron Claudia Alcira, quien es estudiante del posgrado en Nanociencias del CICESE, y Elizabeth Rubí, gestora de tecnología de la Dirección de Impulso a la Innovación y el Desarrollo (DIID) de este centro.

En esta edición el CICESE participó no solamente con propuestas. Ahora formamos parte de la red y colaboramos como organizadores evaluando proyectos. Este año se recibieron más de 40 propuestas, de las cuales 24 fueron seleccionadas. Nosotros, como CICESE, enviamos dos y nos aceptaron una”, explicó la MA Elizabeth Rubí Cham.

El proyecto seleccionado para participar en el NoBI-Noroeste fue “Diagnóstico específico de cáncer de mama basado en nanopartículas luminiscentes”.

Las 3 que «salieron a la calle» (Cortesía)

Este proyecto surge de una colaboración entre investigadores del CICESE, liderados por la Dra. Patricia Juárez, y el Dr. Gustavo Hirata, del Centro de Nanociencias y Nanotecnología (CNyN) de la UNAM.

“En mi laboratorio en el Departamento de Innovación Biomédica tenemos diferentes líneas de investigación. Uno de los proyectos más avanzados es el de diagnóstico de cáncer utilizando nanopartículas luminiscentes. Sin embargo, la investigación estaba a nivel básico y preclínico, y no sabíamos si estaba listo para entrar al NoBI ya que nos pedían un proyecto en una fase de desarrollo avanzado y con potencial de comercialización. Cuando escogieron nuestro proyecto nos sentimos muy orgullosos ya que destacaba la importancia y alcances de nuestra investigación. Al terminar el curso, me di cuenta de las posibilidades que tenemos de llevarlo al siguiente nivel y lo más importante es que vimos que se puede convertir en una realidad”, comentó la Dra. Patricia Juárez.

Durante las siete semanas de entrenamiento, presencial y en línea, los participantes del NoBI-Noroeste realizaron más de 100 entrevistas a posibles clientes para validar la tecnología.

“Las primeras semanas realizábamos entre 10 a 12 entrevistas. Nos dimos cuenta de dos cosas, que debíamos hacer más entrevistas y que nuestra área de posibles clientes está en Ciudad Obregón, Sonora. Esto porque en una institución pública de salud, si no te pueden dar tratamiento en Tijuana o Ensenada, te derivan allá. Entonces, Claudia, que es de Sonora, se trasladó a Obregón y terminamos exitosamente con 140 entrevistas, incluyendo a médicos generales, radiólogos y oncólogos”, explicó Elizabeth Rubí.

“Lo que hicimos fue salir del laboratorio y ver qué sucede con el médico y en qué etapa podría utilizar nuestra tecnología. A la hora de hacer las entrevistas nos dimos cuenta que uno de los problemas más frecuentes que retrasan el tratamiento del cáncer y contribuyen al avance de la enfermedad son los falsos positivos y falsos negativos. Con nuestra tecnología podemos eliminar eso debido a que las nanopartículas, al viajar por el torrente sanguíneo, se incorporan a la célula de cáncer de mama desde un tamaño aproximado de 50 micrómetros, haciendo más precisa la detección. Estas nanopartículas en combinación con una mastografía, podrían ser la combinación perfecta para poder observar el cáncer desde un inicio”, explicó Claudia Alcira.

En Ensenada –agregó Claudia- tuvieron la oportunidad de entrevistar a pacientes y a mujeres sobrevivientes de cáncer de mama. La experiencia de poder tener este acercamiento fue muy significativa para todas las participantes.

En contacto también con mujeres enfermas con cáncer de mama (Cortesía)

Patricia Juárez comentó que el estar frente a un paciente significa una gran responsabilidad, ya que no se puede crear falsas expectativas en los pacientes. Tenemos que ser conscientes del alcance y las limitaciones de la tecnología.

“Cuando entrevistamos a pacientes con cáncer de mama fue una sorpresa. Siempre pensamos que en México no se valora la figura del científico, porque casi nadie sabe lo que hacemos y se nos ve como un grupo privilegiado. La sorpresa fue ver su agradecimiento y disposición. Nosotros les comentábamos que la investigación es un proceso lento y progresivo y que lamentábamos mucho no tener resultados más pronto. Ellas nos dijeron que entendían que era un proceso y que no nos preocupáramos; que si no era para ellas, será para las que vienen después”, compartió la Dra. Patricia Juárez.

Claudia Alcira agregó: “muchas veces nosotros estamos en el laboratorio haciendo experimentos y nos sentimos orgullosos de que todo va bien y que tal vez, algún día, nuestra tecnología pueda llegar a un público. Pero el salir y hablar con ese posible usuario te da motivación para regresar al laboratorio y hacerlo con más ganas. A veces los temas de nanociencias pueden sonar muy ambiciosos o fantasiosos, pero esas ideas locas pueden ser realidad”.

Otro aprendizaje fue el pensar más allá del artículo científico; buscar la aplicación de la investigación más allá del laboratorio y buscar otras fuentes de financiamiento.

“En México hay una falta de formación y cultura de transformar la investigación académica en un producto terminado. Sin embargo, sin investigación básica de calidad no se puede hacer investigación aplicada, de ahí lo importante de apoyar a ambos tipos de investigación”, señaló la Dra. Juárez.

El NoBi-Noroeste lo componen la Universidad Autónoma de Sinaloa como institución líder, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C. (CIAD), las universidades Autónoma de Chihuahua (UACH), Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), de Sonora (UNISON) y Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), así como el CICESE.