Palabras que digan Adiós: navegando por las fisuras de Maura Rosa

Cuando se trata de hablar de música de la frontera bajacaliforniana pudiéramos pensar en dos términos para definirla: heterogénea y creativa. Desde el post-punk shoegazer hasta el indie-pop, atravesando por propuestas de rock psicodélico, el punk rock, el stoner metal y un variopinto mosaico de muchos otros géneros combinados, Baja California se ha posicionado como una fuente de propuesta musicales independientes que alimentan y nutren el espíritu de millones de amantes de la música.

Iván Gutiérrez / A los 4 Vientos

Es dentro de este escenario de sonidos estruendosos, volátiles, arrulladores, psicodélicos y/o dolorosos que navegan las sutiles melodías de Maura Rosa, una propuesta que “surge con la fuerza atada al querer y una intensa necesidad de crear”.

Con un corazón purpura de brillos neón en una mano y el eco de una guitarra eléctrica en la otra es que Maura Rosa Nogueira Álvarez, joven fundadora de este proyecto musical, nos platica más sobre las palabras, los (a)dioses, las sábanas y las emociones que hay detrás de la música que compone junto con los músicos Aarón Ruiz (Secuencias, sintetizador, percusión y efectos), Aarón Carrazco (Guitarra y voz), Dalia Esquivel (Teclados), Raúl De La Torre (percusión y voz) y Alex Vargas (Bajo y Voz).

¿Cómo inicia y se desarrolla el proyecto de Maura Rosa?

El proyecto como banda inició en la primavera 2017, pero su raíz solista data desde el 2011. Todo inició como algo acústico: guitarra y voz. Sin embargo, después de un rato me cansé de la paleta de colores disponible. Entré entonces a una banda de nombre Penélope, donde me incorporé al mundo de la guitarra eléctrica y empecé a tocar con otros músicos. La banda se terminó y regresé a mi proyecto personal, pero con nuevas ideas.

Con el tiempo comencé a tocar con nuevos músicos y las cosas se fueron dando. Ahora ya no es un proyecto solista, sino que es una plataforma donde todos aportamos. A veces me da ganas de cambiarle el nombre, porque es un proyecto entre todos.

¿Qué géneros arropan su música?

Tenga una fuerte inclinación por el mundo canta-autor, en particular de la época noventera-dosmilera. Musicalmente me gusta explorar los ritmos sincopados. Una influencia muy grande es Tori Amos, de los 90s. También soy muy fan de música industrial, me gustan los ritmos Los Cuatro Cuatros, y también me gusta mucho el mundo de Trip-Hop.

¿De qué temas habla tu música?

Muchas hablan del amor, pero el amor desde la esquina agridulce. No tanto desde el desamor, sino de la honestidad que implica darle amor a alguien (a una pareja o a ti mismo). Pienso que siempre hay una dualidad: para dar amor hay que conocer, y conocer bien algo implica ver también sus fallas, sus trucos, sus mañas, al igual que conoces un carro viejito al que sabes cómo meterle la llave, cómo arrancarlo y cómo a veces te puede dejar abajo. Creo que para llegar a lo dulce debes pasar por lo amargo, y viceversa.

Y bueno, no sólo escribo de amor hacia una persona, sino amor a la vida o ti mismo. En algunas canciones también hablo de sentimientos negativos, como los celos, la ira, la venganza, el enojo…

¿Cómo fue la elaboración tu primer álbum, Cama en la Sala?

Se refiere a una relación muy larga que tuve. En sí la cama literalmente estaba en la sala. Muchas de las canciones de ese EP son sobre esa relación, sobre sus épocas penúltimas. Fueron escritas en un crepúsculo. Teníamos la cama en la sala porque el cuarto lo usábamos como cuarto de música.

No había mucho espacio, vivíamos muy humildemente. Por ende, la relación era bastante expuesta para nosotras, sin barreras, era todo transparente, y eso alcanzó un nivel tóxico muy gacho, al grado de que era una relación que continuaba únicamente por la rutina. Hay una canción que habla de eso que todavía no saco, que dice “es amor o rutina, la respuesta se combina, entre tanto dolor se diluía”. Lo acepto de todo corazón, fue una relación muy dolorosa para las dos, pero creo que fue la mejor decisión que se pudo haber tomado.

