REDES DE PODER: El mercantilismo profesionalizante

En el pasado la acumulación de metales preciosos tuvo un fuerte valor económico. Los grandes imperios europeos encontraron en el nuevo mundo millones en riquezas. Fue así como se hicieron de miles de toneladas de oro, plata y otros metales preciosos.

Alfonso Torres Chávez/ A los 4 Vientos

La guerra se dividía en dos frentes: el militar y el comercial. Son famosos los viajes del almirante Nelson que encontró nuevas riquezas en diversos espacios geográficos que fueron dominados por el imperio británico.

La crisis económica mundial en diferentes ámbitos es una oportunidad para el crecimiento económico.

Es en la crisis cuando los grandes estados del mundo han crecido. Allí están los ejemplos de Alemania, Italia y Japón después de la Segunda Guerra Mundial.

Con crisis o sin ella el mundo sigue su marcha, la falta de valor del dinero no significa que tengamos que dejar de producir.

En el pasado la acumulación de metales significó poderío económico. Hoy seguimos igual: los países que administran sus riquezas de forma responsable siguen manteniendo una estabilidad económica a pesar de la crisis.

La teoría del valor, en cambio, fue uno de los postulados básicos de Adam Smith cuando publicó La Riqueza de las Naciones en 1776, e impulsó la teoría de la economía moderna.

Smith teorizó sobre la división del trabajo e impuso una teoría sobre su importancia: «trabajo es igual a riqueza», afirmó el economista británico. De acuerdo con su teoría el trabajo y las habilidades para éste, harían necesaria la especialización.

Y hoy lo vemos en todas las áreas: hay personas dedicadas por su trabajo a un punto específico de una profesión. Tal distinción puede acarrear hasta el nivel de doctorado, aunque haya personas por ejemplo, que no sean capaces de comprender cómo pueden existir doctorados en áreas de ciencias sociales como el derecho, la economía o la sociología.

Quienes hacen tales afirmaciones desconocen que la profesionalización puede allegar diversas oportunidades de trabajo, y más cuando hay personas que creen fervientemente que quienes llegan hasta el nivel de doctorado, no son capaces de aportar nada a la sociedad en la que viven.

No existe nada más equivocado.

Si los doctores en ciertas ciencias no fueran necesarios para la sociedad, no existirían los centros de investigación, ni las universidades e institutos tanto públicos como privados en todo el mundo invertirían millones en la implementación y aplicación de programas a nivel doctoral. Además en el futuro, y eso es una de las afirmaciones básicas sobre la división social del trabajo, el trabajo implicará una especialización.

Conozco doctores en derecho, que sí aportan a la sociedad, cuyos conocimientos y habilidades se traducen en cuestiones útiles socialmente.

No se trata de convencer a nadie, solo dejar claro que quien afirma algo necesita tener elementos para ello y no solo hablar por saber.