Los pasos de López… en la historia

Este –“Los pasos de López”– es el nombre que Jorge Ibargüengoitia le dio a la última de sus obras y publicada en 1981, la que tuve en suerte leer con avidez en ese mismo año. De su lectura se descubre una hilarante historia que parodia el movimiento de la Independencia. Lectura recomendable pues.

Pintura de Jorge González Camarena

Osvaldo Medina Olvera / Foto principal; Efe y El Universal

La novela llegó a mi memoria décadas después cuando encontré un incipiente parangón con el López que es ahora titular del Ejecutivo Federal y “los pasos” semejantes a los que sucedieron en la época de La Reforma “a cargo de aquel Titular del Ejecutivo”; similitud y admiración no disimulada por el actual.

Pero el propósito del presente artículo es el análisis de la propuesta de éste López, que en la última semana de marzo de 2019, públicamente expuso la idea de demandar a la Corona Española que se disculpe por las atrocidades cometidas durante la conquista en éste continente; atrocidades que se traducen en actos genocidas.

Todo lo anterior debe ser analizado seriamente en un contexto histórico y no a la luz de una insoportable levedad política, como la pretende hacer ver un desatinado Mario Vargas Llosa quien lejos de analizar a fondo las razones de éste López, en la misma semana manifestó a medios españoles que el presidente mexicano se debió de escribir a sí mismo la carta, en lugar de pedir al rey de España que se disculpe por los abusos cometidos en la conquista, pues todavía hay miles de indios explotados en el país.

Mario Vargas Llosa ha tomado el tema de manera tangencial y desde luego que también tiene sus propios motivos: peruano, nacionalizado español sin renunciar a su nacionalidad; desde 1993 radica en España y escribe para diarios españoles independientemente de su actividad literaria. Lo anterior no le impide convertirse en crítico ni adoptar una actitud defensiva de la Corona española, pero su historial de escritor si le obliga moralmente a una postura objetiva; sin embargo, su historial político le indica lo contrario.

Su antecedente político le lleva a criticar a López (a su decir) por los miles de indios explotados en el país, pero soslaya el hecho de que el actual presidente de México tiene unos meses dirigiendo al país, de manera que la culpa que le pretende atribuir resulta ilógica.

Su antecedente político le debe hacer notar que como presidente de México, si bien es cierto que López representa a todos los mexicanos, la disculpa pública que se solicita a la Corona Española no es a título de los millones de mexicanos, sino a nombre de una minoría que fue directamente afectada y que ha sufrido los estragos de la conquista.

Hablar y exigir por los agraviados (Foto: Más México)

LAS RAZONES DE LÓPEZ

Si bien es cierto que cuando Andrés Manuel López Obrador asume la Presidencia de México lo hace para representar a todo el pueblo de México, también es cierto que la pluriculturalidad del país le obliga a un trato diferenciado en cuanto a los pueblos originarios.

Los pueblos originarios son naciones que habitaban antes de la conquista y tenían no sólo sus usos y costumbres, sino además gozaban de un esquema normativo válido: un régimen jurídico propio.

Vargas Llosa tiene razón en poner su índice de fuego en un punto válido: sigue habiendo miles de indígenas explotados, pero esa es también la razón de López: la existencia de miles de indígenas que continúan explotados se debe a que fueron miles de indígenas (pueblos originarios) los que fueron masacrados por los conquistadores.

No se debe pasar por alto el contraste de ambas realidades. España era un imperio en decadencia (no cultural, pero sí económica y militar) al grado de que debía encontrar nuevas rutas comerciales hacia la India con quien mantenía interese comerciales. Pero su situación era precaria en comparación con lo que fue en su pasado, ya que tuvo que empeñar joyas propiedad de los propios Reyes de España para financiar la aventura de encontrar rutas comerciales alternas.

Así se financia la aventura de Colón para encontrarse con un continente distinto y, en su suerte, mejorar su situación.

De ahí surge la necesidad de pedir que la Corona Española se disculpe con pueblos originarios, pues se evidenció el trato genocida que el ejército español tuvo con los pueblos originarios, quienes a su vez esperaban a los que consideraba era enviados de dioses y dispuestos a respetarles.

Los pueblos originarios recibieron con beneplácito a los llegados allende el continente, pero la respuesta de los conquistadores fue violenta y genocida. Libros sobre esa historia se han escrito de manera abundante.

Bien se dice que la historia es escrita por los vencedores y, sin embargo, en esas historias no se ha dejado de la lado la verdad (minimizada o no) de haberse diezmado una población de naciones originarias a manos de los conquistadores.

Más de cinco siglos han sucedido desde el inicio de esa gradual desgracia de pueblos originarios, los cuales florecían culturalmente a su propio paso.

