MUSA VERDE: Migraciones

Las migraciones humanas son noticia de primera plana. Hay razón. Los migrantes abandonan su hogar en una situación desesperada por buscar una vida mejor en una cultura que no conocen.

Ballena gris en Guerrero Negro, BCS (Foto: El Mundo).

Horacio de la Cueva

Tres noticias migratorias diarias: las familias hondureñas que huyen de su país y atraviesan nuestra geografía para llegar a las puertas del imperio; los viajes desde África a través del mediterráneo donde las más de las veces los que buscan refugio en Europa, perecen ahogados; los venezolanos que escapan a países vecinos de la incertidumbre en un país rico en petróleo y pobre en honestidad.

La migración animal surge de la selección natural y la persecución de recursos a través del espacio para lograr la permanencia de especies. En los climas templados las estaciones son muy marcadas, los días largos de verano estimulan la productividad primaria, de las plantas en la tierra y el plancton en el océano, por lo tanto hay recursos abundantes que los animales usan reproducirse y crecer. Después del equinoccio de otoño los días se acortan, hay menos productividad primara y las temperaturas bajan. Al haber menos recursos y más necesidades que satisfacer, moverse a un ambiente menos hostil aunque lejano garantiza la supervivencia.

La migración no es algo que puedan hacer todos los animales. Aquellos que no pueden migrar, deben encontrar la forma de refugiarse de las condiciones invernales. Pueden hibernar o morir y dejar huevos que aparecerán la siguiente primavera.

Cada año miles de especies viajan miles de kilómetros para dejar estos hábitats hostiles desplazándose a hábitats con condiciones apropiadas para su supervivencia. Moverse tiene un costo y moverse grandes distancia requiere poder llevar la energía a cuestas. Los mamíferos deben tener el peso de cuando menos un perro mediano para que el gasto energético de la migración se convierta en ganancia. La mayoría de los peces pueden migrar, es más barato viajar sostenido por el agua. Aunque el volar es caro, aves tan pequeñas los colibríes o insectos tan grandes como las langostas bíblicas migran.

Hay dos especies migrantes famosas en Baja California: la ballena gris (Eschriuchtus robustus) y la branta negra (Branta bernicla). Ambas regresan cada año de Alaska a los climas invernales menos extremos en las costas del Pacífico en Baja California.

La branta negra. Foto: Cortesía

La ballena gris da a luz y copula en las lagunas costeras de Baja California y Baja California Sur. Estos habitantes invernales de gran atractivo turístico pudieran desaparecer de las lagunas de la península a medida que el océano se calienta y las temperaturas que estas ballenas prefieren se den más al Norte. ¿Por qué un animal tan grande viaja tanto para reproducirse? La razón pudiera ser el bienestar de los ballenatos. Estos deben crecer tanto para desarrollar su aparato bucal que les permitirá alimentarse filtrando el plancton de las aguas como para viajar al Norte donde pasarán el resto del año. Para poder crecer y mantener el calor del cuerpo sólo tienen la leche materna. Sí pueden dedicar su energía a crecer en vez de mantenerse calientes, el crecimiento y la supervivencia están garantizadas, esto es lo que sucede en las aguad de Baja California.

Bajo el cambio climático, las aguas cada vez más tibias de California permitirán viajes de reproducción más cortos, con menos desgaste para las madres y los ballenatos. El cambio climático nos quitará una fuente de ingreso y un atractivo turístico.

La branta negra o ganso de collar nos visita desde Alaska. Cuando menos el 95% de su población se concentra cada invierno en la bahía de San Quintín, lugar que les ofrece refugio y alimento. Una vez que las condiciones son propias regresa al norte para reproducirse.

A diferencia de la ballena gris, la branta negra no es el atractivo turístico que pudiera ser dentro de una bahía llena de riqueza biológica, grandes paisajes y acuacultura sustentable. La branta atrae su caza, una forma sustentable de regular la especie y una fuente de ingreso a los habitantes de la región, pero puede lograr más. El aviturismo atrae a un mayor número de visitantes con una mayor derrama económica en la región, es más sustentable que la caza e ilustra.

La tarea es hacer que nuestros migrantes den riqueza sustentable a nuestras tierras.

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz, y el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad! El muro no resuelve, castiga.