SALTO CUÁNTICO: Salarios y Gobernadores

“Ningún país puede pensar en desarrollarse sobre bases coloniales.”

  Arturo Illia

No se debe mostrar una actitud de avaricia ante las condiciones de economía que privan en el país.

José Luis Treviño Flores/ A los 4 Vientos

Las adversidades políticas siempre van a coexistir irremediablemente gobierne quien gobierne, no obstante ni en las mejores familias cuando hay emergencias de salud, dineros o de conflictos de intereses diversos, algunos miembros salen corriendo o se agencian de los valores en especie, ahorros y hasta las mascotas. Pedir a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que aprueben bajar los salarios de los funcionarios públicos a menos de lo que gana el Presidente de la República, es un tanto complejo porque es un poder autónomo  y claro que tiene la facultad de no aceptar la iniciativa del Congreso y hasta del Ejecutivo. El asunto no es la división de poderes, en el mandato de Andrés Manuel López Obrador, según su promesa, es el irrestricto respeto a los mismos.

El problema tampoco oscila en torno a las facultades de cada poder de la unión en una República como la nuestra, el conflicto es, que la postura de la Suprema Corte y de los jueces en general, de no aceptar bajarse los salarios se convierte en una afrenta ante tanta pobreza generada por concentrar enormes partidas a unos pocos a lo largo de más de treinta años por parte de gobiernos neoliberales. Durante décadas los funcionarios públicos se han enriquecido con las arcas nacionales, realidad conocida y despreciada por todos.

El ejercicio profesional de carrera es válido, también es justo que jueces y magistrados gocen de prerrogativas que les permita ejercer con dignidad sus funciones, pero no tan sobrada ni tan obscenamente.

El mensaje es duro y no podemos creer que el Poder Judicial que siempre se ha sometido anteriormente al Ejecutivo para lavar perfiles corruptos sin menoscabo, documentado en una ristra de hechos que van  desde Odebrecht hasta la estafa maestra, los moches y los fraudes electorales, guardar silencio ante violaciones de derechos humanos y permitir aprobaciones de leyes contrarias a la soberanía. Ahora resulta que les sale lo independientes y pintan su raya con el Legislativo y el Ejecutivo como si siempre lo hubieran hecho. Queda sentado y cristalino que ahora no les conviene un amasiato, lo quisieran en sus términos, pero no deben fundamentar la separación de poderes en la exclusividad perniciosa salarial y mucho menos en el lema de que si no ganan lo suficiente se arriesgan a prácticas corruptas, que para eso son los jugosos salarios, para no caer en tentaciones con el crimen organizado o prebendas corporativas.

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Se está de acuerdo en cuidar la integridad mediante un blindaje efectivo de jueces y magistrados para que puedan realizar su trabajo, pero sin privilegios cuasi principescos. Es urgente un Poder Judicial autónomo y efectivo para dar respuesta al rezago en materia de justicia, pero no debe estar la procuración secuestrada al condicionamiento de elevados salarios y prestaciones.

El servidor público es eso, servidor, no abusador. ¿Por qué resulta tan complicado a la opinión pública discernir entre lo políticamente correcto y lo políticamente incorrecto? El discurso se vuelve ambiguo y la ahora oposición hace ver sus prácticas corruptas como productos del nuevo gobierno. La Constitución se convierte en la manzana de la discordia y todos aseguran entenderla mejor que nadie para modificarla a su antojo. Las riendas del poder no son un carruaje metafórico ininteligible, el poder se ejerce sin menoscabo dicen  los que lo ostentan y cuando no, les surgen desde su ronco pecho los matices más sublimes de la interpretación de la democracia, cuando antes, ni siquiera se atrevían a declarar en contra de leyes impopulares.

Ministros de la SCJN. Foto: Internet

Cuando se pisan privilegios a todos les sale el estado de derecho y juramentan defender la Constitución cual juristas expertos.