¿Canción favorita de este álbum?

Me gusta mucho Palabras que Digan Adiós, una canción que escribí con mucha intensidad, pensando sobre cómo sería si se muriera una persona que quiero mucho. Esa idea me puso muy triste, y pues de eso se trata esa canción, es como dar gracias porque esa persona sigue ahí. Fue una canción difícil de escribir. Al principio era súper depresiva, pero luego le metí ese beat de hip-hop, como para echarle un poco de azúcar.

¿Dónde te has presentado y con quiénes has compartido escenario?

En Tijuana en todos los lugares (risas), como Entijuanarte, FestiArte, Black Box, Feria del Libro, en el Mous Tache, en un chingo de cafés. Llegué a tocar hasta en el Cavalli, un lugar de bandas norteñas que antes se llamaba Mandra. En Ensenada hemos tocado en Wendlandt, en el Foro Experimental de CEARTE y recién en el Beer Fest.

Hasta nos ha tocado compartir escenario con músicos muy chingones como Porter, Clubz, Entre Desiertos, Jardín, Ramona (cuando estaba en Penélope), E-Arenas (proyecto del bajista de Chicano Batman) y Él Mató a un Policía Motorizado.

¿Qué viene para Maura Rosa?

Seguir componiendo. Entre todos hemos hablado y a todos nos gustaría tratar el proyecto como una agencia creativa, dedicarnos a componer y escribir canciones, retarnos y entre todos tener una comunicación abierta de qué funciona y qué no. Siento que estamos jugando con algo que ya está ahí, pero vamos a empujar nuestros límites como personas y tratar de ser lo más creativos posibles, e intentar crear esa nube de gelatina que puede cargar a toda una audiencia y transportarnos a otro lugar. Esa es la meta, ayudarnos a viajar, y poder llevar a una audiencia en ese viaje. Trabajo, eso lo que nos espera en el futuro.

¿Dónde y con quién te gustaría tocar en un futuro?

Me encantaría tocar en cualquier Foro Cultural de la República que sea un lugar íntimo, cerrado y con sillas. Me gustan mucho los Foros Culturales, como aquí el ICBC o las salas del CECUT, ambientes así me encantan, y siento que en ellos brillamos mucho. Hace unos meses tocamos con Meltí en el Foro Experimental y fue una experiencia muy bella.

De compartir escenario quizás con esta banda de Ecuador, Sexores, a quienes admiro mucho. También hay esta banda de Chile, Chicarita, un proyecto muy perro. Cualquiera de esas bandas sería genial. Pero si un día Ely Guerra viene y nos toca la puerta, awebo, no le digo que no, yo creo que me desmayo y ni hago el show porque voy a estar mal (risas). Con ella estaría súper chingón, y yo digo que si seguimos trabajando duro sí podría pasar. 

Nombra de tres a cinco de tus bandas favoritas, ya sea del momento o de toda la vida

Ahorita he estado escuchando mucho a VNV Nation, una banda industrial que he escuchado toda mi vida, y es como un Guilty Pleasure, pero siempre aprendo algo de ellos. He estado tripeando mucho un álbum de Don Cherry, un proyecto tripeadón, y en esta semana ya he escuchado su álbum como tres veces y me encanta.

También he estado escuchando Funk & Soul ochentero, como las Mary Jean Girls. Todas las rolas que pasan en las estaciones de radio del Grand Theft Auto Vice City me encantan. También he estado tripeando un género japonés de los ochentas que se llama Citypop, quees más elegante de lo que se oye, es como música de Dorians, como cuando vas a comprar ropa; me ponen bien feliz esas rolitas.

¿Cómo describirías tu propuesta musical en pocas palabras?

Lo describiría como… “La mejor cosa del mundo” (risas). No, diría que…  es como un pop que ha pasado por muchas cosas en su vida, ha vivido muchas cosas y ya se le fue el vibe de andar en la playa y mejor se va a ir a conducir por el campo.