DANZAR HASTA QUE LLUEVA: Por una UABC democrática y crítica*

*MI CANDIDATURA A RECTOR; presentación ante la Junta de Gobierno de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC); 14 de diciembre, 11:10 a 11:50 horas.

I.- Mi ingrata tarea.- Se me dificulta una crítica a los gobiernos de UABC ante un cuerpo elector entre cuyos integrantes se encuentran dos ex–rectores, Gabriel Estrella Valenzuela y Felipe Cuamea Velázquez; ellos por instinto natural podrían ser proclives a la continuidad. Así solemos ser los seres humanos. Tenemos una tendencia casi natural a considerar que lo hecho por nosotros mismos es correcto. La autocrítica no es cosa sencilla. Así, reiterando mi respeto y aprecio personal por ellos y por todos los miembros de la Junta de Gobierno (JG), intentaré mi crítica con la mayor delicadeza de que soy capaz.

Daniel Solorio Ramírez / 4 Vientos

II.- Lo que desconozco.- Ignoro qué tipo de rector quiere la JG; nunca nos dijo si quiere uno para la continuidad, o uno para el cambio. Un electorado tan reducido en número, pero tan amplio en virtudes intelectuales, bien podría al menos habernos dado indicios de si está satisfecho del rumbo universitario y quiere por tanto continuarlo, o si está interesado en el cambio.

III.- Un congreso universitario.- No ofrezco ser un rector continuista, sino un rector reformador; así, si la JG está satisfecha del rumbo, no hay motivo para pensar mi propuesta. Mi convicción y mi experiencia me dicen que tenemos una Gran Universidad. De eso no hay duda. Pero tampoco hay duda de que no es tan, pero tan buena, como sostiene la intensa campaña propagandística que pagamos con fondos universitarios. Ofrezco convocar a un CONGRESO UNIVERSITARIO que tenga por objeto definir la identidad que queremos para nuestra casa de estudios superiores; lo convocaré, bajo una agenda que gire en torno a una pregunta base:

¿QUE UABC QUEREMOS PARA EL FUTURO?

A).- Una UABC cuya tarea preferente sea instruir para el trabajo y el mercado; una que sea un gran y eficiente centro de capacitación en oficios varios, para incorporar a nuestros egresados al mercado laboral sin cuestionarlo, para adaptarse a él y ganar honradamente el sustento propio y familiar, sin preocupaciones por la justicia.

B).- Una UABC que además de instruir para el trabajo, se proponga formar ciudadanos incorruptibles, solidarios, cultivadores de los derechos humanos, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad, que son los valores fundamentales en torno a los que tiene que girar la humanidad.

Nunca hemos tenido un debate sobre nuestra propia entidad universitaria y los que nos distingue de otras de nuestro tipo. Ya sexagenaria como es, y sin arriesgar su envidiable estabilidad, la UABC bien puede intentar un debate abierto, en esta época en que el país se encuentra inmerso en el cambio.

IV.- Comunicación inter-universitaria.- El nuevo rector puede reconstruir la política interna de la UABC. Provocar la comunicación entre los universitarios de las múltiples unidades escolares y centros de investigación, con ánimo de construir comunidad universitaria. Nunca la hemos tenido.

Somos unas setenta mil personas muy aisladas entre sí. Estudiantes, profesores, investigadores, técnicos académicos, administrativos y un pequeño grupo de gobernantes que vivimos muy aislados. Tenemos muy poco en común, inclusive entre l,os miembros de escuelas, facultades o institutos de la misma unidad universitaria, ya no se diga entre los campos establecidos en los diversos municipios de Baja California.

Así, es necesario propiciar la comunicación entre los cultivadores de las muy diversas ramas del conocimiento científico de nuestra casa de estudios superiores. De esa sinergia surgirá la comunidad universitaria que ni siquiera hemos empezado a construir. Hay que abrir a todos los universitarios la Radio, la Televisión, la Gaceta; que estén disponibles para todo profesor, investigador o estudiante que quiera publicar ahí su pensamiento crítico. Sin éste no tenemos universidad.

V.- El Rector.- El rector de la UABC tiene que ser un coordinador de la comunicación política entre los cultivadores de las diversas ramas del conocimiento científico. Le corresponde hacer el trabajo político que nunca hemos hecho en nuestra casa de estudios superiores para construir comunidad universitaria y definir el rumbo de nuestra casa de estudios superiores. Por eso me ofrezco para ser rector. La UABC me impuso, en más de cuatro décadas de trabajo universitario, el talento, el talante y la paciencia para conducir el debate cordial y profundo que necesitamos.

El edificio de la Vicerrectoría de la UABC en Ensenada (Foto: UABC).

VI.- Democracia.- Democratizar la vida universitaria no es una opción sino un deber que nos impone el artículo 3º Constitucional. Toda educación impartida por el Estado, dice el precepto, será democrática, considerando a la democracia “… no solo una estructura jurídica y un régimen político, sino un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo…

Este deber ha sido, a mi juicio, incumplido por nuestros planes de estudios que tienden a asegurar a nuestros egresados un mercado de trabajo, diseñado por otros, para mantener a los profesionales en “…su inmutable condición de asalariados…” (F. de Paula L., México Hipnotizado, Proceso, 02-12-18).

VII.- Universidad silenciosa.- El pueblo tiene derecho a aprovechar el conocimiento, las opiniones y puntos de vista de nuestros profesores, investigadores y estudiantes, en torno a la multiplicidad de problemas sociales, políticos, ambientales. Tenemos que estar estrechamente vinculados con el entorno político, cívico, económico y cultural en que se desenvuelven nuestras vidas; querámoslo o no, el pueblo nos considera una élite intelectual y debemos asumir esa tarea por la que el pueblo nos paga.

Cada vez que aparece un problema severo que afecta a la población, la voz de los universitarios debe estar en la palestra, orientar a la población. No la voz del rector, ni de los directores, sino de los profesores e investigadores, de los estudiantes, de los que saben, o que al menos tienen el deber de ignorar menos que el resto de la población.

VIII.- Ingreso por derecho, permanencia por capacidad probada.- Tenemos que decir la verdad a nuestros miles de rechazados. No les excluimos por incapacidad suya sino nuestra. Nuestra falta de recursos para atenderlos se debe en parte a nuestro silencio cómplice ante el incumplimiento del Estado Mexicano de prestar el servicio público de educación a todos los que tienen derecho. Estemos atentos para colaborar con el reiterado ofrecimiento del gobierno federal de que no habrá más rechazados y de la apertura de otras cien universidades públicas.

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