MUSA VERDE: Nosotros y el ambiente

Las escuelas, facultades y posgrados de ciencias biológicas, pesqueras y ambientales, bioeconomía e ingeniería ambiental tienen al menos un curso de manejo de especies, pesquerías, ecosistemas o paisajes.

Horacio de la Cueva / 4 Vientos

Nos engañamos y engañamos a los alumnos al decir que podemos manejar especies, pesquerías, ecosistemas o paisajes. A excepción de especies como el Cóndor de California que con muy pocos ejemplares que pueden ser manipulados, transportados, apareados y colocados en un sitio para mejorar la conservación de la especie, jamás manejamos la parte natural de la ecuación.

El mal llamado manejo de la naturaleza consiste en afectar, regular o prohibir comportamientos humanos para que su influencia en los procesos naturales no los afecte y que permita el aprovechamiento sustentable o el disfrute de la especie, pesquería, ecosistema o paisaje.

Para poder entender y hacer un buen manejo de nuestra especie en su interacción con la naturaleza hemos desarrollado nuevas forma de investigar usa a las ciencias sociales. Definiendo a las ciencias sociales como aquellas que utilizamos para estudiar esas interacciones que son el estudio científico de los humanos, las sociedades y las relaciones sociales. A estas nuevas formas de estudiar, aclarar, entender y predecir a través de las ciencias sociales las interacciones entre la naturaleza y la sociedad la llamamos Dimensión Humana.

Entiendo a la Dimensión Humana como la interfase que creamos entre la naturaleza y las personas para beneficio de ambas partes, tomando en cuenta las necesidades de ambas. En la Dimensión Humana podemos contemplar, comparar y evaluar los valores humanos y los naturales para lograr una solución sustentable y respetuosa de la naturaleza.

Para que los científicos y administradores podamos entender los alcances y beneficios de la Dimensión Humana debemos aprender a pensar como científicos sociales, sin abandonar las ciencias naturales. Debemos incorporar a la Dimensión Humana para entender nuestro comportamiento. Si no entenderemos el cómo y el por qué de los problemas ambientales, tampoco entenderemos como prevenirlos, regularlos o eliminarlos.

Imagen: Mundo Tejas

Si no se toman en cuenta tanto las necesidades de conservación de la naturaleza como la Dimensión Humana que viene con ella, sólo creamos actos aleatorios de conservación que no llevan a nada o crean más problemas de los que resuelven. La Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California fue decretada como lugar natural para la protección de la Vaquita. Ni el diseño original cubría el área de mayor uso por la Vaquita ni los planes como reserva de la biosfera han dado a sus habitantes, principalmente las comunidades pesqueras, una forma sustentable de vivir de los recursos renovables del alto golfo de California.

Para tomar decisiones que eviten la conservación aleatoria debemos obtener información confiable y científica sobre humanos y sus interacciones con la naturaleza y así tomar las mejores decisiones de manejo. La Dimensión Humana se concentra sobre el comportamiento humano, no el de la vida silvestre, aunque modificar el comportamiento humano no es fácil, menos se puede modificar a la vida silvestre.

Para modificar comportamientos debemos entender origen y razones. Muchas veces las percepciones de diferentes usuarios de que es y cómo se debe tratar a la naturaleza son contradictorias. Este es el caso de observadores de aves y cazadores de patos. Un uso es contemplativo, el otro consuntivo. Sus actividades en tiempo y espacio pero sus costumbres y comportamientos son diferentes, aunque ambos tienen valores de que es lo natural que pueden coincidir.

Es responsabilidad de la Dimensión Humana encontrar ese punto en el que ambos grupos ayuden a la conservación de especies y hábitats, evitando comunicar e imponer prejuicios.

El manejo de cualquier grupo o grupos, a veces con fines contradictorios alrededor de especies, pesquerías, ecosistemas o paisajes no sólo requiere que entendamos el origen de su comportamiento, su manejo debe derivar del entendimiento de este comportamiento a través de un análisis de su Dimensión Humana que nos provea de la información necesaria para hacer conservación eficaz y eficiente. Saquemos esta herramienta de su caja y usémosla para lograr el desarrollo sustentable que nos merecemos.

Además, pido que se encuentre y castigue a los culpables intelectuales y materiales de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdéz, y el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¡Viva la Comisión de la Verdad!

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