Lo que faltaba: pagan con cheque sin fondos concesión del Carnaval de Ensenada

Rodolfo Lizárraga Romo y Fernando Mancilla Ponce, concesionarios del Carnaval de Ensenada en sus tres últimas ediciones, pagaron a destiempo y con un cheque sin fondos al Ayuntamiento de Ensenada.

Javier Cruz Aguirre / 4 Vientos

La anomalía ya la investigan los integrantes del Comité de Festejos de Ensenada (Comife) para dar vista del problema a la Sindicatura. Se trata de medio millón de pesos que correspondían al segundo pago hecho por los promotores privados a cambio de la concesión del Carnaval 2019.

La investigación, declaró Jorge Menchaca, Presidente de la Cámara de Comercio (Canaco) de Ensenada, deberá incluir una explicación de la Tesorería Municipal respecto en dónde se invirtió el primer pago de los concesionarios: otros 500 mil pesos.

Esos recursos, recordó Menchaca, se cubrieron tres días después de que los promotores privados ganaron por tercer año consecutivo el derecho a organizar y comercializar el mayor festejo popular de Baja California.

Lizárraga y Mancilla obtuvieron la concesión en noviembre del 2018 a cambio de un millón de pesos. Antes del acuerdo, el cabildo aprobó reducir a esa cantidad el valor de la concesión que originalmente se fijó en tres millones.

El dinero que el ayuntamiento ganó a cambio del permiso se utilizaría en pagar parte del adeudo histórico del Comife –casi tres millones de pesos-, pero una vez que el primer pago de los permisionarios ingresó a la Tesorería que dirige Guadalupe Méndez Maldonado, el uso del dinero cambió “para gastos inherentes al carnaval”.

La fiesta popular más grande de BC (Archivo)

En le edición del 2018, los mismos empresarios pagaron 800 mil pesos por el evento.

Esa cantidad se debió emplear en saldar deudas con los proveedores y a ex trabajadores del Comité de Festejos que depende del gobierno local, pero la administración que preside el priista Marco Antonio Novelo Osuna la usó en gasto corriente.

En este año, el segundo pago se debió hacer el 15 de enero, pero Lizárraga y Mancilla solventaron la deuda el 27 de marzo con un cheque sin fondos.

“Es una vergüenza que la empresa concesionaria del carnaval haya querido pagar sus adeudos con un cheque sin fondos, lo que demuestra la falta de moral, la falta de seriedad de sus representantes”, estimó el dirigente de los comerciantes.

Recordó que en el festejo con el que arrancó la celebración que reúne año con año a más de 650 mil personas, los organizadores decidieron que la “Quema del mal humor” se dedicara -por “indeseables”– a los comerciantes del primer cuadro de la ciudad porque, a través de su cámara, solicitaron en múltiples ocasiones el cambio de lugar de la fiesta.

En la “quema del mal humor” (Archivo)

Los nuevos dueños del carnaval

Rodolfo Lizárraga y Fernando Mancilla suministraron por años al Ayuntamiento de Ensenada diversos servicios de publicidad, entretenimiento, comunicación y propaganda en internet y medios audiovisuales.

Mancilla también fue presidente del Comité Organizador del Carnaval en los años 2003 y 2004. Para ello contó con el respaldo del gobierno municipal que presidió el doctor Jorge Antonio Catalán Sosa.

En junio y julio de 2005 se vio envuelto en acusaciones de haber cometido presuntos actos de corrupción –mal uso de aproximadamente 400 mil pesos- en el Carnaval del año 2004.

Él se defendió y dijo que entregó personalmente a diversos funcionarios municipales la documentación comprobatoria de que el dinero “se manejó con honestidad y eficiencia.”

Afirmó que dio en mano a Jorge Antonio Catalán todas las copias de un talonario de cheques que él expidió para cubrir los gastos de la fiesta, aseveración que Catalán no aclaró antes de su muerte en mayo del 2008.

La Corte Real del Carnaval (Archivo)

También dijo que el Carnaval de Ensenada es autofinanciable y que en el año 2003 logró una ganancia de más de 130 mil pesos para el ayuntamiento, por lo que pidió al nuevo alcalde -César Mancillas Amador- que lo ratificara en el cargo, cosa que no sucedió.

Desde 2016 ya no necesita pedir ese favor. Ahora compra los derechos de la celebración popular a los dos últimos gobiernos municipales priistas, y se da el lujo de pagar al ayuntamiento con cheques sin fondos sin que eso sea motivo de preocupación para él y su socio.