La historia de independencia nos demuestra que no fue un movimiento para conceder justicia ni gracia a los pueblos originarios, sino más bien para decidir los tipos de españoles que deberían gobernar la Nueva España: si los españoles peninsulares o, en cambio, los nacidos en éste nuevo continente, pero desamparados por el Jus Soli de la Madre Patria. Y en ésa otra parte de historia, los pueblos indígenas también fueron carne de cañón.

Muchos mexicanos en la actualidad piensan que es innecesario pedir que la Corona Española se disculpe por las atrocidades de la conquista, pero el tema no debe quedar a consenso de todos los mexicanos. Es a consenso de los pueblos indígenas.

La mayoría de los mexicanos no sentimos el agravio de aquella época porque nuestra sangre no es pura. No es ni española ni es sangre de pueblos originarios. Ni hemos hecho propios los usos y costumbres indígenas y en cambio nos hemos “universalizado en nuestras costumbres”.

Tampoco hemos perdido identidad porque nunca hemos hecho propia la identidad de pueblos originarios, aunque aseguremos tener una identidad mexicana que es el resultado de mezcla de identidad indígena y residuales europeos.

Por eso, la voz de la mayoría de los mexicanos no es autoridad para descalificar la disculpa solicitada a la Corona española. Sí lo es, en cambio, la voz autorizada de los pueblos originarios; y si es voz legitimada la de López cuando hace la solicitud a nombre de esa minoría a la que también representa.

LA UTILIDAD PRÁCTICA DE LA DISCULPA PÚBLICA A CARGO DEL ESTADO

Mucha gente se pregunta aún cuál es la utilidad práctica de una disculpa pública a cargo de la Corona Española, y cuáles serían las repercusiones entre ambas naciones.

Primero debemos comprender que, en el contexto mexicano, ofrecer disculpas realmente tiene una connotación equivalente a la humillación y no un reconocimiento o aceptación de errores para luego pasar a la corrección de actos y dar paso a efectos restaurativos.

Ofrecer una disculpa parece más bien un acto que lastima el orgullo.

El acto de ofrecer disculpa en el contexto del derecho nacional e internacional no es un acto simple. Por el contrario, resulta ser un acto complejo en el que se exponen los puntos de vista de las partes involucradas y no para exhibirse el uno ante el otro, sino escuchar con atención los argumentos de la otra parte.

Para el caso concreto, es la oportunidad de escuchar atentamente y a detalle la voz de los pueblos originarios del continente “descubierto”, emitida por ellos mismos y no por voz de historiadores. Escuchar su realidad actual y analizar las consecuencias directas de los actos cometidos en la conquista y contrastar la realidad actual con aquella que pudiera resultar si esos abusos no se hubieran cometido si se hubieran respetado los derechos y la seguridad humana de éstos pueblos.

Es un derecho humano actual solicitar no sólo la disculpa pública, sino también la reparación del daño ocasionado por las diversas vías de reivindicación del pueblo sojuzgado, así como reparar el daño ocasionado por las distintas vías de reivindicación.

La Gran Tenochtitlan (Dibujo en Youtube)

MUESTRAS DE AVAL INTERNACIONAL

Independientemente de que existen ejemplos de disculpas públicas en casos similares, en un contexto paralelo y similar se anota el hecho de que Catalunya haya expuesto en contexto público internacional su asertiva condena sobre los abusos cometidos durante la conquista.

Lo anterior le da una dosis de razón y legitimidad a la disculpa solicitada a la Corona Española. De ello no se debe deducir que Catalunya haya ofrecido disculpas por tales hechos, como erróneamente se ha comentado diversas notas.

Al final, Mario Vargas Llosa puede tener razón al igual que López: el presidente mexicano debe pedir disculpas por existir aún en nuestro país miles de indígenas explotados.

Esa disculpa puede traducirse en actos -durante el mandato de López- tendientes a conceder justicia a los pueblos indígenas marginados por los propios mexicanos.

Se trata de lograr la reivindicación: una en el contexto internacional y la otra en la sede nacional, en la que todos los mexicanos debemos participar activamente.

Que así sea, ¿no?

Links relacionados al tema:

https://cnnespanol.cnn.com/2019/03/26/pedido-de-perdon-de-lopez-obrador-a-espana-es-oportunista-y-politico-dicen-historiadores/

https://www.larazon.es/cultura/vargas-llosa-responde-a-lopez-obrador-por-la-conquista-de-america-tendria-que-haberse-enviado-la-carta-a-si-mismo-PG22602591

https://www.elsoldemexico.com.mx/mundo/cataluna-condena-abusos-cometidos-en-mexico-por-la-conquista-perdon-amlo-corono-espana-rey-felipe-vi-canciller-gobierno-catalan-alfred-bosch-3277517.html