MUSA VERDE: El fracaso del programa para terminar con la pesca ilegal de totoaba

La Totoaba (Totoaba macdonaldii) era un pez abundante en el Alto Golfo de California. Se pescaba indiscriminadamente un volumen alto de peces de gran tamaño.

Horacio de la Cueva / 4 Vientos

La Totoaba, como muchos otros peces, tiene crecimiento indeterminado. Su tamaño lo determina principalmente su edad. Se estaba pescando una población madura de un animal con gran capacidad reproductiva, pero no de una población infinita y permanente.

Como toda pesquería de la que se conocía poco de su biología y sin regulación, fue sobreexplotada. La buena pesca atrae más pescadores. Estos empiezan a sacar piezas cada vez más pequeñas y jóvenes porque ya no hay peces grandes y viejos. Al momento del colapso la mayoría de los peces son inmaduros y no hay suficiente reproducción como mantener la captura comercial.

Generalmente, en estos casos de sobreexplotación, los pescadores cambian de pesquería y continúan su comportamiento. El caso de la Totoaba es diferente. Los pescadores no han abandonado la pesquería colapsada de una especie amenazada y protegida por la Ley, con supuestas consecuencias.

Tampoco la presión internacional para parar la pesca de Totoaba y la muerte incidental de la Vaquita Marina, en la forma de un boicot de camarón del Golfo de California, ha sido suficiente para detener la captura de la especia.

La totoaba es un substituto de Larimichthys crocea, una especie de pez de la familia Sciaenidae en el orden de los Perciformes, que vivía en el Pacífico Noroeste, en las aguas de Taiwan, China, Corea y Japón.

La creencia en las propiedades medicinales y afrodisiacas del “buche” de Larimichthys crocea y su gran demanda, colapso esta pesquería y casi se extinguió a la especie, aunque se cultiva en China.

La similitud morfológica de la Totoaba y su facilidad de pesca ilegal, la ha hecho popular en las redes internacionales de tráfico de especies. Los “buches” son realmente las vejigas natatorias que regulan su flotabilidad.

Los buches de Totoaba valen miles de dólares. El trabajo ilegal de unas cuantas horas puede llevar mucho dinero malhabido a una economía familiar colapsada.

La prohibición de la pesca y la distribución injusta de subsidios a pescadores de la región para que retiren sus redes agalleras de las aguas del Alto Golfo de California, y permitir así el principio de la recuperación de la Vaquita, ha sido un fracaso económico y social.

Los planes de compra de licencias, botes y redes fueron claramente insuficientes y mal planificados.

Buches de totoaba decomisados en el extranjero (El Universal)

Además, siguen existiendo redes argalleras utilizadas para la pesca de la totoaba y no se han probado ni implementado exitosamente nuevas artes de pesca, que sean más selectivas en los objetivos de captura, que den sustento a los pescadores y protejan a la Vaquita.

La permisividad en la expedición y vigilancia de los permisos de pesca, y los intermediarios, colapsan los precios de la pesca, manteniendo a los pescadores sin permiso en condiciones económicas y de sustento muy precarias.

Como sucede con las aletas de tiburón, sólo las vejigas son importantes para los pescadores; el resto del pez que alguna vez tuvo un valor comercial alto y sirvió para sustento familiar, es desechado. Es más fácil esconder, transportar y traficar vejigas que cuerpos enteros.

Cuando se acabe la Totoaba, ¿de que vivirán los pescadores? No habrá un producto tan apreciado.

Ni pescadores ni autoridades se han esforzado en crear fuentes alternativas y sustentables de empleo. No hay granjas de camarón o de Totoaba, ambos animales fuentes de riqueza y proteína para consumo local, regional, nacional y de exportación.

Reunión México-EU-China para combatir el tráfico ilegal de totoaba. En nuestro país no ha servido para nada (Foto: El Arsenal).

Tampoco las autoridades han buscado capitalizar a los pescadores con equipo más moderno, seguro y de mayor capacidad, permitiendo una forma de vida sustentable. No se ven proyectos de desarrollo económico alternativo.

Es obvio hoy que las autoridades de pesca y conservación nunca hicieron lo suficiente para evitar los conflictos entre sus responsabilidades respectivas.

Con la entrada de grupos de conservación en defensa de la Vaquita y contra la pesca ilegal de Totoaba, el problema no se ha resuelto, sólo se ha hecho más complejo al haber más actores interesados.

Sin esfuerzos reales de las autoridades por detener la pesca ilegal de Totoaba y promover la supervivencia de la Vaquita, ambas especies marinas están condenadas a la extinción y los pescadores a la pobreza sinfín.

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz, así como el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! ¡Dejemos a Constellation sin agua!