REDES DE PODER: Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión

Michael Focault es uno de los teóricos sociales más importantes de la Francia del siglo XX. Intentó explicar el delito como una conducta producto de las condiciones sociales.

Alfonso Torres Chávez / A los 4vientos

Sin embargo, en uno de sus grandes aciertos escrito en sus múltiples libros manifestó que debe iluminar un hecho: la prisión es una de las instituciones que tienen una amplia utilidad social para que su producto final lleve a la reinserción de los que violan las leyes.

La ley penal es perfectible. El sistema de justicia penal como lo mostró Focault con respecto a la aplicación del castigo, fue moldeado de tal forma que pudiera perfeccionarse.

La criminología en el siglo XXI debe replantearse: lo que estamos haciendo es cualitativo, los aumentos de conductas delictivas ya no pueden ser explicadas con las teorías clásicas de la criminología.

La globalización también afectó al fenómeno criminal. La nueva criminalidad ya no puede combatirse con programas globales. Po ello, la teoría de Focault sobre la sociedad y las conductas criminales es algo que debe ser replanteado.

Michael Focault (Foto: Flacso).

No se trata de que se pierda el delito clásico porque esos delitos siguen y seguirán dándose, sencillamente porque son conductas atávicas como las que describió Lombroso.

Los delitos transnacionales y las nuevas conductas ya no pueden ser explicadas con la teoría del cuello blanco de SUTHERLAD; es decir, los grandes criminales ya se vuelven capitalistas, pero ya no son solo delincuentes de cuello blanco.

El crimen transnacional ahora se diversifica y tenemos además los nuevos delitos que se cometen a través de sistemas informáticos: el robo de identidad, el fraude, el robo de propiedad intelectual, el tráfico de drogas y de personas que en Europa es alarmante, es una tendencia en aumento.

La legalización de las drogas no soluciona el problema como no sea el aspecto fiscal, formular normas no soluciona el problema, pero tenemos el problema de creer que el aumento de penas disminuye el delito. Eso no tiene sentido. Ni relación alguna.

Por ello, si estudiamos a fondo el modelo planteado por Focault, la prisión debe cumplir los fines para los que fue creada: la rehabilitación, pero esa no puede conseguir en un sistema que está enfermo de años de prisión y que además de ello sufre de una corrupción descomunal.

Hasta la próxima.