Mujeres toman la calle y tejen comunidad frente al miedo

En 1977 la Asamblea General Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el ocho de marzo como el Día Internacional por los Derechos de la Mujer. Desde entonces cada año en esta fecha, grupos de todo el mundo realizan diferentes actividades para conmemorar la lucha por la igualdad laboral, económica, política y social de las mujeres. En nuestra ciudad, el grupo Siempre Vivas, organizó una marcha simbólica por el derecho a la seguridad de las mujeres en un contexto de violencia e incertidumbre. El viernes 8 de marzo de 2019, alrededor de 100 mujeres tomaron la calle séptima con carteles en mano, pañoletas verdes y moradas y el símbolo femenino trazado en sus rostros como pintura de guerra.

Sofía Grijalva/ A los 4 vientos

Durante el 2017, 26 mujeres fueron asesinadas entre las edades de 19 a 27, de los cuales solo seis homicidios fueron resueltos. En agosto del 2018, el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecida ( Rnped) registró 271 mujeres desaparecidas entre las edades de 12 a 23 años, haciendo de Baja California el sexto estado con más desapariciones de mujeres adolescentes. Casi terminando ese año, el 10  de diciembre del 2018, el cuerpo de una mujer fue encontrado sin vida en su propio domicilio en la Colonia Morelos, y unos días antes el cuerpo de otra joven fue encontrado afuera del bachillerato Conalep.

Las vidas perdidas de estas mujeres se convierten en cifras, que casi inmediatamente se convierten en avisos de precaución. Con cada feminicidio en las noticias se aprende una nueva técnica de supervivencia; usar las llaves como manopla; tomar otro taller de autodefensa; fabricar el propio gas pimienta en casa. En Ensenada se vive un miedo silencioso, del tipo que no se pronuncia imaginando que así se puede evitar ser una cifra más.


En este ambiente sombrío, salir a las calles se ha vuelto cada vez más incierto, y la responsabilidad individual de cada mujer por asegurar su integridad física es ahora más latente en Ensenada que en años pasados. En este contexto de inseguridad y aislamiento, el grupo de mujeres Siempre Vivas organizó la marcha para reclamar las calles en el marco del día internacional de la mujer.

Alrededor de las 8pm, en el parque Revolución sobre la avenida Moctezuma, casi cien mujeres con carteles en mano, pañoletas verdes y moradas y el símbolo femenino trazado en sus rostros, se agruparon para prepararse a tomar la calle séptima, en un acto simbólico que representó perderle el miedo a transitar las calles cuando el sol se ha puesto.


La marcha del ocho de marzo no pretendió ser un llamado a la acción por parte de las autoridades y tampoco tenía un mensaje preciso; sencillamente pretendía “crear comunidad”

“Lo que tenemos pensado es que sea algo más simbólico, el tomar la calle literalmente y transitarla, y también como un medio de ponernos creativas, de ver otras formas de expresarnos y manifestarnos que no sea solamente marchando o pidiéndole a alguien que nos escuche, sino esto es para nosotras” Comentó Carolina Granado, integrante de Siempre Vivas.  

La marcha organizada por esta agrupación de mujeres fue llevada a cabo de forma ligeramente distinta. No se solicitó una patrulla para guiar el recorrido, y se les informó a las asistentes que podían tomar las calles libremente. Esto significó que a partir de las ocho de la noche, los dos carriles que conforman la calle séptima se vieron llenos de mujeres caminando, danzando, corriendo y cantando con sus carteles al alto.  Respecto a esta manera de “tomar las calles” Granados comentó:

“Realmente creo que el punto aquí es expresarnos como queramos, no hay una línea tan marcada de que hacer o cómo hacerlo porque también la autonomía es algo muy importante y que cada una aprenda a manifestarse como se le venga en gana”

La marcha avanzó desde el parque Revolución hasta llegar al parque Obrera, donde procedieron a compartir algunos de los hechos dolosos que han acontecido en la ciudad. Algunas de las asistentes compartieron historias sobre las mujeres desaparecidas en los últimos meses así como víctimas de feminicidios, mientras otras compartieron poemas dedicados a la difícil situación que viven las mujeres en México.

A pesar de que estas mujeres fueron convocadas para manifestarse contra una situación opresiva, el ambiente que se vivió esa noche de marzo reflejaba el objetivo de Granados y sus compañeras, el crear comunidad entre mujeres que antes de ese día eran completas extrañas


“Esto que estamos haciendo es una forma de perder el miedo, una forma de creer que cuando una vaya caminando sola, recuerde como veníamos hoy caminando todas juntas y que realmente no estamos solas […] creo que creando comunidad podemos cuidarnos unos a otros independientemente de si nos conozcamos o no