REDES DE PODER: El manto que nos cubre (2ª parte)

Las operaciones de lavado de dinero y tráfico de armas llevadas a cabo por Griselda Blanco le produjeron enormes ganancias.

Alfonso Torres Chávez/ A los 4 Vientos

Blanco diseño un sistema en el que un grupo de chicas de buen físico y medidas esculturales introdujeron cargamentos de cocaína en zapatos de mujer.

El tacón de sus zapatos se abría por su base y en el interior se introducían buenas cantidades de cocaína.

Diseñó además diversos sistemas e inventó una nueva modalidad de ejecuciones que después fue seguida por otros.

Fue Blanco quien pagó a motociclistas para llevar a cabo las ejecuciones de sus enemigos.

Griselda, además, ejecutaba a sus enemigos en persona. Para dominar el mercado de Nueva York se deshizo de sus enemigos ejecutándolos.

Le llamaron la viuda negra por el asesinato de sus maridos. Los cuatro fueron sus acérrimos competidores hasta la muerte.

Griselda se convirtió en una indiscutible líder del mercado de las drogas.

La cocaína colombiana se difundió por todo Estados Unidos y los hijos de Griselda Blanco se convirtieron en distribuidores de esta droga en ciertos puntos del territorio estadounidense.

El padre de su hijo mayor, Michael Corleone –como el personaje de EL PADRINO II- murió asesinado por Griselda cuando se llevó a su hijo a Colombia para protegerlo.

Así, el ciclo de Griselda trató de cerrarse varias veces porque fue condenada a la pena capital y aunque tuvo un juicio, nunca llegó a ejecutarse la sentencia.

Finalmente, después de tener un dominio total del mercado, Blanco fue desplazada.

En el año 2012 Griselda fue asesinada mientras compraba carne en un mercado de Medellín, con el mismo método que ella había creado: fue ejecutada por dos sujetos que conducían unas motocicletas.

Con la muerte de Blanco el mito de La viuda negra adquirió el estatus de leyenda.

Finalmente su sueño se cumplió: se convirtió en un mito en un negocio dominado por hombres, utilizando métodos igualmente violentos.

Así dominó durante mucho tiempo el mercado. Y pagó el precio de convertirse en un mito.