REDES DE PODER: La justicia que esperamos

La liberación de delincuentes es un problema penal que la gente llama injusticia. Las personas no versadas en derecho lo primero que afirman es: el sistema no sirve, el sistema tiene la culpa. Pero este asunto es más que culpar a un supuesto mal sistema. El nuevo sistema de justicia penal es un sistema garantista, y no es que el sistema libere delincuentes, sino simplemente que gozan de los derechos que siempre han estado plasmados en la Constitución, pero que siendo parte del sistema penal no eran respetados o conocidos.

Alfonso Torres Chávez/ 4Vientos

Si los elementos que hay dentro de la carpeta de investigación son deficientes, los jueces no tienen elementos para condenar. Y eso no es culpa del sistema, sino culpa de la fiscalía que no hace bien su trabajo.

Tenemos miles de carpetas bien integradas que llegan a feliz conclusión.

Los estudios prospectivos que se han realizado por parte tanto del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México como del Instituto Nacional de Ciencias Penales, demuestran que el sistema es eficaz cuando se utiliza adecuadamente.

Cualquier sistema de justicia es perfectible. Hemos ya escrito aquí sobre todas las normas de la miscelánea penal y sus problemas. Pero aun con ello, hay cosas que pueden mejorar y ser perfectibles.

El derecho en general, y por ende, sus normas son productos del intelecto humano, por lo tanto es susceptible de tener hierros, pero es importante señalar que todas estas normas pueden mejorarse.

Todos los sistemas penales del mundo tienen problemas, pero no por ello podemos afirmar que no haya justicia.

Luigi Ferrajoli, jurista italiano y con nacionalidad francesa, teórico del derecho y la democracia, prestigiado garantista.

Con el paso del tiempo el sistema habrá de mejorar y los justiciables serán los primeros en resentir la mejoría.

El que las audiencias sean públicas ya es un gran avance, sobre todo en un sistema como el anterior en que los esquemas eran totalmente cerrados.

El garantismo penal del que habla Luiggi Ferrajolli, es precisamente que el sistema penal sea lo suficientemente abierto para brindar dos valores fundamentales: seguridad y justicia.

La sociedad que siente que el sistema no la protege tiene aún un sistema que está en periodo de prueba, porque, aunque la reforma ya haya empezado a surtir sus efectos, estamos ante la presencia de un sistema que aún se puede mejorar.

La justicia siempre tiene un espacio en cualquier estado constitucional. 

Imagen de portada: La OCDE felicita a México por transitar al Nuevo Sistema de Justicia Penal. Foto: internet

Maestro en Derecho con especialidad en Derecho constitucional y amparo por la UIA Tijuana. Maestro en ciencias penales por el Instituto de ciencias penales y política criminal de Baja California