Ahora bien, argumentan que sigue siendo peligroso dejar el poder en manos de un solo hombre, México siempre ha dependido del presidencialismo y como tal el Ejecutivo ha concentrado poderío y decisiones, ha ordenado y guiado a los otros poderes cual rey medieval, si AMLO continúa con los vicios previos a esta oportunidad de regresar al principio republicano arengado por él mismo, entonces sí se podría echarle en cara la hipocresía de hacer demagogia con un anhelo perseguido por décadas, su gobierno empieza, demos el beneficio de la duda. 

Ahora que algunos gobernadores se observan vigilados para que aterricen los recursos presupuestarios del gobierno federal, blanden la espada del federalismo y critican a los llamados súper delegados como si nunca hubieran tenido delegaciones del ejecutivo. Renegaron sin cesar para que dichas figuras no intervinieran en las mesas de seguridad, salieron airosos y fantoches de la reunión sostenida con AMLO argumentando habían tirado esa responsabilidad, lo irrisorio es que van a tener dos delegados, los súper y los de la mesa de seguridad propuestos por Alfonso Durazo el secretario de Seguridad Pública. Doblemente supervisados para evitar que realicen actividades al margen de la Constitución y negocien con el crimen organizado. No podemos ignorar que durante los gobiernos desde Salinas de Gortari hasta Peña Nieto muchos estados se han visto secuestrados por gobernadores corruptos que saquearon hasta el cansancio los dineros públicos y hoy por hoy, la inseguridad que priva tiene a la ciudadanía aterrorizada por la ineptitud e impunidad.

En medio de discursos de austeridad y del reconocimiento de la elevada deuda pública de Chihuahua, el gobernador Javier Corral aumentó su salario en más de 40 mil pesos mensuales de 2017 a 2018. El salario del mandatario chihuahuense es el más alto en comparación con el que registraron los gobernadores de Aguascalientes, Tamaulipas, Veracruz, Durango y Quintana Roo, quienes al igual que Corral, asumieron su encargo en 2016 y son emanados del PAN. El tabulador de sueldos con compensación del Poder Ejecutivo de Chihuahua indica que en 2017, Javier Corral Jurado alcanzó una percepción bruta de 127 mil 914 pesos mensuales; para 2018 el monto alcanzó los 170 mil 73 pesos, un aumento de más del 30 por ciento. Fuente: Akronoticias/Internet

Es muy temprano para comenzar a criticar a López Obrador, habrá que esperar si las estrategias cumplen su cometido, por lo que las posturas de algunos de esos gobernadores como Silvano Aureoles Cornejo, de Michoacán; Javier Corral, de Chihuahua; Héctor Astudillo, de Guerrero; Miguel Márquez,de Guanajuato o el recién electo Enrique Alfaro entre otros que despotrican en coro la “peligrosidad” de la intervención del Poder Ejecutivo en asuntos de soberanías estatales, la realidad es que casi ninguna entidad ha logrado frenar los delitos federales y del fueron común, así que no deben asumir una postura de yo todo lo puedo cuando no han sido capaces de administrar ni justicia ni recursos con inteligencia, en especial el de Chihuahua que pasa por una racha de impopularidad, negligencia e ineptitud y que por cierto se acaba de subir el sueldo a alrededor de 170 mil pesos.

 

México todo está a la expectativa de mejores tiempos, es irresponsable asumir posturas personalistas ante la emergencia que vivimos en todos los rubros, la población a lo largo y ancho del país ya no es la misma de hace treinta años y la mirada internacional debe cambiar su apreciación de una nación a merced de cada depredador nacional y extranjero que ha hecho fortuna a costa de cada recurso humano y natural. Ningún poder de la unión debe enviar mensajes de impunidad, podría ser la primera vez que una verdadera reconciliación paute un crecimiento integral.

“Un Estado donde queden impunes la insolencia y la libertad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo.”

SÓFOCLES